Centenares de mujeres provenientes del sur del Gran Buenos Aires formaron parte de la delegación de Pan y Rosas en el Encuentro en Rosario. Reflejamos opiniones de algunas de ellas.
Miércoles 12 de octubre de 2016 13:36
Terminó un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres y todavía están muy frescas las sensaciones que vivieron quienes pudieron estar en Rosario, sobre todo para quienes asistieron por primera vez. Como Carolina, joven proveniente del sur del conurbano bonaerense, más precisamente de la localidad de Guernica. “Este es mi primer Encuentro” relata “y me siento muy admirada por nosotras, por venir a organizarnos, por elaborar un plan de lucha -aunque sea con diferentes estrategias- pero elaborarlo al fin. Espero seguir participando de estas movilizaciones y que haya un cambio a nivel social y político. Volvería a participar porque creo que la lucha sigue y es necesario venir a organizarse”.
Entre las Comisiones de Mujeres que viajaron, una de las más destacadas es la del Hospital Alende, de Ingeniero Budge. Verónica, una de sus integrantes, ya el primer día notaba un cambio respecto a otros Encuentro a los que fue: “la gente acá nos recibió muy bien: carteles de ‘Bienvenidas mujeres’, la gente que se nos acercaba a hablar, nos atendieron siempre de forma excelente. Las compañeras también vinieron más organizadas, aunque hay tanta gente que muchas veces no entramos en las aulas y hay que ocupar los patios de las escuelas con los talleres. Noto muchas más chicas, más juventud, que quiere salir a pelear y mostrar el dolor que está pasando, tanto por los femicidios, el aborto clandestino, lo que está haciendo Macri, que está vaciando todo, los proyectos que buscan proteger a las mujeres también”.
Paola, bibliotecóloga de Lomas de Zamora, explica que “es la segunda vez que vengo, fui al de Salta. Y a diferencia del anterior me pareció que este es más democrático. Se vio más la presencia de otros grupos, eso me pareció positivo. Se dio, a diferencia de otros talleres en los que estuve, la discusión del voto; si bien hubo encontronazos y diferencias, esta vez en casi todos los talleres que participé estuvo bastante presente. Me parece que es una forma de pasar a la acción y de generar algún plan, que no quede en eso de consensuar, que me parece bien como paso previo generar un consenso, pero de alguna forma se tiene que pasar a la acción, se tiene que tomar alguna medida y no quedar solamente en eso de que ‘respetamos las posiciones de todos’. A mí me parece democrático votar, al contrario de lo que decían muchas de que ‘las minorías van a quedar afuera, no representadas’”.
También proveniente de Lomas, la estudiante de Musicoterapia, Daiana, detalla: “me llevo muchas experiencias en primera persona: que se hayan podido escuchar todas las voces, que se haya podido llegar a muchos acuerdos, la participación de todas en cada uno de los talleres a donde fui y la unión entre todas. La lucha, las voces, los sonidos en conjunto, es lo que me llevo. Dudaba en venir y a último momento me decidí por hacerlo con las compañeras de Pan y Rosas”.
“La política de género no la llegaba a comprender, por eso vine para terminar de comprender y apoyar esta política que creo que es importante ahora, después de haber discutido con un montón de compañeras” afirma Constanza, que es docente en Lomas de Zamora. “Esta instancia donde somos miles es fundamental para que el grito de #NiUnaMenos no quede solo en una consigna y para organizarnos.
En el taller de Educación discutimos mucho sobre el operativo Aprender del gobierno y la idea de no postergarlo como está proponiendo la burocracia, sino realmente boicotearlo y que no se lleve adelante. Conocí a compañeras de Pan y Rosas de todo el país, compañeras de otras agrupaciones y de otros países, como tres norteamericanas con las que hablé, que vinieron a Rosario solo por el Encuentro a ver de qué se trata. Fue muy enriquecedor hablar con mujeres de todos lados. Es mi primera vez y pienso volver el próximo año”, concluye.
“Es la primera vez que vengo al Encuentro con Pan y Rosas y lo que me llevo son las luchas que damos las mujeres por nuestros derechos” explica Juliana, que estudia Licenciatura en Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Avellaneda. “Estuve en el taller de Mujer y cannabis”, continúa, “se hablaba también sobre si las mujeres éramos oprimidas al negársenos el aborto, que no podíamos decidir sobre nuestros cuerpos y que tampoco podemos decidir sobre lo que consumimos y lo que dejamos de consumir. También estuve en el taller sobre aborto, donde se pudieron ver dos posturas: la nuestra en primer lugar que pedía un plan de lucha y la otra: había personas que pedían consenso y no un plan”.
Llegada desde Berazategui, Candelaria –que trabaja en un comercio- cuenta que es el segundo Encuentro en el que participa. “El Encuentro es genial” afirma “vamos a seguir la lucha y a seguir combatiendo, que es lo único que nos queda. Esperemos que se haga en Buenos Aires el año que viene”.
Dentro de la animada columna de Pan y Rosas durante la marcha del domingo, conversamos con dos estudiantes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Florencia explica: “es la primera vez que vengo. El Encuentro me parece muy interesante; está bueno charlar con compañeras de distintos partidos, compartir las opiniones y que tomemos conciencia de que si nos organizamos vamos a poder conquistar todos nuestros derechos.
Me parece que por el contexto social y político que estamos viviendo Buenos Aires es excelente para que se haga el próximo Encuentro, para que no se invisibilice y se le de la entidad que merece. Tenemos que luchar contra el ajuste de Macri y su gobierno, que parecen no tener interés en los proyectos para las mujeres”. Rocío, por su parte, cuenta que le gusta “que haya tantos talleres para elegir y que todas podamos participar; yo fui al de femicidios y al de trata de personas. Me parece bien que se vote y creo que el año que viene debería hacerse en Buenos Aires por todo lo que está pasando, comparto que se debe ir distribuyendo por todo el país pero debería volver a hacerse en Buenos Aires”.