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Red Internacional
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Crisis en Venezuela. Venezuela: la juventud anticapitalista ante la represión gubernamental

Publicamos la declaración de la agrupación juvenil anticapitalista venezolana Barricada! Ante la represión estatal en ese país, la situación de la juventud y las marchas de la oposición de derecha.

Martes 9 de mayo de 2017 14:53

El despliegue represivo del gobierno contra las manifestaciones impulsadas por la derecha es enorme y brutal, alcanzando a estudiantes universitarios. ¿Qué posición tenemos como juventud revolucionaria ante la represión?
El pasado jueves 04 estaba convocada por la oposición de derecha una movilización nacional de estudiantes, en el caso de la UCV, el fuerte despliegue represivo no permitió a la marcha siquiera salir de la universidad, provocando un enfrentamiento y decenas de estudiantes heridos. Como estudiantes de la universidad y parte de la agrupación juvenil anticapitalista Barricada!, fijamos posición.

Balance de la situación actual

El gobierno de Maduro está administrando tanto la gran crisis del capitalismo rentístico dependiente como la propia debacle del chavismo como régimen político, vaciado cada vez más de apoyo popular, está en un giro bonapartista (concentración de poderes y actuación a discreción desde el poder Ejecutivo, en desmedro de otros mecanismos y poderes de la propia democracia burguesa), apoyado cada vez más en las Fuerzas Armadas, respondiendo con coacción y represión a cualquier expresión de descontento u oposición política. Eso alcanza tanto a las marchas de la oposición de derecha, como a movilizaciones o acciones propias de trabajadores por sus demandas, o acciones desesperadas de sectores populares (como algunos saqueos). El estado de excepción, el “Plan Zamora”, las OLP’s en los barrios, son parte de esto giro crecientemente represivo.

Quienes reivindicamos la lucha contra las injusticias de la sociedad capitalista, contra las diversas opresiones de este sistema, por los derechos de los trabajadores y trabajadoras, campesinos, jóvenes, las mujeres, los sectores populares y los pueblos indígenas, indiscutiblemente rechazamos el aumento de las potestades y capacidades represivas del Estado. Le negamos a este Estado –el principal aparato de control de una sociedad basada en la explotación y la opresión– el derecho a querer regimentar y limitar las expresiones de lucha del pueblo, reivindicamos el derecho a las más plenas libertades de movilización y lucha.

“Le negamos a este Estado –el principal aparato de control de una sociedad basada en la explotación y la opresión– el derecho a querer regimentar y limitar las expresiones de lucha del pueblo”

Lo que no quiere decir que nos comamos el cuento de que la principal fuerza que le disputa hoy al gobierno, la oposición de derecha, sea la alternativa “democrática”. Nada más lejos de la realidad. La oposición aprovecha esta debacle del chavismo y el hecho que ha logrado obtener mayoría electoral, para aparecer como la oposición democrática, sin embargo, es formalidad y demagogia, como su historial muestra.

“Democráticos” cuando le conviene

Esta misma oposición, sin tener mayoría electoral y ante un gobierno con innegable respaldo popular mayoritario, en 2002-2003, lo tumbó por la vía de la fuerza, dio un golpe de Estado, instalando en abril una breve dictadura encabezada por un empresario y respaldada por una potencia extranjera (los EE.UU.), eliminando de un plumazo la Asamblea Nacional de aquel entonces –también electa por voto popular, como la de hoy– y demás poderes, y desatando una persecución contra todo el que oliese a chavismo o izquierda, es decir, la “voluntad popular” y el “voto” les importaban un comino. Volvió con el mismo intento meses después, con el paro patronal y sabotaje petrolero. Ese es su “talante democrático”. Son herederos del pasado altamente represivo de los gobiernos de AD y COPEI, ninguno reniega de ese pasado, de la masacre del Caracazo, de cosas como las decenas de estudiantes de liceo y universitarios asesinados por represión entre finales de los 80’s y en los 90’s.

En la actual Asamblea Nacional, han dejado intacto todo un entramado de leyes que limitan y criminalizan acciones de luchas obrera y popular como las huelgas, cierres de calles, ocupación de tierras, paros, es decir, antidemocracia contra el pueblo trabajador para limitar sus luchas, esta es una herencia antidemocrática del chavismo, pero a la que no renuncia esta oposición, ¿por qué? ¡Porque les pueden servir para coaccionar, criminalizar y reprimir ellos mismos al pueblo en un eventual gobierno suyo! Porque las “soluciones” de la oposición a los problemas son todas medidas proempresariales, por tanto, antiobreras y antipopulares (dar más “libertad” de despedir trabajadores, “libertad” de aumentar precios como les venga en gana a los empresarios y comerciantes, “libertad” de usar y fugar los dólares de la renta petrolera pública como quieran, recortar el “gasto público” para evitar “la regaladera a los pobres”, es decir, menos dinero para educación, salud y viviendas, menos subsidios a los sectores empobrecidos, pedir nuevos préstamos internacionales, es decir, más deuda externa e hipotecar más el futuro, etc.). ¿Eso es un programa “democrático? ¡Que los intereses de ganancia, rentabilidad y usura de un puñado de empresarios y financistas nacionales y extranjeros se impongan sobre las necesidades de millones de familias del pueblo trabajador! Y eso no será impuesto “pacíficamente y democráticamente”, sino con la misma o peor represión con la que actúa hoy el chavismo en el gobierno nacional.

¿Qué pensamos sobre la represión?

Por todo eso no tenemos ningún punto en común con la oposición ni participamos de sus marchas. Pero nada de esto, sin embargo, nos lleva a variar nuestra posición contra la represión del Estado, como señalamos al principio. Defendemos plenamente el derecho a manifestación y movilizaciones, rechazamos que con policías, tanquetas, gases y perdigones, se pretenda impedir marchas. Rechazamos las detenciones y encarcelamiento de estudiantes en manifestaciones. Repudiamos que el gobierno pretenda decir por dónde se puede marchar y por dónde no, hasta dónde se puede llegar y hasta dónde no.

Para nosotras y nosotros es claro que la derecha solo cuestiona las medidas antidemocráticas y la represión porque está hoy en la oposición, solo en cuanto le obstaculizan su propio camino a retomar el poder político. Pero cualquier avance represivo del Estado es un avance del conjunto del sistema de explotación y opresión contra los de abajo, contra la posibilidad de desarrollar luchas, contra los derechos democráticos para pelear por nuestras demandas, avance que puede ser usado tanto por este gobierno por uno eventual de esta oposición. Porque consideramos con mucho celo las libertades democráticas como herramientas para la luchas de los trabajadores, las mujeres, la juventud y el pueblo pobre, planteamos nuestro repudio a la represión gubernamental y planteamos que desde la juventud que está asqueada de una sociedad y un sistema injustos y opresivos, si realmente quiere cambiarlo de raíz debe organizarse con total independencia tanto del gobierno como de la oposición de derecha, y apuntar a la razón de fondo de los problemas: la sociedad capitalista y su Estado.