Ya se encuentra disponible en el local de Ediciones IPS y en los próximos días en librerías. Es la primera versión completa en castellano y con traducción revisada y corregida.
Jueves 28 de septiembre de 2017 08:31

“En una revolución nos interesa rastrear, ante todo, la irrupción directa de las masas en los destinos de la sociedad. Buscamos descubrir los cambios en la conciencia colectiva detrás de los acontecimientos (…) Las revoluciones tienen lugar según ciertas leyes. Esto no significa que las masas en acción sean conscientes de ellas, pero sí significa que los cambios en la conciencia de las masas no son accidentales, sino que están sujetos a una necesidad objetiva que se puede explicar en forma teórica, que a su vez brinda un fundamento que posibilita hacer pronósticos y pelear por dirigir el proceso”.
Este pasaje se encuentra en el prefacio al tomo 2, uno de los textos originales que nunca se habían publicado en nuestra lengua y que por primera vez ven la luz en la versión que acaba de salir de imprenta, la primera en castellano que presenta el texto completo de esta obra escrita y publicada por León Trotsky en 1931 y 1932. Además, es la primera en presentar una traducción revisada y corregida. Cada tomo presenta también un suplemento con fotos en alta definición, varias de ellas muy poco conocidas. De esta manera, Ediciones del Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx”, la editorial impulsada por el PTS en el Frente de Izquierda, aporta una reedición de gran calidad de la obra fundamental que es referencia de la revolución que inaugura nuestra época, cuando se está cumpliendo su centenario.
“El rasgo característico más indiscutible de las revoluciones es la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos. En tiempos normales, el Estado, sea monárquico o democrático, está por encima de la nación; la historia corre a cargo de los especialistas de este oficio (…) Pero en los momentos decisivos, cuando el orden establecido se hace insoportable para las masas, estas rompen las barreras que las separan de la palestra política (...) La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”.
Trotsky reúne en él mismo al historiador y al militante y no se deja amedrentar por quienes lo acusan de “parcialidad”, por eso, posteriormente a la aparición de esta obra, Trotsky escribió sobre ella: “La ciencia -no la “objetividad” filistea de salón- exige que el autor señale los factores sociales que condicionan los acontecimientos históricos, por mucho que esto altere los nervios. La historia no es un vaciadero de documentos y sentencias morales. La historia es una ciencia no menos objetiva que la fisiología. Exige un método científico, no una “imparcialidad” hipócrita (…) Traté de basar mi Historía [de la Revolución Rusa], en los cimientos materiales de la sociedad, no en mis simpatías políticas. Enfoqué la revolución como un proceso, condicionado por el pasado, de lucha de las clases por el poder. Mi atención se centró en los cambios provocados en la conciencia de las clases por el ritmo febril de su propia lucha. Observé a los partidos y agentes políticos bajo la exclusiva óptica de los cambios y choques entre las clases. De esa manera, el trasfondo de la narrativa está constituido por cuatro procesos simultáneos, condicionados por la estructura social del país: la evolución de la conciencia del proletariado entre febrero y octubre; los cambios producidos en el estado de ánimo del ejército; el incremento del deseo de venganza campesino; el despertar e insurgencia de las nacionalidades oprimidas. Al revelar la dialéctica de una conciencia de masas que supera su punto de equilibrio, el autor quiso mostrar la clave más inmediata de todos los acontecimientos de la revolución”.
En estos tiempos entran en crisis los paradigmas y las corrientes de pensamiento dominantes de los últimos 30 años. También vemos fenómenos aberrantes, crímenes sociales y la perspectiva para los próximos años de que el capitalismo descargará su miseria sobre los parias de la tierra, sobre la inmensa mayoría de la humanidad. El capitalismo pide a gritos ser enterrado y enviado al basurero de la historia. Para esto hace falta reanudar los hilos de la historia del marxismo revolucionario, de la tradición de la Revolución rusa y los bolcheviques, difundirla, hacerla conocida y que se haga carne en nuevas generaciones de trabajadores y jóvenes.
“Las premisas esenciales de una revolución consisten en que el régimen social existente se encuentra incapaz de resolver los problemas fundamentales del desarrollo de la nación. La revolución no se hace posible, sin embargo, más que en el caso en que entre los diversos componentes de la sociedad aparezca una nueva clase capaz de ponerse a la cabeza de la nación para resolver los problemas planteados por la historia. El proceso de preparación de la revolución consiste en que las tareas objetivas, producto de las contradicciones económicas y de clase, logran abrirse un camino en la conciencia de las masas humanas, modifican aspectos y crean nuevas relaciones entre las fuerzas”.
En las páginas de esta obra se encuentran todas las reflexiones posibles sobre todos los aspectos y problemas de la revolución desarrollados hasta el final en todas sus posibilidades y contradicciones. Como dijo el historiador norteamericano Edmund Wilson sobre esta obra y su autor, “Quizás nunca haya habido otro estadista que desempeñara un papel tan importante en la historia, que tuviera al mismo tiempo una conciencia tan viva del significado histórico de su propio papel y que haya sido capaz de escribir un relato tan brillante de los acontecimientos en los que participó”.
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El libro ya se puede adquirir por nuestra página web, en el local de Ediciones IPS (Riobamba 144, Ciudad de Buenos Aires), próximamente en locales del PTS en todo el país y desde el lunes próximo en las principales librerías.