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Red Internacional
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Tribuna Abierta. ¿Y si en vez de traer profesores del extranjero mejoramos las condiciones laborales docentes?

En las últimas semanas tanto el gobierno como sus figuras e instituciones afines han sostenido que el problema de la educación son los docentes, exponiendo desde supuestas condiciones laborales privilegiadas hasta comentarios tales como “los profesores no quieren trabajar” para no responsabilizarse del desastre que tienen en educación. Miente, miente que algo queda pareciera ser la línea de gobierno.

Álvaro Pérez Jorquera

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico

Lunes 19 de abril de 2021

Pareciera ser que el gobierno sostiene una sorda cruzada contra los profesores, a los que insiste en atacar de manera continuada, no sólo a través de la política del ministro Figueroa y el superintendente O’ Ryan, sino que también a través de otras figuras afines, como el ex ministro de Hacienda, ahora candidato presidencial de Evópolis, Briones cuya respuesta al déficit de más de 25 mil docentes estimado para los próximos 4 años fue traer profesores desde el extranjero para suplir el déficit y además mejorar la calidad de la educación.

Sin embargo esto es algo que también repiten instituciones como Elige Educar, para la cual es un “mito” que los salarios docentes son bajos, cuando están construidos mayoritariamente sobre la base de bonos no imponibles que perjudican a futuro las jubilaciones, las cuales en muchos casos no superan los 160 mil pesos. Otro “mito” es la falta de horas no lectivas, las que según esta institución habrían aumentado, pero que en la realidad ni siquiera están cerca del mínimo 50/50, y ni hablar que su uso está destinado para consejo de profesores, planificaciones, entrevistas a apoderados y estudiantes, preparación de clases y estudio el cual muchas veces trasciende hasta las horas nocturnas y del fin de semana con el costo familiar y personal asociado. Se habla de la “Beca” Vocación de Profesor como un beneficio de financiamiento sin mencionar la serie de estrictos requisitos que si no se cumplen se transforma en un crédito universitario y una onerosa deuda, para finalizar con el problema del perfeccionamiento docente el cual se presenta como una oportunidad “avance profesional” cuando en la realidad no tiene repercusión en los salarios ni en la estabilidad laboral y sólo sirve como una forma de competir en el mercado.

Bajo semejantes condiciones ¿Cómo se espera atraer a más estudiantes a la pedagogía? ¿Cómo se responsabiliza el propio Estado del hecho de que una parte importante de los colegas deja el aula a los 5 años a causa de las condiciones laborales?

Para peor, durante esta crisis sanitaria, las condiciones laborales del profesorado tampoco han mejorado. Lo poco obtenido en relación a las horas no lectivas se ha perdido ante las múltiples exigencias del teletrabajo, desde la habilitación de un espacio en los respectivos hogares para lograr hacer clases pasando por las múltiples reuniones laborales hasta la entrega de evidencias varias, presentaciones, guías y videos, sumado a las complicaciones que la distancia le impone al seguimiento adecuado de cada estudiante, realidad denunciada por la colega del Mayflower School en un audio que se viralizó rápidamente por mostrar la realidad del agobio tal cual es. De esta forma, el 50/50 sigue siendo una aspiración que es al mismo tiempo choca con una piedra angular del negocio educativo, pues al no dar este necesario tiempo de preparación se obliga a los docentes a realizarlo fuera del horario laboral lo que se traduce finalmente en horas de trabajo extra no remuneradas. El negocio educativo ha crecido durante años a costa de miles de horas de trabajo docente gratuito.

Tampoco se garantizó la estabilidad laboral y en medio de la pandemia hubo despidos, donde en algunos establecimientos incluso se prefirió no completar los puestos y distribuir esas responsabilidades entre los docentes restantes, confirmando el criterio mercantil de mantener ganancias a costa del agobio de los colegas con casos de establecimientos con docentes que tienen entre 12 y 18 cursos cada uno. Incluso existen establecimientos que se niegan a facilitar las herramientas necesarias para educar, como en el Boston College de Maipú donde el profesorado llevó adelante un apagón virtual para exigir al establecimiento que garantizara el internet, una herramienta que en el contexto actual es imprescindible. Claramente el afán de abaratar costos han echado por tierra los discursos sobre calidad, la cual es la primera damnificada cuando peligra el margen de ganancias.

Por eso es necesario que el profesorado debata medidas como el reparto de las horas laborales sin rebaja salarial, como forma de garantizar el 50/50 entre horas lectivas y no lectivas, clave para la preparación e innovación didáctica, para revertir el agobio que afecta la salud física y mental de nuestros colegas y familias, y también para incorporar a todos los colegas que se encuentran desempleados; se debe garantizar la conectividad y los equipos para profesores y estudiantes, quienes hoy vienen financiando en la práctica los costos del funcionamiento del sistema educativo al sostenerlo con sus propios internet lo cual ha tenido como consecuencia una desigualdad en la conectividad según las posibilidades económicas; además de una nueva forma de organizar el trabajo telemático para asegurar el aprendizaje de nuestros estudiantes, muchos con familias golpeadas económicamente, pues como docentes sabemos perfectamente que el derecho a la educación no se reduce sólo a su acceso sino que está mediado por otros factores como la alimentación, la vivienda y la salud, y que además hoy más que nunca se encuentra enfrentado a la lógica mercantil.

Hoy la educación de calidad es totalmente opuesta a la educación de mercado porque las ganancias son inversamente proporcionales a las necesidades educativas más elementales, tales como más profesores que dispongan de más tiempo de preparación y pasen menos tiempo en el aula, con menos estudiantes para lograr personalizar la enseñanza y realizar un mejor seguimiento para sortear la distancia, y con conectividad gratuita garantizada para todos independiente de su bolsillo, financiado con impuestos a las grandes fortunas, los bancos y las mineras.

Sin embargo urge una organización docente que sea capaz de poner estos problemas sobre la mesa y no sea sólo el interlocutor a los ataques del gobierno a tal punto que el ministro Figueroa está tranquilamente preocupado de imponer la franja deportiva cuando debería estar respondiendo por las consecuencias del fracaso irresponsable de la vuelta a clases que expuso a miles al contagio y porque hoy ni siquiera es capaz de garantizar que los estudiantes puedan acceder igualitariamente a las clases en línea, lo que equivale a colocar un guardia frente a cada establecimiento que le impida la entrada a aquellos con menos recursos. Así de brutal es la situación.

La dirección del Colegio de Profesores debe terminar con la mera declamación defensiva y salir a organizar un plan de lucha para defender las condiciones laborales docentes que están amenazadas no por la pandemia, pues el virus no tiene ese efecto, sino por la política del gobierno cuyo manejo de la crisis sanitaria ha derivado en una catástrofe social donde el empresariado se sigue enriqueciendo mientras las ayudas del gobierno ni siquiera alcanzan para toda la población. Hoy el Colegio de Profesores es parte del llamado a Huelga General Sanitaria convocada por la CUT para este 30 de abril y la dirección de Díaz debe impulsar las asambleas tanto para debatir esta realidad y estas propuestas, así como también la forma de plegarse a una convocatoria que debería ser un punto de partida en un plan de lucha que permita defender las condiciones laborales de los colegas y las condiciones de vida de nuestros estudiantes y sus familias, medidas necesarias para poder hablar de verdadera calidad en educación y avanzar en la perspectiva de un modelo educativo que responda a las necesidades de la inmensa mayoría trabajadora y popular.