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Red Internacional
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Entrevista. Vidas desprolijas: la amistad, el barrio y el rock

La izquierda Diario se hizo presente hasta la sala de ensayo de la banda de Villa Madero y diálogo con Pichón, Leandro, Santiago, Pablo, el Negro, Víctor y Alberto. A 20 años de su formación, nos cuentan sobre su historia y su crecimiento.

Franco Villalba

Franco Villalba Docente de La Matanza

Ricardo Farías Docente

Jueves 3 de noviembre de 2016

¿Que nos pueden contar de la historia de la banda?

La banda arrancó en 1996 con tres amigos del barrio: el cantante y guitarrista, Pichón, Víctor en armónica, y el “Negro” en batería. Incluso en un principio los tres ni sabíamos que instrumentos íbamos a tocar. Víctor se decide por la armónica, porque fue el instrumento más barato que podíamos comprar en una casa de música. La batería también la armábamos en un comienzo con tachos de pintura. Después de un par de fechas nos pudimos comprar algunos instrumentos. Ensayábamos el primer tiempo entre los tres, sin tener bajista. Tenemos tres discos oficiales y varios demos, que incluso nosotros mismos no podemos encontrarlos ahora. En el 2000 grabamos el primero: “Asado y vino”, 2006 “Gracias por llegar”, 2012 “En Contramano”, el último por ahora.

¿Qué influencias tuvieron en su trayectoria?

Cuando empezábamos hacíamos cover de Los Rolling, Charly, Ratones, country. A nosotros nos gusta mucho el folklore, hacíamos temas de Los Manseros Santiagueños. Hacemos cosas de distintos estilos musicales, nunca nos encerramos, siempre mantuvimos nuestra esencia y así fuimos encontrando nuestro estilo. Tuvimos la suerte de compartir escenario con La Vela Puerca, Nompalidece, Vox Dei, este año tocamos en Cosquin Rock.

¿Cómo varió el público en estos 20 años?

Al principio nos iban a ver 10 personas, solo amigos. El mes pasado tocamos en The Roxi y estaba lleno. Tenemos anécdotas de chicos que los encontramos después de muchos años, que nos cuentan que sus padres o hermanos desde muy chiquitos los hacían escuchar la banda, y hoy en día se tatuaron el nombre de la banda. El primero que se tatuó fue el Cuali, a los pocos años que empezamos, es uno de nuestros primeros fans, que por suerte nos sigue hasta hoy. Nosotros podemos decir mucho de lo que pensamos o sentimos, pero lo más importante es ver la cara de la gente en los recitales, chicos que lloran de emoción con las canciones, es inexplicable transmitir eso con palabras. Nuestro público genera una comunión muy linda entre ellos, una solidaridad hermosa.

¿Qué los influencia para hacer las canciones?

Nuestras letras hablan de las vivencias, historias comunes que generan como una lealtad en el público. Hay un tema que compusimos para el padre de Leandro (guitarrista), “Ya no estas” cuando falleció, y todo el mundo que haya pasado por eso, lo entiendo y se apropia de él. No utilizamos metáforas en nuestras canciones, son letras bien directas y eso es lo que le llega a la gente.

¿Qué planes tienen de acá en adelante?

Este fue un buen año para la banda. Compartimos escenarios con la banda que nombramos y de a poco vamos sumando gente a los recitales. Obviamente nos gustaría crecer más y dedicarnos 100 % a la música, pero vamos buscando nuevos desafíos, apostando a lugares cada vez más grandes, laburando las fechas desde la publicidad y el boca en boca.

Tenemos pensadas algunas fechas para antes de fin de año, pero todavía no confirmadas y en diciembre entramos a grabar nuestro cuarto disco. Por suerte la respuesta de la gente es muy buena, nos ayudan mucho y se ve el esfuerzo que hacen por la banda que les gusta.