En cuatro años, 134.000 estudiantes universitarios han sido expulsados por no poder pagar las tasas. El número actual de matrículas en las universidades del Estado español ya es menor que en 1996.
Viernes 22 de septiembre de 2017

En la serie de artículos #UniversidadEnVenta que iniciamos en Izquierda Diario desde la red de agrupaciones que integran Armas de la Crítica en Madrid, No Pasarán en Barcelona y Sindicato de Estudiantes de Izquierdas en Zaragoza, tratamos de ofrecer algunas reflexiones para conocer la actual situación de elitización, precariedad y desmantelamiento de la universidad y cómo combatirla desde la unidad del movimiento estudiantil y los trabajadores.
Aumento del 66% de las tasas universitarias
Hace 4 años, en 2012, el entonces ministro José Ignacio Wert, permitió a las comunidades autónomas que subieran el precio de los estudios universitarios. La mayoría lo hicieron de forma salvaje, llegando en algunas casos como en Madrid a darse una subida de 117%.
El conocido como “tasazo” propició la expulsión de 134.000 estudiantes de las cifras de matrículas, dando lugar a un descenso en términos del 4-5% acumulativos cada año. En algunas universidades, como la de Zaragoza, las cifras apuntan que 1 de cada 5 estudiantes desapareció desde 2012 de las listas.
El cierre de carreras, de facultades, el despido masivo de personal y la disminución del alumnado por el aumento del coste de los estudios son, a corto plazo, una forma de ajuste planificada y aplicada por el capital con la colaboración de las castas universitarias.
Este gobierno y el anterior consideraron que había un exceso de titulados para los ajustes laborales que necesitan con el fin de relanzar la tasa de ganancia de los empresarios. De hecho, más de una tercera parte de los titulados desempeñan ya trabajos para los cuales no necesitaban el título, algo que se complementa con un paro juvenil cercano al 50%. Eso da lugar a menos de una quinta de titulados “trabajando de lo suyo”.
47,6 millones de euros menos para becas, 330 menos por persona
El curso 2015-2016 (el último del que existen estadísticas accesibles) se cerró con un presupuesto para becas de 47,6 millones de euros menos respecto al 2012. El Gobierno justificaba la reducción de las becas con el aumento del número de personas que reciben beca, sin embargo, en términos absolutos hay un fuerte descenso de las partidas presupuestarias destinadas a tal efecto.
Pese al endurecimiento de los requisitos para obtener beca en el año 2013 por el Ministerio de Educación, que restan importancia a la renta familiar y priorizan el comportamiento académico, el aumento de estudiantes que reciben beca es consecuencia de la caída de la renta familiar, que se traduce en que más familias cumplen los parámetros para pedir una beca.
Un 35,2% no terminan los estudios universitarios, la tasa más alta registrada
El aumento de las tasas universitarias junto con el endurecimiento y reducción de las becas están detrás de las elevadas tasas de abandono que se registran, siendo el mayor porcentaje observado hasta la fecha en el Estado Español, excluyendo conflictos bélicos. Sin embargo, no son los únicos factores.
Las reformas educativas que se integraban en el paquete privatizador de medidas del Plan Bolonia también dificultan la permanencia de estudiantes que tienen que trabajar, generalmente encontrando trabajos precarios, mal remunerados y con escasas posibilidades de compatibilizar con los estudios.
La puntuación de hasta un 20% de la posibilidad de asistir a todas las clases o del 30% de prácticas realizadas en las mismas que introduce Bolonia en determinados grados restringen hasta la mitad la calificación en muchas ocasiones a quienes no consiguen coordinar trabajo y estudios, llevando a la pérdida de la beca, al abandono de los estudios o a la restricción de los estudios a una UNED saturada y con los problemas de la educación no presencial.
Las matrículas en másteres en la universidad privada en 10 años se han multiplicado por 30
Las universidades privadas, igual que con las carreras más demandadas, se aprovechan de la escasez de oferta pública para ofrecer ellos el mismo máster a unos precios substancialmente superiores, casi el doble. En 2007 había poco más de 700 matrículas en másteres privados. Ahora hay más de 20.000.
Por otro lado, también en la pública hay quienes ven oportunidad de ganar dinero a cambio de este proceso elitizador. La tendencia que planeaba la Estrategia 2015 y que el 3+2 quiere imponer es la de una mayor ligazón entre las empresas y la universidad. Esta se concretaría especialmente en los másteres. La idea es que se abra las puertas de la pública, aún más, a la financiación privada, a cambio de adaptar los contenidos y planes de estudio a las preferencias de las empresas.
Se trata también de privatizar el saber. La entrada del sector privado en la investigación no solo marcará que cuestiones investigar y cuáles no, sino que los resultados de dichas investigaciones serán sometidos a interés privado.
Revertirlo: ¡Sí se puede! (con organización y lucha)
La solución pasa por la expulsión de las empresas de nuestros campus, la democratización radical de los jerárquicos organismos universitarios, el control de estudiantes y trabajadores sobre la misma junto con la gratuidad. Es indispensable traer el pensamiento crítico a la universidad, sacar el sexismo y el racismo de nuestras aulas, arrancar las facultades de las manos de las élites neoliberales y poner la universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo, algo que solo puede conseguir un movimiento estudiantil anticapitalista y combativo, desde la perspectiva de la autoorganización y la alianza obrero-estudiantil.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.