Vuelve El rey, una obra de teatro que propone un ejercicio de memoria histórica para despistados, en medio del debate acerca de la continuidad del Régimen del 78.
Clara Mallo Madrid | @ClaraMallo
Sábado 9 de abril de 2016
La obra fue estrenada el pasado noviembre y ahora regresa al Teatro del Barrio de Madrid con prórroga incluida.
Bajo la dirección y texto de Alberto San Juan, se presenta esta producción de El Teatro del Barrio. Con una puesta en escena austera y un texto complejo, son el propio San Juan, Guillermo Toledo y Luis Bermejo el elenco de actores que encarnan a los personajes. Un delirio cómico que nos atrapa desde la primera escena.
Una rabieta como si de niños se tratara entre Adolfo Suárez, Felipe González y el propio Juan Carlos I, que tratan con bastante infantilismo de disputarse el mérito de quién tuvo más peso en la consolidación del régimen del 78. Esta no es más que una de las escenas que entre realidad y ficción intentan componer los últimos 50 años de la historia en el Estado español.
¿Cómo se consolidó el Régimen del 78? ¿Quiénes fueron sus ejecutores, sus protagonistas, sus principales ideólogos? El rey trata de poner sobre la mesa sin rubor todas estas cuestiones. Un ejercicio de memoria histórica, pero de la buena. Una obra que a través del humor nos acerca a todos aquellos que jugaron y aún juegan un papel central en la consolidación régimen. Desde el PC, Felipe González, o Henry Kissinger. No todos, pero si muchos de los "hombres de estado", banqueros, líderes partidos y militares han conseguido por méritos propios ser aludidos en esta obra.
A través de una narración con un estricto sentido cronológico se trata de articular la historia de la “democracia” española. Por medio de multitud de personajes, pero con la figura de Juan Carlos I como el hilo conductor a partir del cual se construye el relato. Todos ellos con nombres y apellidos son encarnados por Alberto San Juan y Guillermo Toledo que de manera brutal van asumiendo nuevos personajes según avanza la narración. Un cruce de figuras que logra construir esta historia de manera magistral.
El único que se mantiene fiel a su personaje es Luis Bermejo que encarna únicamente y sin interrupción a un delirante Juan Carlos I. Protagonista del relato, representa a la monarquía como la pieza clave en la constitución del régimen.
Una obra incómoda por su relato y al mismo tiempo tremendamente cómoda para quién la disfruta. En un momento en que el debate sobre la continuidad del Régimen del 78 está abierto, en el que los nuevos y viejos “compromisos históricos” se ponen sobre la mesa, irrumpe en escena El rey. Tras disfrutarla nos quedamos con ganas de más, la tremenda actualidad de lo planteado nos obliga a echar de menos la presencia de más personajes, aquellos que hoy defienden y tratan de reeditar un nuevo “consenso” y aquellos que pretenden mantener el viejo.