El neorreformismo peruano saluda la victoria de la dupla Fernández, representantes del peronismo que vuelve al Gobierno en Argentina.

Cecilia Quiroz Bachiller en Historia, militante de Pan y Rosas Perú y la CST
Jueves 31 de octubre de 2019
Foto: redes
Luego de conocidos los resultados electorales en Argentina, la lideresa del “Nuevo Perú” Verónika Mendoza y su flamante aliado de “Perú Libre” Vladimir Cerrón, hicieron públicos sus saludos a la dupla Fernández-Fernández, olvidando así el papel jugado por el peronismo a favor de los grandes capitalistas en la actual gestión de Macri y la estela de corrupción dejada cuando les tocó ser gobierno. Olvidaron también los compromisos suscritos en la actualidad por Alberto Fernández con el FMI que auguran nuevos ajustes contra las y los trabajadores y el pueblo.
Verónika Mendoza, quien viajó a Buenos Aires a participar como veedora de los procesos electorales del pasado domingo y que además fue participe de los festejos de la dupla Fernández-Fernández, manifestó en su cuenta personal de Facebook: “Hoy el pueblo argentino habló en las urnas, así como el chileno y el ecuatoriano en las calles hace algunos días”. De esta manera, Mendoza pone en el mismo nivel la lucha heroica del pueblo chileno y ecuatoriano con el accionar pérfido del kirchnerismo y el peronismo, lo cual carece de la más mínima objetividad ya que, en lo que va de la gestión de Macri, el kirchnerismo no solo apoyó desde el parlamento y con sus gobernadores las medidas de ajuste del gobierno neoliberal de Macri sino que últimamente Alberto Fernández se comprometió con el FMI a continuar con las medidas de ajuste al mismo estilo de los gobiernos de Sebastián Piñera y Lenín Moreno. Por otro lado, no podemos olvidar que el kirchnerismo y el peronismo a través de la burocracia sindical, contribuyeron a desmovilizar al pueblo argentino bajo la lógica de que todo se definía por la vía electoral el 2019 (“hay 2019”) y no a través de la lucha social, lo cual difiere por el vértice de las lecciones que nos dejan los procesos abiertos por las luchas del pueblo chileno y ecuatoriano.
Mientras tanto Vladimir Cerrón, a través de su cuenta Twitter, manifestaba: “La izquierda ha retomado el poder en Argentina. El fin del neoliberalismo en Latinoamérica está cerca”. Al parecer el señor Cerrón o desconoce absolutamente la realidad de los últimos años o su ceguera ideológica es tal que no le permite ver y entender el rol que viene jugando el kirchnerismo y el peronismo desde hace mucho tiempo a favor de los ricos y del gran capital en Argentina y en América latina. Esto no tiene nada que ver con la lucha contra el neoliberalismo y menos contra el capitalismo, sino todo lo contrario, ya que con su accionar desde el ejecutivo contribuyeron a fortalecer los lazos de dependencia de Argentina con el imperialismo a través del pago serial de la deuda externa y los beneficios que favorecieron la acumulación de capital de una minoría de empresarios. Y si lograron implementar ciertas medidas redistributivas o asistenciales a favor de los sectores populares, fue gracias al viento de cola generado por los buenos precios internacionales de las materias primas que en su momento dieron vida al famoso boom primario exportador, hoy completamente ajeno a la realidad de nuestro continente debido a la dimensión que viene adquiriendo la crisis económica mundial.
Lo que pasa en realidad en Argentina y las lecciones que nos dejan las últimas elecciones
En medio de un escenario latinoamericano marcado por las multitudinarias movilizaciones y paros en Chile que fueron precedidos de grandes jornadas de lucha del pueblo ecuatoriano, en Argentina se desarrolló la elección presidencial este domingo 27 de octubre, la cual, a su vez se dio en un clima de abierta polarización entre el peronismo (formula Fernández-Fernández) a través del denominado Frente de Todos y el continuismo expresado en la formula encabezada por Mauricio Macri.
Frente a esto, el peronismo apeló a la bronca que millones de argentinos le tienen a Macri por su pésima gestión presidencial e impulsaron una campaña basada en el “mal menor” y así “cautivaron” el voto (“voto castigo” le llaman algunos) contra el presidente saliente, lo que les permitió ganar en primera vuelta.
Sin embargo, no podemos olvidar que el electo presidente argentino, Alberto Fernández, es parte del bloque peronista de gobernadores y diputados que junto con Macri aprobaron leyes en contra de los jubilados, a favor del endeudamiento con el FMI y en contra de los derechos de las mujeres. Él y sus asesores en materia económica como Axel Kicillof (electo gobernador de la Ciudad de Buenos Aires) han señalado que, de ser electo Fernández, a lo mucho renegociaran el pago con el FMI, lo cual implica más ajuste contra el pueblo y los trabajadores como viene ocurriendo en el resto de países del continente con los resultados que ya todos conocemos.
Macri se va, pero el FMI se queda y eso significa, en la lógica de Fernández, que la economía argentina seguirá tutelada por los acreedores internacionales y que el presupuesto público estará orientado prioritariamente a cumplir con el pago de la deuda externa, lo cual llevará indefectiblemente a que las vidas de millones de familias trabajadoras se precaricen aún más y con ello el descontento social seguramente se acrecentará como vimos últimamente en Chile y Ecuador.
No será pues de la mano de los Fernandez-Fernandez que vendrá el fin del neoliberalismo en Argentina ni en el continente latinoamericano como creen la señora Mendoza y Vladimir Cerrón, sino todo lo contrario. El nuevo gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, por la nueva dinámica del capitalismo mundial - la cual se encuentra condicionada por una profunda crisis económica y por la lucha del imperialismo norteamericano por recuperar su “patio trasero” - obligará a que este tipo de gobiernos, ahora que ya no tienen el colchón financiero de los buenos precios de los commodities, terminen rápidamente implementando las medidas del FMI como en su momento lo hizo Lenín Moreno en Ecuador. Es para ese periodo que debemos prepararnos, construyendo organizaciones políticas que se propongan romper con el imperialismo y luchar por un gobierno de los trabajadores, como lo plantean nuestros compañeros del PTS en el FIT-Unidad en Argentina. Las condiciones materiales maduran en ese sentido, como lo evidencian las luchas de los pueblos de Chile y Ecuador.