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Red Internacional
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OPINIÓN. Vidal: Cambiemos para que nada cambie en el Servicio Penitenciario Bonaerense

La acusación por corrupción contra el jefe del Servicio Penitenciario obligó a Vidal a una nueva “purga” que dice será la última. Una reforma que llama dos veces.

Fernando Rosso

Fernando Rosso @RossoFer

Martes 25 de octubre de 2016 14:26

Imagen: Marcelo Gómez / La Nación

“En toda crisis hay una oportunidad”. La sentencia se repitió tanto que se convirtió en un lugar común. Para muchos, la responsabilidad es de los chinos porque el ideograma que usan para nombrar “crisis” se construye por yuxtaposición de los correspondientes “peligro” y “oportunidad”.

El debate continuará hasta el fin de los días, pero la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, hizo su propia interpretación: en la eterna crisis del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), encontró una oportunidad para hacer campaña mediática y electoral.

El Vidal moment que parece vivir la política tradicional argentina, colabora con el blindaje mediático que favorece a quien comienza a ser la apuesta de una especie de “etapa superior” del macrismo. Una figura central para disputar las elecciones del año que viene en la madre de todas las batallas.

El ahora extitular del SPB, Fernando Díaz, presentó su renuncia envuelto en una causa judicial por corrupción y denuncias sobre el estado de las cárceles. Lo reemplazará por 90 días, el subsecretario de Política Penitenciaria, Juan Pablo Baric. Será el tercer jefe del SPB en la gestión Vidal, que acaba de cumplir un año desde su triunfo electoral.

Díaz fue citado a indagatoria para declarar en una causa en la que se lo acusa de administración fraudulenta e irregularidades en el servicio de catering del complejo penitenciario federal de Salta- durante su gestión como auditor general del Servicio Penitenciario Federal.

Con el acompañamiento en cadena nacional de casi todos los medios oficialistas, Vidal quiso convertir esta apremiante necesidad en virtud y anunció una nueva purga que, obvio, no es como todas las purgas, sino que es la última purga. Como esos estadistas que van a la guerra, asegurando que no es una guerra más, si no la última guerra. Pero de purgas está hecha toda la historia de la Policía y el Servicio Penitenciario Bonaerense.

En el mismo acto, la gobernadora anunció una “reforma integral” del SPB que no sabemos si es la última, pero por lo menos es la segunda vez que la presenta: el 24 de agosto pasado dio a conocer una reforma que tiene los mismos lineamientos generales informados este martes.

Vale recordar que Díaz fue designado a las apuradas por Vidal hacia fin del año pasado, en medio del bochorno por la triple fuga de los detenidos por el Crimen de General Rodríguez. Para completar la terna, Vidal le suma ahora al triple jefe del SPB en menos de un año.

En aquél entonces, el Servicio Penitenciario quedó acéfalo por la renuncia una semana antes de la titular heredada del gobierno de Daniel Scioli, Florencia Piermarini.

Los hombres en juego

Juan Pablo Baric ocupará por tres meses el lugar de Díaz, mientras que el exdiputado provincial por el partido de Francisco De Narváez, Fernando Rozas, fue designado como auditor general. Rozas fue parte de la estructura “informal” del gobierno del intendente de La Plata, Julio Garro, y tenía bajo su control los negocios del Hipódromo y el Mercado Regional.

Parece confirmada la debilidad de Vidal ante los zares del juego a quienes acaba de concederles el “no aumento” de los Ingresos Brutos a los bingos por presión de Daniel Angelici y otros patrones del juego.

No hay motivos para sorprenderse, Vidal hizo el anuncio de esta nueva “gran reforma” y la purga final, acompañada de su ministro de Justicia, Gustavo Ferrari, que fue Asesor General de Gobierno de Scioli (otra herencia recibida) y siguió en el cargo tras la asunción Vidal, hasta que fue ascendido al Ministerio. Son ampliamente conocidos los vínculos de Ferrari con Daniel Angelici, entre otras cosas, forma parte de la comisión directiva de Boca (es Secretario General).

“Daniel Angelici es uno más en la larga tragedia nacional de operadores y vínculos promiscuos entre la Justicia, los servicios de inteligencia y los clubes de fútbol”, denunció la diputada oficialista Elisa Carrió. El abismo que hay siempre entre las palabras y las cosas parece no ser un problema para la legisladora: también había dicho que "en la provincia tienen a uno de los cómplices del narcotráfico como jefe de la Policía", en referencia a Pablo Bressi, jefe de la Bonaerense, hombre de Hugo Matzkin y Alejandro Granados (ministro de Seguridad y jefe de la Bonaerense durante la gestión Scioli, respectivamente). Vidal, reconfirmó a Bressi al frente del ejército de 90 mil hombres armados y Carrió pasó a otros asuntos internos de la República perdida.

La gobernadora justificó la designación de Díaz a fines de 2015: “Lo nombramos en medio de una crisis, cuando fue la fuga de los hermanos Lanatta y Schillaci, fue parte una primera etapa”. Luego prometió que ahora si va a “ir en serio y enfrentar lo que tenemos que enfrentar”.

En el medio de una nueva crisis, tuvo que desplazar de urgencia al acusado de corrupción y puso a nuevos hombres en juego.

El aforismo supuestamente chino debería completarse: toda “solución” de oportunidad (u oportunismo) sólo anuncia una nueva crisis. Más temprano que tarde, seguramente habrá novedades en el descompuesto Servicio Penitenciario Bonaerense, donde Cambiemos vuelve a cambiar algo para que nada cambie.


Fernando Rosso

Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.

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