El viernes comenzó "Vamos Chilenos", el show televisivo estuvo marcado por el abrazo de los empresarios y la imaginaria solidaridad. La instancia encabezada por Don Francisco buscaba ir en ayuda de las personas de la tercera edad, quienes han sido los más afectados por la pandemia, sin mayor cuestionamiento al rol del Estado.
Domingo 20 de septiembre de 2020
Este viernes 18 de septiembre comenzó el show televisivo “Vamos Chilenos” encabezado por Don Francisco, la campaña busca ir en ayuda de los adultos mayores afectados producto de la crisis sanitaria por el Covid-19, lo cual arrastra consigo una gran crisis social y económica, la que ha dejado en evidencia la gran desigualdad que existe en Chile.
El show mediático, tal como se realiza con la teletón y otras campañas que acostumbra a realizar Don Francisco en compañía de figuras televisivas, apela a la caridad de la población, desviando la responsabilidad del Estado en materias de pensiones, salud y vivienda. En este caso particular del desmantelamiento de la salud pública, que terminó con miles de contagios y cientos de muertes a raíz de la pandemia, que tiene como principal responsable al Gobierno de Sebastián Piñera, que dejó a Chile como uno de los países con más casos confirmados de COVID-19.
La instancia fue bastante cuestionada previo y durante su realización, uno de los que salió a pronunciarse fue el actor Hector Morales, quien hizo uso de su cuenta de twitter para encarar a Don Francisco, quien durante años ha hecho un negocio con la precariedad de las familias chilenas, escribió «La platita y ayuda que usted quiera dar a nuestros viejos que vaya directa. Sin estos intermediarios» adjuntando un video donde al comunicador se le aprecia compartiendo con personal de Carabineros y dándole la mano a Pinochet.
Según el cómputo, en su primera jornada la recaudación logró llegar a los $4 mil 984 millones, a través de donaciones de la gente y la supuesta ayuda de los empresarios, los que como ya sabemos durante años se han beneficiado de estas campañas que les permite obtener publicidad gratis y evadir impuestos. Lo que finalmente termina siendo un lavado de cara, ante la hipocresía de estos empresarios que hablan de solidaridad mientras que con el respaldo del Gobierno han hecho todo para que los costos de la crisis la paguen las familias trabajadoras.
Empresarios como Juan Sutil presidente de la Confederación para la Producción y el Comercio (CPC), quien el día viernes realizó una donación de $2500 millones, esto mientras se opone al aumento del sueldo mínimo y aplaude desde sus privilegios la “sobrevivencia” de un gran porcentaje de trabajadores y trabajadoras del país.
Otro que se hizo presente en la jornada fue la familia Luksic, que entregó 300 millones de pesos a la campaña. Los mismos que durante la pandemia han aumentado sus ganancias, mientras millones de trabajadores y trabajadoras hoy se encuentran cesantes, ya sea despedidos o suspendidos por ley de "protección" del empleo. Y que han amasado fortunas a costa de los trabajadores y han obligado a cientos de ellos a mantenerse en sus puestos de trabajo arriesgándose al contagio para no ver afectada su ganancias en medio de la crisis.
Los mismos que hoy muestran su cara más solidaria, lucran con las pensiones del pueblo. Paradójico es que realicen importantes donaciones, cuando los fondos de pensiones que administran las AFP llegan a parar a sus bolsillos, beneficiándose de un sistema que precariza a gran parte de la población.
Efectivamente los adultos mayores, representan a la población más vulnerable ante el Coronavirus, pero no es solo eso, sino que siempre ha sido el sector más perjudicado respecto a las pensiones y calidad de vida. Según la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE, en el trimestre octubre-diciembre de 2010 había 7.572.318 ocupados, de los cuales 332.687 (4,39% del total) tenían 65 años o más. En igual trimestre, pero de 2019, se registró en cambio un total de 9.087.132 personas ocupadas, de las cuales 570.305 fueron adultos mayores (6,28% del total de ocupados).
El deterioro en la salud de los adultos mayores, no solo viene de parte del coronavirus, es el sistemático deterioro a sus condiciones de vida lo que afecta de manera determinante en la salud de la tercera edad. Donde incluso en tiempos de pandemia deben seguir trabajando exponiéndose al contagio.
Esta situación no se terminará con actividades solidarias que solo manipulan y mantienen el asistencialismo. Debemos acabar desde ya con el trabajo precario y las pensiones de hambre. Retomar las demandas de la rebelión, donde los trabajadores, las mujeres y la juventud mostraron su gran fuerza. para que ya no sea el gobierno de Piñera y el parlamento quienes decidan sobre los intereses de las grandes mayorías, sino que decida el pueblo trabajador. Para eso sigue presente la lucha por conquistar una asamblea constituyente libre y soberana, pelear por un programa de conjunto que integre el fin de las AFP, y por un sistema de reparto controlado por trabajadores y jubilados.