Recorrida por el barrio que gana su nombre por su proximidad al Polo Petroquímico de Dock Sud. A solo 10 minutos de Capital, la contracara menos amable del desarrollo industrial en la zona.
Fernando Luna Lic. Seguridad e Higiene - Trabajador de Shell Raizen Precandidato a primer concejal por Avellaneda en la lista del PTS FIT "Unir y fortalecer la izquierda"
Martes 2 de agosto de 2016 18:09
Fotos: La Izquierda Diario
Esta es la frase con la que sintetizaba la situación uno de los vecinos de Villa Inflamable. Este barrio que se encuentra casi en el centro del Polo Petroquímico de Dock Sud, a solo 10 minutos de Capital, gana su nombre ni más ni menos que por su ubicación pegada a la refinería de Shell. Ante un nuevo reclamo de los vecinos entrevisté a varios y recorrí el barrio con ellos.
Desmitificando el barrio
Si hay un lugar donde se pueden apreciar las contradicciones del capitalismo, es éste: mientras que la refinería de Shell produce electricidad, gas, agua potable -aparte del troncal de gas- Villa Inflamable carece de casi todo. La electricidad, que es el único servicio que tiene el barrio, se encuentra en pésimas condiciones; a diferencia de lo que se dice -que todo es “regalado”- gran parte de lo que se encuentra instalado lo han hecho los vecinos: “las cosas las hicimos nosotros; si viene el municipio tenés que pagarle para que haga algo” contaba un vecino mientras mostraba cómo los tendidos de cable se están cayendo, poniendo en riesgo a todo el que pasa: “acá nadie te regala nada”, reflexiona.
Al momento de la visita, como suele suceder los días de mucho frío o calor, el barrio se encontraba sin luz desde hacía 24 h, agrupando nuevamente a los vecinos para iniciar los piquetes de reclamo. Uno de los vecinos decía que “el tema es que se corta la luz dos por tres; las vacunas de la salita van a caducar, la tienen que sacar de acá. Mi vieja es una mujer grande que se tiene que nebulizar, recién la traigo de Capital, porque no tengo luz para hacer algo. Las familias de acá estamos sufriendo mucho. Somos un barrio olvidado”.
Las familias de acá estamos sufriendo mucho. Somos un barrio olvidado
La salita a la que hacen referencia se encuentra ubicada en una esquina de la calle Góngora que tiene un pozo donde podría entrar un auto; para el municipio figura asfaltada e iluminada. Esta salita, con insumos escasos, funciona con suerte hasta el mediodía a pesar de la buena voluntad de los vecinos que quieren mantenerla. Explican que “está prácticamente abandonada, nosotros con dos tachos de pintura la podemos pintar”. El faro de luz que se encuentra en la esquina de dicha salita fue puesto por los propios vecinos.
Ante la pregunta de si alguien daba alguna respuesta, contestaron que “se abusan de la gente que no tiene nada”; “te dicen que tienen una reunión y se van corriendo”; “mandan a trabajar la gente de los planes, pero el Municipio no aparece”; “nosotros estamos pidiendo aunque sea camiones con escombros para tapar los pozos”; “el otro día bajó alguien de Shell y nos dijo que podían permitir a los que ya estaban quedarse y nos dio a entender que ya arregló con el municipio eso, pero acá no viene nadie”. También comentaban “tenemos discusiones con Acumar, que nos quiere sacar, pero no hay nada claro”; “mirá cómo estamos, a media cuadra de Shell por falta de luz tuvimos accidentes graves”.
Otro de los vecinos contaba “acá se comenta que quieren hacer toda una playa de contenedores; nosotros acá tenemos contaminación del plomo, arsénico y todas esas porquerías”. Comentaban que esporádicamente les hacen exámenes médicos, muchas veces a pedido de los propios vecinos, a lo que pregunté si les daba resultados positivos a contaminantes; la respuesta fue “sí, nos trajeron los resultados a las familias, los que pudieron se fueron [del barrio, NdR] pero muchos no”.
Uno de los vecinos más grandes del piquete decía “tengo 57 años, vi siempre como todas las empresas tiraban toda la porquería al río, la Shell pone esos aparatos para medir el medio ambiente [se refiere a las unidades móviles de monitores, NdR] y nunca hay nada ¿cómo puede ser? (…) nosotros ya somos grandes, ¿pero los chicos? (…) acá nos abandonan ¿sabés por qué? Porque cuando hay votaciones pierden”. Muchas veces se dice que hay “abusos” en el uso de la electricidad, y uno de los vecinos contaba que “quieren traer otras personas con maquinarias a instalarse [armando talleres, por ejemplo NdR]; nosotros no lo permitimos porque queremos vivir y eso nos jode”. Cualquier carga al precario servicio eléctrico termina con un apagón generalizado.
La entrada al Polo Petroquímico, una vez pasado el canal, ya es zona franca; pocas calles están asfaltadas, solo aquellas necesarias para el ingreso de camiones. Este barrio, encerrado por las desigualdades de un sistema excluyente, lidia con los contrastes de las grandes industrias de mega ganancias y la descomposición social que presiona a la juventud. Son cientos de familias trabajadoras estigmatizadas para separarlas de los que todos los días vamos a trabajar al Polo y pasamos por las puertas de sus casas.
No podemos ignorar que esto es producto de años de desidia y abusos de las grandes empresas, que amasan sus fortunas a costa de la explotación, tratando a los trabajadores como descartables y haciendo un daño inmenso al ambiente Para ahorrarse los “costos” de producir en otras condiciones. Ningún ente nacional o provincial ha tomado o tomará medidas serias contra esto, ya que esos son los principales contribuyentes a las arcas del municipio, empresas que han sido felicitadas en los encuentros empresariales de Avellaneda por los distintos gobiernos de turno. Mientras tanto, las denuncias se acumulan, como se acumulan las enfermedades de los que trabajamos y vimos en la zona; mientras muchos intentan convencerse de que pertenecen a otro mundo, todos somos afectados por igual
Los trabajadores debemos romper todas estas barreras. (…) Muchos de los que pasan diariamente por allí ignoran la realidad de los barrios más humildes y no ven la voluntad de sus habitantes de pelear por mejores condiciones, algo que debemos hacer todos juntos
Los trabajadores debemos romper todas estas barreras. Nosotros sabemos que con solo un ínfimo porcentaje de la producción se podría dar electricidad a Dock Sud, o facilitar el agua potable. Aportar una ínfima parte de esas mega ganancias empresariales para conseguir una mejor ubicación y vivienda digna para todo Dock Sud. Muchos de los que pasan diariamente por allí ignoran la realidad de los barrios más humildes y no ven la voluntad de sus habitantes de pelear por mejores condiciones, algo que debemos hacer todos juntos.