La política de la extrema derecha europea en materia inmigratoria se profundiza con este acuerdo alemán que pretende “devolver” inmigrantes o mantenerlos encerrados en zonas de tránsito especiales en la frontera con Austria, país que ha perseguido y encarcelado inmigrantes.

La Izquierda Diario @izquierdadiario
Martes 3 de julio de 2018 11:27
Los Demócrata Cristianos (CDU) de Angela Merkel y sus aliados de la Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera acordaron el lunes establecer “zonas de tránsito especiales” en la frontera con Austria para retener a los inmigrantes ya registrados en otros países de la UE mientras se negocia su retorno a ellos. Desde dichos centros se gestionará la “devolución” de inmigrantes que hayan presentado solicitudes de asilo en otros países comunitarios, como si estuviésemos hablando de objetos y no de seres humanos. Pero Austria ya advirtió que tomará medidas si llega a ponerse en práctica el acuerdo.
Esta política alemana se suma al acuerdo alcanzado la semana pasada entre los países receptores directos de refugiados y el resto de la Unión Europea para rechazar a los inmigrantes.
El plan parecía resolver una disputa entre los dos partidos conservadores que había puesto en riesgo al nuevo Gobierno de Merkel de apenas tres meses. Pero Merkel no sólo necesita el apoyo del partido Social Demócrata (SPD) de la coalición gobernante, que negó su consentimiento inmediato diciendo que necesitaban analizar el compromiso, y que ya había rechazado un proyecto similar hace tres años, sino que los miembros de la UE deben aceptar volver a recibir a los inmigrantes.
Las disputas y amagos de ruptura en la coalición de gobierno entra la CDU de la canciller y la CSU de Seehofer, llevaron semanas y muestran, por una parte la lucha de poder en la política interna, pero también es un reflejo de las presiones derechistas generadas por el avance de las fuerzas que han convertido la lucha contra la migración en su bandera.
La líder social demócrata Andrea Nahles dijo que el plan es inútil sin acuerdos bilaterales con países como Italia y Austria. "Tenemos muchas preguntas abiertas", dijo Nahles. Asegurar el consentimiento de otros países de la UE es crucial, manifestó, y agregó: "Por eso considero al acuerdo por ahora un cheque en descubierto".
Merkel señaló que el acuerdo mostraba que Alemania no estaba tomando medidas unilaterales sino trabajando con sus socios europeos. Seehofer, quien además es ministro de Interior de Alemania y quería mayores controles en las fronteras nacionales, había amenazado con renunciar, luego dilató la decisión y ahora dice que se mantendrá en el Gabinete de Merkel.
Pero el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, respondió positivamente al plan, que necesita el respaldo de los estados miembros de la UE para avanzar. "No he estudiado todavía la propuesta en detalle y he pedido al servicio legal de la Comisión Europea que lo mire. A primera vista, parece en conformidad con la ley de la Unión Europea, pero todavía tenemos que estudiarlo con más detalle", dijo Juncker en una conferencia de prensa en el Parlamento Europeo.
La UE despliega cada vez con más fuerza su xenofobia y su política antiinmigración ante la llegada masiva de personas que piden asilo en Europa huyendo de las guerras y la miseria, tanto en África como en Medio Oriente, muriendo miles de ellos en el camino, ahogados en el Mediterráneo o encerradas en camiones sin oxígeno, presas de las mafias que lucran con la desesperación humana. La respuesta europea es blindarse, cimentar la fortaleza, persiguiendo, encarcelando y maltratando a quienes sólo buscan una mejor vida.