La maniobra de TPS es simple: posicionar a Roberto Rojas como interlocutor válido, y ofrecer migajas para extender y desgastar la lucha. Pero los trabajadores ya no le creen y van por más.
Ricardo Trabajador portuario eventual despedido
Jueves 13 de diciembre de 2018
Casi un mes para ofrecer tan poco
Luego de que la familia Von Appen fuese humillada públicamente ante todo el país y forzada a sentarse a negociar con los portuarios en lucha, este miércoles finalmente realizó su oferta usando a su histórico lugarteniente entre los trabajadores, Roberto Rojas Montoya, para hacerla pública: un préstamo de $400.000 y una gift card de $150.000.
Un Ampliado (asamblea de todos los sindicatos juntos) realizado a las 16:00 en el Sindicato de Estibadores le respondió con un cerrado "no", y resolvió aumentar el monto de lo exigido a $2.000.000.
A su vez, la empresa respondió por la negativa dos peticiones fundamentales: comprometerse a no realizar represalias ni listas negras, y a establecer mesas de trabajo.
La lucha en Puerto Angamos del 2014 ya nos mostró cómo son las revanchas de esta familia: casi 500 despedidos en represalia por haber paralizado el año anterior, en una lucha también histórica que ganó, nada más y nada menos, que el derecho a media hora de colación (derecho al que los Von Appen y Rojas se opusieron, bajo el argumento de que detendría la producción).
Nada de eso quiere conversar Von Appen, por eso su cerrada postura a ninguna mesa de ningún tipo.
Nuevamente llama la atención que Von Appen imponga con quién y cuándo hablar. La exigencia de dialogar "sólo con los presidentes de los sindicatos" es una intromisión directa en la vida sindical, en el derecho de los trabajadores a decidir de manera independiente. Ceder a esa exigencia no es ninguna maniobra brillante de un gran estratega, es una práctica común de todos los dirigentes tradicionales que concilian con los empresarios.
Por ejemplo, el mismo día martes también entraron a dialogar con el Gobierno las trabajadoras de Integra, en Paro Nacional, cuyas dirigentes de los sindicatos más grandes se dejaron dirigir y aceptaron la división que les impuso el Ejecutivo: reuniones separadas en dos bloques, uno para los sindicatos más chicos, y otro con los sindicatos mayoritarios. Cabe aclarar que varias de aquellas dirigentes son militantes de la ex Nueva Mayoría, es decir, dirigentes de empresa.
La lucha continúa
Como todos los días desde hace casi dos semanas, este miércoles el barrio puerto volvió a ser escenario de intensos enfrentamientos entre Carabineros y portuarios.
La empresa se comprometió a realizar un nuevo ofrecimiento, mientras que los trabajadores se comprometieron a continuar luchando.