La universidad pública padece también los embates de la severa crisis económica y social. Reproducimos la declaración que difunde en la Universidad de Venezuela la agrupación juvenil Barricada!
Martes 20 de febrero de 2018 18:56

La profunda crisis económica del país sigue golpeando sin descanso las condiciones de vida del pueblo, con cuadros dramáticos y de verdadera tragedia social. La muerte de decenas de niños por desnutrición, cada vez más familias que no tienen algo tan básico como el alimento diario, el desespero o la muerte por falta de un medicamento u operación, son apenas muestras de una realidad inocultable, a pesar que así lo pretenda el gobierno nacional.
La educación pública no escapa a esta profunda crisis, y en particular la universidad: un bienestar estudiantil totalmente desmantelado, con becas irrisorias, sin comedor, prácticamente sin transporte, infraestructura deteriorada, falta de profesores, un salario totalmente precario de los docentes y demás trabajadores. Tan así que los empleados han planteado un horario especial para no venir los cinco días pues a algunos no les alcanza el sueldo ni para los pasajes; hay incluso trabajadores que a veces no pueden hacer las tres comidas diarias.
No hay soluciones locales. La crisis de la universidad, nuestros problemas como estudiantes, son parte de la crisis nacional, por tanto nuestras demandas deben inscribirse en una perspectiva más amplia, que apunte a los problemas centrales de la economía y la política del país.
No hay soluciones que no sean mediante la lucha. La profundidad de la crisis junto al avance cada vez más autoritario del gobierno nacional, hacen que sea ilusoria cualquier posibilidad de conquistar nuestras demandas que no sea mediante la movilización combativa.
También nos somete la imposición de una “autoritaria” razón empresarial, según la cual, sin importar cualquier otra necesidad de las mayorías, deben garantizarse sí o sí los intereses de una minoría de ricos y empresarios: el pago de millones de dólares de la usuraria deuda externa, la exoneración de impuestos a empresas y los aumentos de precios que exigen los empresarios, se hacen a cambio de dejar sin recursos la salud, educación y alimentación del pueblo, a cambio de golpear el bolsillo obrero y popular. Esa lógica se impone en el conjunto de la economía y de las decisiones gubernamentales, afectando los recursos para la educación pública y el bolsillo de los estudiantes, profesores y trabajadores.
Para vencer esas trabas, conquistar nuestros derechos perdidos e incluso alcanzar nuevos, es necesaria la organización y la lucha masiva de parte del movimiento estudiantil, así como juntar fuerzas con aquellos que padecen también la crisis de la universidad y del país: los profesores, trabajadores universitarios y del país en general.
¡LUCHAR POR UN PRESUPUESTO JUSTO, ADMINISTRADO POR LAS BASES DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA!
¡Becas y ayudantías decentes! La beca mensual actual no cubre el costo ni de cuatro empanadas, si acaso alcanza para unas cuantas decenas de fotocopias. Exijamos becas con un monto equivalente al 75% del salario mínimo, indexadas cada vez que éste aumente. Es una medida elemental para que la ayuda económica no termine siendo una suma totalmente irrisoria.
¡Reapertura del comedor y funcionamiento en los tres turnos! Esta es una conquista elemental que hemos perdido. Durante décadas y hasta hace pocos años los estudiantes podíamos acceder a desayuno, almuerzo y cena en el comedor. Hoy es una necesidad prioritaria.
¡Por la recuperación de un servicio de transporte acorde a las necesidades! Los últimos años ha habido un deterioro brutal del transporte, con la eliminación de rutas históricas y la reducción drástica de unidades, dejando sin transporte a gran cantidad de estudiantes. Con la actual crisis del transporte en el país el traslado se hace más precario.
Estas son apenas parte de las demandas que debemos alzar para pelear contra las condiciones actuales tan deplorables en que se desarrolla la actividad de la universidad pública. Junto a las de los otros miembros de la comunidad universitaria que hacen posible el hecho educativo:
¡Que ningún trabajador o trabajadora gane menos de lo cuesta la canasta básica familiar, incluyendo a los tercerizados! ¡Reposición de los cargos docentes para acabar con la condición de eternos “contratados” y las vacantes! ¡Pase a nómina de los trabajadores de las contratistas, con pleno goce de las conquistas de los demás trabajadores universitarios: igual trabajo, igual convenio!
Los recursos se pueden conseguir, ¿dónde están?
La realidad que vivimos persiste no por la falta de recursos o porque no haya cómo evitar la desgracia, hay medidas sencillas y lógicas que podrían tomarse, pero no se toman porque se resguardan los intereses de los empresarios y banqueros (tanto nacionales como extranjeros), y de la burocracia corrupta. Los recursos para que la actual crisis no la pague la educación pública existen.
¡Aumento del presupuesto universitario con base al no pago de la deuda externa y fuertes impuestos a las ganancias!
El país destina millones y millones de dólares al pago de una ilegítima y usurera deuda externa ¡eterna! Parte de la cual es deuda de empresarios privados que convirtieron en pública en los 80’s, tal cual la lógica del capitalismo: las ganancias se privatizan pero las pérdidas las socializan. Otra parte fue contraída por los gobiernos de Chávez y Maduro, al mismo tiempo que operaba una gigantesca fuga de dólares por parte de banqueros, empresarios y altos funcionarios.
Al tiempo que se ha ido reduciendo el dinero para la importación de alimentos, medicinas y el monto real del presupuesto universitario, se han ido incrementando los pagos de deuda externa. Así, mientras faltan alimentos, medicinas y muchas cosas más, el país ha destinado en los últimos cuatro años 74 mil millones US$ para alimentar la usura del capital financiero internacional. ¿No valen más nuestras vidas que sus ganancias? ¿En tiempos de crisis por qué la prioridad es garantizar los intereses de usura y no la educación pública masiva, gratuita y de calidad?
En el país rige una política impositiva regresiva, la mayor parte de la recaudación es por IVA –que es un impuesto al consumo, al salario–, mientras es minoritario lo que se recauda por Impuesto Sobre la Renta. Esto en una sociedad profundamente desigual: según las últimas cifras a disposición el 20% más rico del país obtiene casi la mitad del ingreso nacional, mientras al 40% más pobre no le toca ni un 20%, si sumamos el 60% más pobre, alcanza a obtener apenas un tercio del ingreso nacional. ¡Ese es el país en el que vivimos, y pagan más los que menos tienen! No todos “padecemos” la crisis igual. ¡Que paguen los que más tienen! Las ganancias de la banca han sido extraordinarias durante largos años. Con impuestos progresivos a las ganancias y las grandes fortunas –obtenidas en base a la explotación de la clase trabajadora y/o de chupar de la renta petrolera pública– también puede sostenerse un aumento serio del presupuesto para la educación pública.
¡Que los recursos de la universidad sean administrados por comités tripartitos de delegados estudiantiles, trabajadores y docentes!
Ni en manos de las autoridades elitistas y corruptas ni en manos del gobierno y sus corruptos funcionarios. La única garantía de un manejo de los recursos transparente y además apegado a los intereses de las mayorías, es arrancando su manejo de mano de las autoridades y que pase a ser gestionado por comités paritarios de delegados de los y las estudiantes, de los/as trabajadores/as y profesores/as, elegidos por la base en asambleas en cada escuela, facultad o dependencia, responsables antes estas y revocables por las mismas. Esto incluye los múltiples negocios de la universidad con las empresas privadas y demás “ingresos propios”.
Una “contraloría social”, como propone el chavismo, no es ninguna garantía porque deja el presupuesto en manos de las autoridades, los criterios sobre su uso y destino, limitándose a vigilar solo que no haya corrupción, y en caso de alguna irregularidad ¡todo queda en manos de la Contraloría General de la República!, una institución de un gobierno tan lleno de corrupción y complicidad como los de la “Cuarta República”; eso solo le daría a este un arma política para usar a conveniencia.
¡Basta de persecución y represión! ¡Abajo el estado de excepción! ¡Por el derecho a manifestar!
La lucha por conquistar nuestras demandas más sentidas enfrenta hoy dificultades adicionales, ante un gobierno cada vez más represivo y sostenido en las FF.AA. Debemos plantar cara firme contra esas restricciones, ¡tenemos derecho a organizarnos y movilizarnos tanto internamente como más allá de las puertas de la universidad! ¡Si debemos ir a algún ministerio a protestar, tenemos derecho!
¡Organización democrática desde las bases, movilización y lucha!
BARRICADA! – Juventud Revolucionaria Anticapitalista