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Elecciones. Vox y Partido Popular destinados a pactar en Castilla y León

La estrategia de Pablo Casado de desgaste al Gobierno, con la convocatoria de elecciones en territorios aparentemente favorables, se le está volviendo en contra. En Castilla y León sólo le queda Vox como aliado para gobernar.

Lunes 7 de febrero de 2022

Foto: EFE/ Víctor Lerena

No se dan los cálculos de Pablo Casado en Castilla y León. En su intento de fortalecer su liderazgo dentro y fuera del partido tradicional de derecha en el Estado español, la convocatoria de elecciones en Castilla y León está camino de convertirse en una pesadilla para el líder popular.

Y es que según los últimos sondeos, la diferencia entre el PSOE y el PP se estrecha hasta el punto de dibujar un escenario en el cual el único socio posible para los populares es Vox.

Por más que desde la cúpula del Partido Popular repiten una y otra vez la voluntad de gobernar en solitario, el tablero político les niega esa posibilidad. A 6 días de la votación, parece claro que si el PP quiere gobernar, tendrá que hacerlo con la extrema derecha, ya que una victoria “estilo Ayuso” en Madrid, parece descartada.

Obviamente esto se debe a la mejora de los resultados de Vox. El partido de Abascal tiene una estimación de 10 escaños, es decir, un 13,4% de los votos, lo que sería prácticamente triplicar su anterior resultado (5,5%).

Por su parte el PSOE, que obtuvo el primer lugar en las anteriores elecciones, rebajaría su número de escaños entre 3 y 6. En las últimas elecciones los socialistas fueron la formación más votada, pero una coalición entre el Partido Popular y Ciudadanos les impidió el acceso al Gobierno autonómico.

Precisamente el partido de Inés Arrimadas, que obtuvo hasta 13 escaños en las anteriores elecciones, corre serio peligro de desaparecer de la comunidad dentro de 6 días. Un escenario, el de la desaparición, al que parece irremediablemente destinado la formación naranja, tanto a nivel autonómico, municipal como estatal.

Tampoco Unidas Podemos tiene nada que celebrar. Según el sondeo mantendría el modesto 7% que obtuvo en las anteriores elecciones, lo que le reportaría entre 2 diputados (los actuales) o sumar un tercero.

La distribución y el equilibrio entre las cuatro principales formaciones, sin contar ya a Ciudadanos, que se está estableciendo en Castilla y León podría ser similar al que se encontrarán en futuros comicios.

Así, ante este escenario Pablo Casado y Abascal no tendrán más remedio que entenderse. Casado, que buscaba mantener una línea fuerte de choque contra el gobierno, pero separada de Vox, va a quedar irremediablemente unido al partido de Abascal, marcando un precedente para el periodo electoral municipal que viene en los próximos meses.

La unión de la derecha tradicional y la extrema derecha, una formación que ha salido de las mismas entrañas del Régimen con un discurso aún más reaccionario y racista pero que en materia política va de la mano del Partido Popular.