“Ya vas a ver” de Susana Torres Molina, problematiza, alrededor de un entramado complejo, pone de manifiesto y sitúa en escena uno de los temas más acuciantes sobre la violencia machista impartida hoy en día y desde hace siglos hacia las mujeres: la violación.

Natalia Rizzo @rizzotada
Sábado 30 de mayo de 2015
Fotografía: Fernando Lendoiro
Un hombre que lleva a una mujer a un sitio oscuro, la somete, la ata con cuerdas, la hace mirarlo, la maltrata psicológicamente, abusa de ella a cada instante en cada acto aunque no la penetra. Durante una hora ella resiste, busca mecanismos para postergar el acto que él vaticina que va a venir, la mayor forma de resistencia de ella se ve plasmada en el acto consciente y primordial de su propia preservación. Está aterrada, pero trata de no demostrarlo al agresor. Está dispuesta a consentir el acto con el propósito de su supervivencia, si ese “consentimiento” implicara salir viva de esa situación.
“El acto de violar puede estar motivado, entre muchas otras causas, en una demostración de virilidad ante una comunidad de pares. En un castigo o venganza a la mujer. En un acto disciplinario y de subordinación. Este es el caso de mi obra ‘Ya vas a ver’”, cuenta Susana Torres Molina, autora y directora de la obra.
Específicamente, hace hincapié en un aspecto en particular que tiene como eje cuestionar a los sistemas judiciales y la sociedad en general donde se tiende a culpar a las víctimas de las violaciones, aduciendo que “si hubo consentimiento no hay violación”, como lo hace la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que define este tipo de abuso como “tener relaciones sexuales sin consentimiento válido”.
“Los ‘expertos’ en el tema dictaminan que cuando hay consentimiento no hay violación. La obra pone en tensión ese dictamen y propone que, aunque haya consentimiento, también puede tratarse de una violación”.
El 35% de las mujeres en el mundo han sufrido algún tipo de violencia física o sexual, según datos de la ONU. En 2006, la Asamblea General de dicho organismo estableció que la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones a los derechos humanos más sistemáticas y extendidas. Es un comportamiento social construido y arraigado en el sistema patriarcal que rige en la sociedad capitalista, más que acciones individuales o acciones al azar; no es un problema de clase, tampoco un problema generacional o educacional.
También relata que “con la modernidad y la consiguiente exacerbación de la autonomía de las mujeres, la tensión, control y poder dentro del patriarcado se agudizó. Como directa consecuencia, en los últimos tiempos se incrementaron los femicidios: asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad”.
En el preciso instante que escribimos la palabra femicidios, el propio corrector de texto la subraya en rojo, como una palabra fuera del vocabulario, sin embargo la propia Real Academia Española incorporó ya esta palabra que define el femicidio como el “asesinato de una mujer por razón de su género”. Su conceptualización comienza en las luchas de la década de los setenta para conseguir visibilizar el carácter de género de este tipo de crímenes. Como en la actualidad, el 90% de los casos es ejercido contra las mujeres por el sólo hecho de serlo. Otro de los propósitos fundamentales de establecer este término y además utilizarlo como figura legal es demostrar la implicación, directa o indirecta del Estado. El término proviene del inglés “femicide”, acuñado en 1976 por Diana Russel quien junto a Hill Radford en 1992, reformulan como “el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres”.
Mucho podría decirse de esta obra, pero cabe resaltar que es una pieza que indiscutiblemente genera muchos debates y muchas interpretaciones, percepciones distintas, pero sobre todo que hace el gran esfuerzo, desde el acto sensible que es el hecho artístico en sí mismo, de poner sobre las tablas una temática difícil de digerir.
“Ya vas a ver”, domingos 19hs, en “El Camarín de las Musas”, Mario Bravo 960.

Natalia Rizzo
Artista Visual, nacida en 1980, oriunda de Villa Luro. Es profesora Nacional de Bellas Artes y realizó la Maestría en Artes Electrónicas de la UNTREF. Miembro de Contraimagen y del equipo de diseño e ilustración de Ideas de Izquierda.