Entrevista en profundidad con Ximena Acevedo, esposa de Juan Pablo Jiménez
A dos años del asesinato del dirigente sindical:
Tras cumplirse dos años del asesinato del dirigente sindical y trabajador subcontratado, Juan Pablo Jiménez, desde La Izquierda Diario Chile nos reunimos con Ximena Acevedo, esposa de Jiménez, quien compartió con nosotros los recuerdos del difícil 21 de febrero de 2013; lo confuso del crimen, la ubicación que tuvo la empresa Azeta frente al asesinato, y también la lucha que dio Juan Pablo en vida, un trabajador que se dedicó a luchar por mejores condiciones laborales y de vida de sus compañeros, por poner fin al subcontrato y por la unidad de los obreros.
Sábado 21 de febrero de 2015
LID: ¿Nos podrías contar sobre la faceta de dirigente sindical y trabajador de Juan Pablo? ¿Por qué cuestiones luchaba?
X: La verdad es que tengo puros recuerdos importantes en cuanto a eso. Cuando Juan Pablo empezó a trabajar, ya como parte activa del sindicato, él quiso entrar porque veía que se podían hacer tantas cosas, él era un tipo muy inteligente y vio que se podía hacer mucho desde ahí. Además, vio que quienes estaban antes en el sindicato, no aprovechaban todas las herramientas que estaban a su alcance, entonces se empezó a maravillar con la pega del sindicato al ver la posibilidad de que se podía luchar por mejores condiciones. Él, por ejemplo, tenía la firme convicción que las personas tienen que trabajar para vivir y no vivir para trabajar, es decir, él cuestionó el poco tiempo que tienen los trabajadores para estar en sus casas y descansar, ya que por ejemplo, en Azeta las jornadas laborales eran muy extensas, dos o tres turnos seguidos, entonces era complicado.
LID: Además, recordar que Juan Pablo era un trabajador subcontratado
X: Claro, era subcontratado y llevaba cerca de 10 años en la empresa ya. Entonces, como te decía, cuando él comenzó a trabajar en el sindicato tenía bastante clara la película, de que con un poco de voluntad de dirigentes sindicales y trabajadores se podían hacer grandes cosas. Ese era su afán, que sus compañeros y él también pudiesen pasar más tiempo en sus casas, tener un sueldo digno, y tener un trabajo de calidad también, porque la labor que ellos hacían en la empresa, relacionada con la electricidad y trabajando en altura era de alto riesgo, y así debería haber sido calificada; y por ende, haber sido bien remunerada porque es un trabajo difícil y peligroso, lamentablemente hay muchos accidentes y con resultados de muerte también.
Por esos motivos luchaba Juan Pablo, porque se respetara el descanso, porque no es posible que haya dos o tres turnos ‘al hilo’, sin descanso, o sea, ellos en Azeta no alcanzaban a veces ni a dormir, tenían que esperar su próximo turno durmiendo en los vehículos, ya que la empresa no tenía las condiciones necesarias para eso.
LID: O sea, que igual hubo varios problemas con la empresa.
X: Sí, sobre todo en cuanto a seguridad laboral y también el tema ambiental porque había plagas de ratones, los trabajadores se exponían al estar en postes en altura, es decir, todo era muy riesgoso.
LID: Ya se cumplirán dos años desde el asesinato de Juan Pablo y obviamente es una situación difícil de afrontar. Recordando ese día, ¿cómo te enteraste? ¿Fue por medio de un aviso de la empresa?
X: Si, la verdad es que todas las semanas una empieza a hacer el recorrido previo al día 21 para así poder recordar. Yo ese día estaba sola en mi casa con mis dos chiquititos, y llegan dos personas de la empresa a buscarme, que no se identifican, sino que me preguntan “¿usted es la esposa de Juan Pablo?”, a lo que yo les respondí que sí. Uno de ellos llevaba en su polera el logo de Azeta y por eso también reconocí que eran de la empresa. Entonces, yo me cruzo de brazos y les digo “chuta, no me digan que le pasó algo”, porque igual uno podía pensar eso ya que en la pega había mucho riesgo y accidentes, y ellos me dicen “sí, pero no se preocupe porque está bien, fue un desmayo y por eso la venimos a buscar”. Yo me asusté porque en todos los años que Juan Pablo trabajó en la empresa y que había tenido accidentes, nunca me vinieron a buscar a la casa, entonces me puse muy nerviosa sin dimensionar lo grave que podía ser. Me llevaron hasta la ACHS (Asociación Chilena de Seguridad), y durante el camino hacia el lugar no me dijeron nada, entonces yo igual iba bastante perdida.
Llego allá y vi a mucha gente afuera, y entre las personas reconozco a Verónica Negrete que es la hija del dueño de la empresa, reconocí al trabajador que era tesorero del sindicato y también a otros rostros conocidos de compañeros de trabajo. Yo llegué con Fran que tenía dos años en ese entonces, y sacan una silla para que yo me siente, y yo les digo que estoy bien de pie, pero me insisten en que me siente. Se acercó un compañero de Juan Pablo, Roger, me toma la mano, se agacha a mi lado y me dice “es más grave de lo que tú crees”, a lo que yo contesto “prefiero saber altiro antes que nada”. En eso sale el doctor y me llaman, yo entro con mis dos hijos y me preguntan si es que quisiera mejor dejar a los niños afuera, y se quedó Benjamín (11 años en la actualidad) afortunadamente afuera y entré con el Fran (cuatro años en la actualidad). El doctor me empieza a explicar lo que pasó, lo que hicieron, luego me habla de ‘maniobras’, y yo ahí me asusté, le golpee la mesa y le dije “no, a mi usted no me va a decir que mi esposo está muerto”, y él asiente con la cabeza… Ahí me volví loca. Hasta ese momento nadie me había dicho que mi esposo tuvo un accidente grave, o sea, nada de nada. Yo en ese momento me volví loca, lo único que quería saber era la verdad, era si lo que me estaban diciendo era verdad; y es el llanto del Fran el que me trae de vuelta porque yo empecé a gritar y Francisco me empieza a decir “mamá, mamá, mamá” y ahí reaccioné. Entonces, yo sólo creía que era mentira todo porque hasta ese minuto nadie nos comunicó que era grave la situación, o sea, nada. Recién al otro día, cuando nosotros fuimos a retirar su cuerpo al Servicio Médico Legal (SML) nos enteramos de que Juan Pablo tenía un disparo en su cabeza.
LID: Y cuando a usted le informaron de su fallecimiento, ¿qué motivo de muerte le dieron?
X: Mira, nos decían que no sabían bien, primero a mi me dijeron que él se desmayó y tuvo un golpe en la cabeza, las personas que me fueron a buscar a mi casa me dijeron que sólo se había desmayado, y estando en la ACHS me dicen que él tiene un golpe en la cabeza, y me empiezan a hablar de una supuesta aneurisma, un accidente cerebro vascular, un ataque cardiaco. Obviamente, yo pensé que era bastante extraño porque Juan Pablo era un hombre joven y sano. Chuta, yo pensé que quizás alguien le había pegado y se había golpeado la cabeza, qué se yo. De todas maneas, Juan Pablo era un hombre que siempre defendía sus ideas, pero no era agresivo, para nada, era muy mesurado y controlado, tampoco corría riesgos innecesarios. Entonces, hasta ahí nosotros igual creíamos que era posible un problema médico porque además, eso era lo que nos decían. Luego, llega la PDI (Policía de Investigaciones) y nos dicen que ellos tienen que descartar la participación de ‘terceros’, y yo me pregunté por qué, ya que nos decían que había sido sólo un problema médico.
Bueno, como te decía, nosotros al otro día de su muerte fuimos al SML, retiramos su cuerpo y vimos la causa de muerte que decía “traumatismo cráneo encefálico producto de bala”, y yo ni siquiera era capaz de juntar las letras, no podía, y agradezco a mi suegra por haber estado ahí y haber podido comprender lo que decía el papel. Cuando mi suegra lo lee y yo ahí te juro que nuevamente me volví loca y dije “chuta, alguien le hizo daño a Juan Pablo”.
LID: Claro, porque ya no era un “accidente”.
X: Claro, no lo era, no era algo de salud, alguien le hizo daño al Pablo. Quién, cómo y por qué es lo primero que una piensa, y más sabiendo cómo era Juan Pablo, un hombre honesto, que luchaba por sus ideales, por sus compañeros… Entonces ahí comienza lo más terrible. La primera noche no pude dormir pensando en quién le podría haber querido hacer daño.
LID: Y además todo fue muy raro porque desde el principio no fueron claros respecto a lo que le había sucedido.
X: Mira, a nosotros igual nos dijeron que ellos no estaban en condiciones de decirnos exactamente qué le había pasado porque ellos tampoco sabían. La empresa y la ACHS nos decían eso, que para saber se requería la autopsia; porque si uno recuerda el video donde sale Juan Pablo y recibe el disparo, él estaba solo, y en unos segundos él cae como si se hubiese desmayado y lo encuentra un compañero de trabajo. Entonces, nadie supo bien qué pasó, sus compañeros le limpiaron la sangre, su herida, pero nadie pudo precisar que tenía un hoyo de bala.
Para nosotros ha sido bastante duro, aunque no sé si duro es la palabra, yo creo que terrible fue enterarse de que la persona a la que tú amas, una persona tan cerca, te ha sido arrebatada, porque eso fue, a ti te lo quitan; no fue que él se enfermó o tuvo un accidente, sino que es alguien que toma la decisión de quitártelo de tu vida y de la vida de su familia. Es lo que yo he postulado siempre. Aquí hubo una intención de hacerle daño directamente a la persona de Juan Pablo, por lo mismo nunca hemos creído la teoría de la “bala loca”, de que la bala recorrió más de un kilómetro, chocó con un alambre y luego cayó en su cabeza, eso no fue así.
LID: Respecto a lo que mencionas. ¿Desde qué momento la empresa quizás junto a la PDI acuña la tesis de la “bala loca”?
X: Mira, ni siquiera se había todavía designado un fiscal para investigar cuando ya la Brigada de Homicidios estaba diciendo que fue una “bala loca”, y que ellos tenía ya identificados más o menos quiénes podrían haber sido. O sea, cómo iban a saber si ni siquiera habían investigado, sólo habían pasado dos días desde el asesinato; es decir, no había fiscal designado, no había un equipo para investigar, y ellos ya dicen que fue una “bala loca”, y además se lo dicen a la opinión pública, lo dicen a la televisión, y eso también hace que las personas se queden con esa versión. Aún así, cuando empezaron con toda la tontera de que la bala recorrió más de un kilómetro, de tal distancia, de la altura, supimos que eso no fue así, y yo te juro que con cada persona que me topo en la calle, me dice que eso no fue así, me dicen que siga luchando, que siga luchando hasta saber la verdad, porque la gente sabe que la versión que dieron no es la verdad.
LID: ¿Ustedes desde un principio desconfiaron netamente por los aspectos técnicos de la versión oficial o también porque Juan Pablo tuvo problemas con la empresa y era dirigente sindical?
X: Un poco de las dos cosas creo yo. En un principio, los temas técnicos nos hicieron ver que no era real la versión, yo nunca la creía y además nosotros igual investigamos y sabemos que no fue así. Es decir, que una bala sobrevuele más de un kilómetro, pase por la Coca Cola, pase por la gerencia, pase por una cancha, choque justo con un alambre y tenga la fuerza suficiente para penetrar 17 centímetros en el cráneo de Juan Pablo y quitarle la vida, no, eso no.
Ahora, en cuanto a lo que me preguntas sobre la posible responsabilidad de la empresa, yo la verdad es que desconfío de todo. Juan Pablo estaba llevando una lucha bastante fuerte en cuanto a denunciar a la empresa, en denunciar las cosas malas que pasaban ahí adentro, no sé, obviamente tengo dudas en cuanto a eso. Lo único que tengo claro es que Juan Pablo fue asesinado al interior de la empresa. El disparo que le quitó la vida no fue el disparo que recorrió un kilómetro y tanto, el disparo que le quitó la vida a Juan Pablo salió de adentro de la empresa. Nosotros, a través de peritajes particulares, llegamos a la conclusión de que fue un disparo directo.
LID: Es decir, algo premeditado.
X: Claro, algo planeado. Quién lo planeó no lo sé, por qué, no lo sé, pero sí sé que salió desde el interior de la empresa. Obviamente, si ellos como empresa no estaban de acuerdo con lo que Juan Pablo estaba haciendo, no creo que esa sea la forma de decirle que pare. Igual, yo después me enteré que a Juan Pablo varias veces le ofrecieron dinero para que él dejara de denunciar, y como Pablo no aceptaba, le subían un poquito más la ‘oferta’. Yo no sé si fue la empresa, pero sí sé que hay alguien que quería matar a Juan Pablo, aquí hay un autor material y uno intelectual del homicidio; y es complejo porque sentimos que de parte de la justicia no se ha hecho lo que se debería hacer, ha habido una investigación negligente, viciada, con una idea que se planteó desde un principio sin investigación, entonces sentimos que no se ha hecho una investigación adecuada. Se supone que Chile ofrece garantías a sus habitantes porque somos un país libre, estamos en democracia, y siento que al asesinato de Juan Pablo no se le tomó el peso, y tiene una connotación política porque él fue un dirigente sindical, y se supone que estamos en un país libre donde uno tiene derecho a hacer ciertas cosas, y en cuanto a esto, sentimos que ha habido un nulo respeto por la vida de Pablo.
LID: En relación a la disposición que tuvo la empresa Azeta en el periodo posterior al fallecimiento de Juan Pablo, ¿la empresa se acercó a ustedes, les dio alguna respuesta?
X: Sabes que eso me duele mucho a mi. Juan Pablo fue asesinado minutos antes de las cuatro de la tarde, y cuando sucedió, corrieron con él de aquí para allá y la empresa siguió funcionando como si nada; o sea, de qué me estás hablando, yo creo que en cualquier lugar si alguien por abc motivo fallece, se supone que deberían mantener el lugar resguardado para que se investigue y se sepa qué pasó, pero en este caso la empresa siguió funcionando. Yo tuve dos contactos con la empresa y fue todo muy por compromiso no más, fueron muy poco solidarios y empáticos con el dolor que sentíamos. Por ejemplo, cuando yo vine a hablar con ellos el 22 de febrero- porque además habían dicho que se harían cargo del servicio fúnebre, lo que tampoco fue así- lo único que querían era que yo firmara el finiquito de Juan Pablo que era de $92 mil, y yo les dije que no iba a firmar nada, sólo iba a retirar su liquidación que era de $147 mil.
LID: ¿O sea, la empresa Azeta ni siquiera dio signos de impacto o sorpresa por un asesinato efectuado en sus dependencias?
X: No. Como te decía cuando vine el día 22, acompañada por mis suegros, pasé a hablar con la hija del dueño de la empresa, Verónica Negrete, y me pregunta quién es Margarita Peña, a lo que yo respondo que la abogada del sindicato de Juan Pablo, a lo que ella me reclama porque Margarita “la llamó mucho”, entonces en general fue todo muy por compromiso no más, porque tenían que hacerlo, nada más. Yo quedé muy ‘plop’ con la reacción de ellos. Luego, recibí una llamada de ellos, ofreciéndome ayuda legal, y yo les dije que ya estábamos siendo asesorados por abogados, e igual era todo muy extraño, recibir ayuda de personas que no hicieron nada por Juan Pablo.
LID: ¿Cómo impactó la muerte de Juan Pablo en los trabajadores de Azeta? ¿Cómo familia recibieron apoyo por parte de ellos?
X: Durante el primer periodo se portaron súper bien conmigo, me iba a ver cada cierto tiempo, hicieron una colecta, una rifa, y tiempo después ellos me llevaron mercadería, es decir, en ese tipo de cosas ellos estaban pendientes. Cuando iban a mi casa tratábamos de recordar las cosas que Juan Pablo hacía, hablábamos de él cuando estuvo vivo, no hablamos sobre cómo su muerte impactó a los trabajadores. Si ellos tuvieron miedo, es razonable igual entender que quizás lo sintieron porque mi esposo fue asesinado dentro de la empresa, entonces le podría haber pasado a cualquiera; pero, lamentablemente creo yo, esa bala no era para cualquiera, tenía nombre tal como se ha publicado en algunas partes, y definitivamente hubo una intención de hacerle daño. Sus compañeros, al principio, estuvieron muy cercanos a nosotros, me ayudaban en temas económicos, me llamaban y me iba a ver cada cierto tiempo, luego se fue perdiendo el contacto.
LID: Además, la empresa Azeta quebró tiempo después…
X: Sí, ellos el 2013 presentaron la solicitud de quiebra y en noviembre ya declararon la quiebra, y hasta ahí no más llegó Azeta, ahora ya no existe, ya no existe nada, tampoco la malla donde supuestamente chocó la bala.
LID: Ximena, en relación al menor de edad que fue culpabilizado por la muerte de Juan Pablo. ¿Ustedes como familia tuvieron algún contacto con él y su familia?
X: Nosotros nos topamos con él en las audiencias, y la verdad es que fue bastante chocante cuando lo vi entrar en silla de ruedas, lo vi y supe altiro que él no había sido la persona que asesinó a Juan Pablo. También tuvimos contacto con familiares que fueron a las audiencias y ellos obviamente lo negaban, decían que el menor no era el culpable, que quizás no era una ‘blanca paloma’, pero no había sido quien le quitó la vida a Pablo. Yo siento que este joven calzaba con lo que se había planeado desde un principio, es decir, era la parte del rompecabezas que faltaba para completar lo que ellos habían armado con el tema de la “bala loca” y toda esa tontera. Recuerdo que cuando nos llamó el fiscal y nos dijo que habían encontrado al culpable, que era este menor de edad, me dijo que él estaba muy contento porque había sido un éxito la investigación, y que debíamos estar contentos. La verdad es que jamás me convencí de lo que me dijo, hasta el día de hoy, aunque el joven imputado haya ahora último declarado su responsabilidad en el disparo, cómo saber si ese disparo fue el que le impactó a Juan Pablo, cómo lo pueden probar.
El juez en la última audiencia nos habló harto rato de la verdad judicial y la verdad material, y que nosotros debíamos estar contentos, pues había un culpable judicialmente hablando. ¿Y qué hacemos nosotros con la verdad material? Sabiendo que la verdad es otra. Además, es bien paradójico porque ellos ya tienen un culpable, pero igual nos dejan seguir investigando otra arista, nos dicen que puede haber más de un culpable. Entonces, ahora hay una nueva investigación, una nueva causa, estamos en un nuevo capítulo del asesinato de Juan Pablo y esperamos con esto realmente poder llegar a la verdad. Ahora, se supone que en esta nueva investigación hay una nueva línea a desarrollar, un nuevo fiscal a cargo de la investigación y esperamos que esta vez seamos escuchados.
LID: Ximena, haciendo un repaso en cuanto a la conformación de la Coordinadora Verdad y Castigo. ¿En qué momento deciden levantarla?
X: No recuerdo exactamente la fecha, pero fue casi altiro. Empezamos a reunirnos en Valentín Letelier, y fue muy rápida la organización. Ya el día 27 de febrero de 2013 estábamos haciendo nuestra primera marcha, y yo creo que fue un hito que en tan sólo seis días, tras el asesinato de una persona, pudiésemos estar convocando a muchas personas en las calles, fue muy emocionante ver todo ese apoyo, y con el único fin de saber la verdad respecto al asesinato.
LID: Recordando la marcha del 27 de febrero. ¿Tú consideras que el apoyo que hubo en las calles y ese sentimiento se produjo, por una parte, por las ganas de exigir verdad y castigo para los asesinos de Juan Pablo, como también por una rabia al ver que este fue un trabajador y dirigente sindical asesinado en democracia como también lo han sido otros como Rodrigo Cisternas, por poner solo un caso?
X: Sí, yo creo que siempre ha habido harto apoyo porque la gente se sintió muy identificada con Juan Pablo, o sea, vieron que era un gallo trabajador, que era uno de los nuestros, tal como dice un mensaje por ahí que dice que cayó uno de los nuestros. Claro porque Juan Pablo era uno más de los tantos trabajadores subcontratados en Chile, que en vez de obtener mejoras en sus condiciones de trabajo van siempre en desmedro, entonces yo siento que las personas en ese momento despertaron, se han ido un poco durmiendo este tiempo, pero es nuestra tarea hacer que despierten nuevamente. Siento que vieron en Juan Pablo a una persona que los representaba fielmente, porque era trabajador, humilde, buen padre, muy buen amigo y compañero.
LID: Además, era dirigente sindical y organizaba a trabajadores para luchar por sus derechos.
X: Yo creo que las personas reconocieron el trabajo que Juan Pablo quería hacer, pese a que llevaba dos o tres años de dirigente sindical, él tenía una perspectiva a futuro, él decía que la clave era la unión y por eso tenía en mente rearticular la federación, él quería rearticular los cordones de aquí de Carlos Valdovinos. Tenía pensado unir a los sindicatos del sector, y lograr que las personas del barrio conocieran el trabajo que hacían los sindicatos. Yo creo que esa es nuestra tarea, continuar con el trabajo que Juan Pablo hizo y quería seguir haciendo, trabajar unidos; porque hay tantas causas sociales en este minuto, los trabajadores, lo de Alto Maipo, los mapuche, causas que tienen algo en común creo yo, que es luchar por el bienestar de todos. Y en eso estamos nosotros encausados. Primero, que no se olvide el asesinato de Juan Pablo, que no quede en la impunidad; y dos, continuar con su lucha, poder poner fin al subcontrato en chile, lo cual era la lucha de Juan Pablo, esa era su lucha, él decía que el subcontrato es un sistema muy macabro, muy malo, y malo sólo para los trabajadores, porque los ricos seguían enriqueciéndose y los pobres quedaban donde mismo no más. Ahora estamos acá frente al mural de esta plaza que dice “la dignidad de los trabajadores se recupera luchando”, y yo creo que eso es lo que debemos hacer, luchar y hacer que también las personas despierten porque ya no podemos permitir que nos sigan poniendo el pie encima, hasta cuándo uno permite que estas cosas sigan ocurriendo. Para mi luchar significa no quedarnos callados, solidarizar con otras luchas también, y seguir aprendiendo, tomando el legado que dejó Juan Pablo, siendo actores de nuestras propias vidas, uniéndonos con otras luchas y lograr que esto no vuelva a pasar nunca más.
LID: Para ir finalizando. ¿En qué situación específica se encuentra la nueva investigación y qué pasos piensan seguir dando como familia y parte de la Coordinadora Verdad y Castigo este 2015?
X: Se propuso un nuevo fiscal y se parte de cero en base a la situación del ‘anónimo’ que nosotros estamos investigando, nosotros ya nos reunimos con el nuevo fiscal quien es Hernán Soto, se han exigido diligencias y esperamos que estas tomen un buen puerto. Y en cuanto a nuestros pasos, ahora que se cumplen dos años desde su asesinato nuestra fuerza sigue intacta, queremos seguir luchando, no cansarnos. Yo sé que es difícil, es agotador, pero nuestra idea es seguir luchando por verdad y castigo para los asesinados reales de Juan Pablo, queremos seguir convocando a más dirigentes sindicales, trabajadores, compañeros, estudiantes y organizaciones que nos quieran apoyar. Estamos convencidos de que este es el camino que debemos seguir como familia, seguir movilizándonos, haciendo reuniones y actividades desde la Coordinadora Verdad y Castigo y seguir convocando a más personas. A seguir luchando no más, ese es el mensaje que puedo entregar yo como su esposa, decir que sigo luchando por él, por su memoria, por sus hijos y por lo que él creía.