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OPINIÓN. Valparaíso: Menos Derechos con más Represión

Las consecuencias de la crisis sanitaria vienen golpeando dramáticamente en el país; con cientos de contagios, decenas de muertes, aumento del desempleo, miles de suspensiones y limitaciones a los derechos democráticos básicos.

Pamela Contreras

Pamela Contreras Valparaíso, Chile

Miércoles 6 de mayo de 2020

La crisis abierta por el Covid 19, ha puesto en jaque -en primer lugar- al decaído sistema de salud pública, con una capacidad hospitalaria inferior a las requeridas y -una notoria- escasez de insumos médicos. La respuesta de las autoridades ha sido zigzagueante, estado de excepción, militares en las calles, cuarentenas parciales, clases online, cordones sanitarios, prohibición de manifestaciones, adelanto de las vacaciones escolares, promoción de la ley de (des)protección del empleo, reapertura de mall, rebaja al presupuesto en diversas áreas sociales: bomberos, becas educacionales, etc.

Mediáticamente el mensaje gubernamental se ha entremezclado entre una cuarentena (imaginaria) y una “normalidad” responsable, atravesada por un fuerte discurso de criminalización a cualquier acto de protesta y/o manifestación, escondiéndose bajo el mando de la “unidad nacional” para enfrentar la crisis y el estado de excepción, la que explicita “mediante resolución exenta N°210 del 26 de Marzo del presente año dictado por el Ministerio de Salud” la que prohíbe toda reunión pública de más de 50 personas.

Hace dos días el Intendente Jorge Martínez, presentó una querella en el Juzgado de Garantía de Valparaíso contra 7 personas por “atentar contra la salud pública” en el Estado de Excepción, decretada el 18 de Marzo por el gobierno producto de la pandemia del coronavirus.

La querella es contra 7 personas que fueron detenidas, de las 39, en la manifestación conmemorativa del 1 de Mayo, día de las y los trabajadores, entre ellas se encuentra Danilo Ahumada Flores, presidente del Colegio de Periodista de Valparaíso, pese a que su detención se declarará ilegal.

En este contexto Jorge Martínez, aseveró que “lo que ocurrió este, 1 de Mayo, fue realmente una vergüenza en la región”, refiriéndose al llamado a movilizarse por parte de diversas organizaciones sindicales de Valparaíso, categóricas palabras contra los manifestantes y silencio abrumador frente a la denuncia de tratos vejatorios y torturas en la detención de las y los detenidos de dicha manifestación.

Mabel Zuñiga y Jacqueline Mancilla, ambas dirigentas sindicales de la ANEF, relataron a medios locales las agresiones sufridas por parte de carabineros. A las mismas personas que detuvieron por “atentar contra la salud pública” fueron golpeadas, insultadas y encerradas en espacios reducidos sin ningún resguardo ni medidas mínimas de salud por parte de la policia.

Hoy nos encontramos frente a dos caminos, el del gobierno y el empresariado, el cual ha dejado en claro cuáles son sus prioridades: la defensa de la economía y sus ganancias. Obligando a elegir a miles de familia trabajadoras entre cuidar su salud y las de sus seres queridos o condenarlos al sobre endeudamiento, el desempleo o el hambre, junto a los despidos masivos y las suspensiones, el panorama que nos presentan -pos pandemia- es de mayores precariedades para las grandes mayorías.

Las autoridades y el empresariado se han declarado contra las manifestaciones, por la aglomeración de personas, la cual no les molesta a la hora de hablar del comercio, el consumo y la producción. Pero cuando las personas se organizan y deciden levantar la cabeza contra la prepotencia empresarial responden con represión, criminalización y querellas.

El otro camino, es retomar la impugnación del chile postdictadura trazado desde la revuelta popular en Octubre del año pasado, la cual cuestionó los cimientos del neoliberalismo criollo, donde los derechos y las oportunidades dependían del nivel adquisitivo de las personas, para ello, la defensa del empleo y de nuestros sueldos es una tarea fundamental, la defensa de la salud pública y de la primera línea de trabajadoras, dado que son ellas quienes nos cuidan y nos protegen, no los militares ni la policía.

Es urgente re organizarnos en todos los lugares, resistiendo el despotismo empresarial, solidarizando contra el hambre y exigiendo a los grandes sindicatos que se pongan al frente de esta pelea.