Desde hace 10 días sufren cortes intermitentes por la rotura de un transformador. No se irán hasta que la luz vuelva. La localidad se encuentra en Tigre y limita con Nordelta, pero este último no ha tenido ningún problema en el servicio.

Rodrigo Lescano Redacción Zona Norte Gran Buenos Aires @lescano559
Jueves 2 de julio de 2020
El corte ocurre en el barrio Rosales de esta localidad tigrense y se realiza en la intersección de la calle Rosales y la ruta provincial 27. Desde el pasado jueves sufren cortes de luz. Hasta el pasado sábado no tuvieron el servicio. Este miércoles la situación se volvió a repetir, lo que generó que los vecinos de este barrio que limita con el complejo inmobiliario Nordelta realicen un corte. Este jueves desde las 7h no tienen acceso a la energía eléctrica.
La causa se debe a la falla de un transformador. Edenor hasta el momento solo le ha hecho reparaciones parciales como cambios de fusibles. Los vecinos cuentan que la potencia actual es de 280 MVA (megavoltiamperios) cuando debería ser de 380 para que todo el barrio no sufra cortes.
Cecilia, una de las vecinas afectadas, nos comentaba: “me siento con bronca porque tenemos una pandemia y hacemos todo desde casa. Nos sentimos marginados porque pagamos un servicio”.
“Queremos que dejen de poner parches y lo arreglen definitivamente. Lo que sucede en nuestro barrio sucede en todos lados de Buenos Aires actualmente” dijo la afectada quien se encuentra en el corte en este momento.
Ellos tienen pisos con calefacción. Nosotros, una estufa
En el barrio Rosales viven obreros, jóvenes precarizados y desocupados. El municipio no les dio todavía ninguna respuesta. Por su parte, el complejo de barrios privados Nordelta que se encuentra pegado a este, en estos momentos tiene luz. "Ellos tienen pisos con calefacción. Nosotros, una estufa y como máximo, una salamandra” comentaba Cecilia.
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Al gobierno, tanto nacional, provincial como municipal y a las empresas de distribución de electricidad no les interesa las vidas trabajadoras. En pleno aumento de los contagios por coronavirus en el marco de una cuarentena obligatoria, un barrio rodeado de enorme paredones construido sobre humedales naturales, donde viven empresarios y narcotraficantes que discriminan a sus empleadas domésticas tiene suministro eléctrico mientras que un barrio popular que depende de garrafas no sabe si mañana podrá enchufar la heladera.
Para que los sectores populares y de trabajadores tengan garantizados los servicios esenciales que las privatizadas tienen bajo su mando, como el de la electricidad, es necesario que sean nacionalizadas y controladas por sus trabajadores, técnicos de las universidades y comités de usuarios para poner toda la infraestructura energética al servicio de las necesidades de las grandes mayorías. Frente a la gran crisis que estamos sufriendo, son necesarias soluciones que afecten a empresarios y capitalistas, para que no seamos nosotros quienes salgamos perdiendo.