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LA CHICAGO ARGENTINA. Waleis, los primeros pasos del policial argentino

Esta semana que pasó, del 02 al 04/10, tuvo lugar en Rosario el primer festival de cuento policial titulado: El festival literario: "La Chicago argentina. Rosario, crimen y cultura".

Martes 7 de octubre de 2014

El evento contó con la presencia de escritores, pero también con la de criminólogos, miembros de la justicia y abogados defensores de narcos rosarinos.

Al parecer, la idea del festival era mostrar cómo hay una estrecha relación entre la producción literaria y la realidad criminológica social que rodea a quienes escriben. La materia prima para “crear” la toman de lo que sucede en el medio que habitan y, aparentemente, Rosario es una ciudad que brinda mucho contenido por el entramado narco-policial que la atraviesa.

Es en el contexto de este festival que un escritor olvidado y apartado del canon literario ha tenido un espacio, y con él la materialización de una obra que tiende a permanecer callada: Raúl Waleis (pseudónimo que utilizó Luis Vicente Varela, quien fue Presidente de la Corte Suprema de la provincia de Bs. As. en 1889.).

La novela policial sobre la cual se hizo mención fue “La huella del crimen”, su primera novela publicada en varias entregas en la revista La Tribuna en 1877. El mismo año publicó la segunda novela policial, Clemencia, que formaría parte de una trilogía que no llegó a terminar; son estos relatos que narraba Waleis (como él quiso ser conocido en el mundo literario) los que se conocen como precursores del género policial en la literatura argentina. Pero además, son estos relatos los que, por primera vez, dejaron ver escenarios geográficos argentinos en un policial (especialmente en Clemencia). Si observamos que es en 1879 cuando Hernández publica La Vuelta del Martín Fierro, poema gauchesco; y que luego se publica El Juan Moreira de Gutiérrez, poema que también habla de la vida del gaucho, podremos apreciar fácilmente sobre quiénes y sobre qué se escribía en aquel momento. Obviamente, las novelas de Wailes que ofrecían crímenes, detectives e incógnitas por resolver resultan “extrañas” para la época.

Sin dudas, el carácter de precursor del género policial que se le ha señalado se debe también a la búsqueda de nuevos temas y nuevos personajes que, en sus textos, comenzaban a tener un lugar.