Se cumplió un año de una lucha durísima contra los despidos. Las mujeres de MAM se organizaron y se pusieron a la cabeza de un conflicto obrero que hoy es sin dudas el más importante que atraviesa la provincia de Neuquén.
Domingo 8 de julio de 2018 08:51
Mariana: Desde aquel 3 de Julio nuestras vidas cambiaron. Al principio pensamos que era algo pasajero pero jamás imaginamos que iba a durar tanto el conflicto. Esto sumado a los problemas personales que tuvimos que pasar, en mi caso tres perdidas familiares, con todo lo que esto acarrea. Aprender a sostener a tu pareja, tratar de hacerlo sentir útil, contenerlo emocionalmente.
Tratar de hacer entender a los hijos que muchas veces no se les podía dar todo lo que querían y que había otros que tenían más necesidades que ellos.
Sandra: Espero que este conflicto se arregle para que estemos todos mejor. En todo este tiempo compartimos muchas cosas, conocimos personas que nos ayudaron y nos acompañaron. Eso nunca me lo voy a olvidar y quiero decirles muchas gracias.
Maca: Siento bronca, nostalgia e impotencia al no poder hacer más de lo que hacemos, sabiendo que quienes deciden no resolver el conflicto son los empresarios junto con el gobierno.
Me cambio en muchos aspectos, me cambio la forma de pensar, de ver la realidad con otros ojos.
Me enseña a ser más fuerte, más tolerante en algunos aspectos. Y sobre todo a valorar aún más lo poco y nada que tenemos, como así también al resto de los compañeros que están en esta lucha.
Fabiana: A un año cómo me siento? cansada, con mucha impotencia. Me cambio un 100%, en lo personal y familiar. Pasar de tener una entrada todos los meses, a tener que vivir el día a día e ir pensando que les doy de comer a mis hijos...y embroncarme mucho al no poder dale un buen plato de comida o su taza de leche a diario y ni hablar con la ropa y las cosas de la escuela ¿Qué me enseñó esta lucha? A buscarle mil veces la vuelta a todo, encontré fuerzas para pelearla y sobre todo a mantener unido y fuerte mi hogar y sobre todo que a veces, la ayuda no viene de quien esperas sino que a veces viene de aquel que no conoces o ves muy seguido.
Ana: Un año de sentirnos solas, sin acompañamiento de las autoridades que juraron defender al pueblo que los eligió, de sentirnos avasalladas por los patrones de nuestros maridos al dejarlos sin lo que les corresponde, su trabajo.
Un año apoyando y siendo el pilar de nuestros maridos y familia, sosteniéndolos en cada decepción, en cada angustia, por si no se han enterado los que hicieron esto, los dejaron sin nada, no tenemos obra social, trabajo.
Soy una de las esposas, discapacitada y trabajo cuando mis fuerzas me ayudan. Mis hijos tuvieron que dejar la facultad para buscar trabajo para ayudarnos. El mayor estaba a un año de recibirse de enfermero y ahora trabaja de bachero. El menor está buscando trabajo todavía. Esto es lo que esta familia tiene desde hace un año. Pero no solo tenemos estas aberraciones, también encontramos hermandad, amor y compañerismo.
Mara: Lo que sentimos es impotencia, estrés, tristeza, amargura y dolor de ver y sentir que nosotros no podamos hacer nada para solucionar esto.
Para que vuelva la paz, que no se sintió durante todo este año. Lo que nos enseñó este tiempo de lucha, es que nos volvimos más fuertes y a la vez sensibles al ver la tristeza que siente cada uno de ellos al no poder traer a casa lo necesario para sobrevivir el día a día con nuestros hijos y familia...Sin embargo hemos podido y aprendido a sobrellevar esta lucha juntos.
Cristina: El ver mucha gente luchadora, solidaria, con mucha garra, que dan fuerzas de manera incondicional, ¡personas que da gustó haberlas conocido!
A tener conciencia de las diferentes luchas que se viven y vivieron desde hace muchos años.
Vero: Se cumple un año de lucha, pasando fríos, miedo e incertidumbre.
Fue desgarrador ver tanta impunidad, tanta violencia que estremecía. Ver todo lo que pasamos y seguir luchando contra lo que ha pasado todo este tiempo. Acompañándolos. A pesar de que mi marido entró a trabajar siguió firme con ellos. Aprendí a conocerlos y ver el día a día de ellos, ver su sufrimiento, su llanto y sus ganas de salir adelante con esta lucha.