La fábrica de pastas matancera tiene casos positivos de covid-19 y trabajadores aislados. No brindan información y las condiciones de protección e higiene son insuficientes. Las comisiones de higiene como salida de los trabajadores ante la prepotencia patronal

Daniel San Martín La Izquierda Diario La Matanza @danisanmart_
Jueves 25 de junio de 2020 16:23
En el marco de la campaña la vida de los trabajadores importan, empleados de la fábrica de pastas Villa D´Agri informaron a La Izquierda Diario que en la fábrica de San Justo hay casos de coronavirus confirmados, trabajadores aislados y que reciben información a cuentagotas. Además de seguir funcionando la fábrica, los elementos de protección e higiene como alcohol en gel son insuficientes.
“Van a cerrar todos menos nosotros". Así grita el jefe de Recursos Humanos en una amenaza abierta a los mismos trabajadores que han permitido que durante la pandemia, Villa D’Agri multiplique la producción llegando a un récord de ventas. Nada que envidiarle a Búfalo, el gerente del Coto de Lanús que se hizo viral amenazando para que no cierre el supermercado.
Todo esto ocurre a solo diez cuadras de la Municipalidad de La Matanza. Distrito donde el coronavirus viene avanzando sobre los barrios humildes con graves condiciones de hacinamiento y salubridad, pero también el caso de Manaos o Interpack.
Aunque a esta altura ya no sorprende, los trabajadores no dudaron sobre el sindicato. “El STIPA (Sindicato de Trabajadores de la Industria de Pastas Alimenticias),- al igual que la CGT- no hace nada. Más bien actúan como voceros de la patronal”.
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Siendo una fábrica alimenticia, los trabajadores cuentan que al principio de la pandemia no entregaron ni siquiera barbijos y las mascarillas que tienen ahora “no cubren nada y los confeccionaron con material en desuso que tenían en la planta”. Así se pone en riesgo del contagio de covid-19, pero también otras enfermedades producto de la inhalación constante de sedimentos de harina ya que hasta funcionan sin extractores. Hasta el alcohol en gel escasea, siendo que “el dispenser del comedor casi siempre está vacío”. A esto se suma el impacto sonoro y el agotamiento por los acelerados ritmos de producción.
Ante el imparable aumento de los casos en AMBA, cada vez se hace más necesaria la organización entre trabajadores. Dejar la salud en manos de las patronales que quienes ahorran migajas, mientras se la llevan en pala, implica un riesgo directo. Para que la salud sea la prioridad, es necesario poner en pie comisiones de seguridad e higiene propias, formadas y elegidas por las y los trabajadoras, con el asesoramiento de profesionales para garantizar las mejores condiciones de higiene y seguridad y así disminuir el riesgo de contagio. Las vidas de los trabajadores importan.
Además, tal como está quedando en evidencia, los protocolos del Ministerio de Salud son insuficientes para los trabajadores. Teniendo en cuenta la gran cantidad de casos asintomáticos, es necesario que se garanticen los testeos a todos los trabajadores, no solamente a quienes tienen síntomas, porque eso está permitiendo que se propague el virus.
Villa D’Agry, un emprendimiento no tan familiar
Aunque la presenten como una fábrica familiar, a los dueños de Villa D’Agri les molesta cualquier gesto de solidaridad. En octubre del 2019 se hicieron conocidos en los medios, hasta llegaron a la televisión por haber despedido a Osvaldo Scavone, quien había donado pastas al comedor comunitario de Ciudad Evita Rayito de Luz. Según la empresa “rompieron un pacto de confiabilidad de la empresa” ya que lo que se podía distinguir en la donación eran los logos de cadenas multinacionales como Coto, Jumbo, Día y Vea, para las que producen
Es de destacar que el 17% de la producción es exportada a EE.UU, Inglaterra, Perú, Chile y hasta Arabia Saudita. Evidentemente son parte de las empresas más beneficiadas en tiempos de crisis.
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Tal como ocurre con la mayoría de estos grandes ‘‘emprendimientos’’, revientan a los contratados aprovechándose de la precarización y la contratación más barata. Por ejemplo, los fines de semana se les paga igual que en la semana y llegan a estar varios años sin efectivizarlos. “Nos sentimos desamparados. El sindicato no nos defiende, permite que estemos como si fueramos descartables, aumentan los ritmos de producción y durante la cuarentena se la están levantando en pala a costa nuestra”, cuenta uno de los operarios.
En el marco de la crisis sanitaria del coronavirus, desde La Izquierda Diario invitamos a que los trabajadores levanten bien alta la consigna de que la vida de los trabajadores importan. La pelea por la salud de los trabajadores debe ser lo elemental, así como pelear por la unidad de los trabajadores efectivos y contratados para que no sigan considerando que hay trabajadores de primera y de segunda.

Daniel San Martín
Trabajador MTEySS - La Matanza (Delegado ATE - Agrupación Marrón )