La Gobernadora reparte $ 45 millones por mes a un batallón de “asesores”. Esa plata sale, entre otras cosas, de descuentos por paros que reclaman mejores condiciones salariales y laborales.

Lorena Timko Delegada ATE – Ministerio Desarrollo de la Comunidad | @LorenaTimko

María Díaz Reck Docente y congresal de Suteba La Plata
Lunes 16 de enero de 2017 00:10
Vidal enriquece a sus funcionarios con la plata “ahorrada” proveniente de los descuentos realizados a docentes, auxiliares, trabajadores estatales y de la salud.
En octubre de 2016 la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal sancionó el decreto 1278 mediante el cual designa la cantidad de módulos (unidad de medida salarial) y el valor de los mismos para contratar personal que “asesore” tanto a ella como a sus ministros, secretarios de Estado y subsecretarios.
La suma total de dinero que, con esa simple firma de Vidal, destinada a un grupo de personal contratado, asciende actualmente a $ 45 millones por mes.
La gobernadora puede contratar personal por hasta 30 mil módulos mensuales, a un valor de $ 17.50 cada uno, más un 20 % de manera no remunerativa, lo que lleva esa suma a $ 630 mil mensuales.
Los ministros y secretarios de Estado lo pueden hacer por hasta 25 mil módulos mensuales ($ 437 mil), que más el 20 % no remunerativo asciende a $ 525 mil por mes por funcionario.
Cada subsecretario cuenta con hasta 20 mil módulos, llegando a $ 420 mil mensuales si se suma el 20 % no remunerativo.
El decreto “aclara” que cada asesor contratado no podrá cobrar más que el funcionario al que asista. Así, el salario bruto de quienes contrate la Gobernadora será de $ 122.943, el de quien sea contratado por un ministro o un secretario será de $ 101.311, y de $ 71.188 si la asesoría es para un subsecretario.
Un batallón militante
En la Provincia hay más de veinte ministros y secretarios de Estado y unos ochenta subsecretarios repartidos en los diferentes organismos. De allí que Vidal y su staff cuenten entonces con casi $ 45 millones mensuales para contratar personal de Gabinete dedicado a “asesorar”.
Un verdadero batallón de funcionarios rentados por el Gobierno bonaerense, dispuestos a brindar sus servicios en un territorio estratégico, donde Cambiemos se juega en las elecciones de este año “la madre de todas las batallas” para el destino del gobierno de Macri.
Pueden ser miles de militantes que se sumen a los que en cada repartición empezaron a contratar a partir del nuevo sistema de contrato precario autónomo que estableció la Gobernadora a través de la Ley de Emergencia Administrativa.
¿Y de dónde sacan esa plata?
Unos días después de la firma del decreto 1278/16 Vidal lograba que todos los gremios estatales -a excepción de ATE- firmaran una paritaria a la baja y por 15 meses.
En estos días se hizo público que esas mismas conducciones gremiales avalaron, como parte de la firma de este acuerdo, la decisión oficial de descontar los días de paro a los trabajadores que salgan a luchar.
“Día que no se trabaja, día que no se paga”, fue el planteo de la Gobernadora, al mejor estilo patrón de estancia. Pero quien lo plantea es quien debería garantizar derechos constitucionales elementales como lo es el derecho a huelga. Para esto se vale de una resolución interministerial de Daniel Scioli.
Los brutales descuentos retroactivos a los trabajadores del Ministerio de Desarrollo Social son un botón de muestra de como piensan aplicar esta política de disciplinamiento a los sectores dispuestos a enfrentar el ajuste y la miseria salarial.
En el caso de las y los docentes y auxiliares de escuela, el problema de los descuentos al salario es algo que viene desde la gestión anterior del Frente para la Victoria, con Scioli y su ministra de Educación Nora De Lucía. Algo que en su primer año de gestión Vidal continuó haciendo.
El personal docente sufre el mal pago de sus salarios en forma reiterada, ya sea por problemas en las “altas” de los cargos o por “errores en la liquidación”, como fue el caso del pago atrasado del incentivo por descuentos por los días de paro y también por participar de movilizaciones y asambleas.
De esta manera Vidal y su Gabinete logran “ahorrarse” muchos millones de pesos que les sirven, con un simple pase de manos, para financiarse un batallón militante. Nada que envidirle a la gestión del Frente para la Victoria de la que pretendieron diferenciarse con su retórica de cambio.
Para frenar los ataques del gobierno de Cambiemos a los trabajadores es necesario hoy más que nunca un plan de lucha unificado de todos los sectores estatales de la Provincia de Buenos Aires. Y para ello es fundamental que los gremios y federaciones como Suteba y Ctera abandonen la tregua.
La bronca y el descontento aumentan en los lugares de trabajo. El ataque al derecho a huelga con los descuentos debe ser enfrentado de manera contundente para avanzar en la lucha contra los despidos, las malas condiciones laborales, la devaluación del salario por la inflación, las paritarias a la baja y la represión en las calles a quienes salen a protestar.
La “buena imagen” de la Gobernadora es un capital que hoy utiliza para avanzar contra derechos y condiciones laborales al tiempo que beneficia a las patronales del campo y la ciudad y engorda un aparato de funcionarios y burócratas estatales en este año electoral vital para el gobierno de Cambiemos.
Por eso quienes enfrentamos esta política de ajuste de Macri y Vidal tenemos otra tarea de primer orden: fortalecer el Frente de Izquierda como alternativa independiente de los trabajadores.