Central fue superior en Córdoba, y le ganó el duelo al conjunto de Victoria por 1 a 0 con gol de Sebastián Abreu.
Mauro Yasprizza @mauroyas
Jueves 25 de septiembre de 2014
Rosario Central fue un justo ganador, y pasó el mejor de los dos a la siguiente fase. El partido fue chato, por momentos aburrido y tedioso, pero el “Canalla” siempre mereció más que Tigre.
El comienzo no fue auspicioso para los comandados por Russo, los de Gustavo Alfaro hicieron el achique hacia atrás y trataban de llegar al arco de Caranta por la vía del contragolpe. De a poco el cotejo se fue equiparando, y de esta manera el “auriazul” veía algo de luz en el final del camino. A los 16 minutos del primer tiempo tuvo una aproximación muy clara en los pies de Rafael Delgado mediante la ejecución de un tiro libre.
Tigre no se quedó atrás y también trataba de generar peligro, pero mostraba mucha anemia en el ataque, y por medio de un error de Jonás Aguirre (recupera una pelota y la rechaza al corazón del área), dejando al - ex central - Pablo Vitti de cara al gol. Respondiendo firme y de excelente manera el guardavallas, Mauricio Caranta.
A los 43’, la tuvo Musto de cabeza tras un tiro de esquina, pero no estuvo fino en la definición.
El primer tiempo se fue entonces sin mayores emociones y con una polémica: un supuesto penal a Abreu que el árbitro Alejandro Castro no cobró.
La segunda mitad no tardó mucho en entregar señales de peligro, a los 23’ Valencia inició una contra casi perfecta que habilitó al “Loco” Abreu y este no pudo concretar un zurdazo que salió desviado y desperdició la más clara del encuentro. Seis minutos pasaron para que el mismísimo Abreu acaparara un centro largo y mostró que seguía impreciso en la definición y sacó un cabezazo ladeado.
Un minuto después, Central volvió a tener otro ataque con muchas ventajas. Fueron seis camisetas blancas contra cinco defensores, Pablo Becker condujo y abrió la cancha hacia Nery Domínguez que realizó un preciso centro para el “pivote uruguayo” parado en el borde del área chica, sin marca, esta vez el 9 no perdonó y cabeceó al gol.
A los 46, Acuña lo pudo liquidar: enganchó en el área, quedó de frente al segundo, se demoró y lo cruzaron justo. Lo perdió y parecía una anécdota pero casi lo paga muy cara porque el último minuto debió sufrir con una seguidilla de centros.
Al final, fue victoria centralista y festejo en Córdoba. El plantel deberá enfrentar el 8 de octubre al grandilocuente River Plate de Marcelo Gallardo, pero antes piensa en el sábado, cuando chocará con Independiente.