Los trabajadores de Zumos Palma siguen encerrados en la fábrica mientras los tribunales alargan una situación desesperada. Los sindicatos solo hacen denuncias y el Gobierno progresista les da la espalda.
Viernes 15 de julio de 2022

Ya son más de siete meses los que llevan los trabajadores de Zumos Palma acampados en el aparcamiento de la fábrica. El 10 de diciembre decidieron iniciar una protesta frente a las instalaciones en desuso ante las distintas tretas de Zumos Palma, empresa del cartel turco Toksöz.
Queremos seguir con esta lucha en la que nos obligó a empezar el primo de ZUMOSOL con sus tretas, nos adeuda 11 nóminas y nos dio de baja en la seguridad social.
Os comunicamos que a toda persona que siga nuestra cuenta nosotros la seguiremos también, queremos la mayor difusión pic.twitter.com/oppE37kuYW
— Trabajadores_Afectados_Zumosol_Pernigotti (@Trab_Zumosol) April 9, 2022
Esta empresa se hizo con la histórica marca de Zumosol y mantuvo la fábrica activa a base de subcontrataciones. Desde que se hiciera con ella, no ha cesado de conceder subcontrataciones a distintas empresas, motivo por el que el complejo de la fábrica se dividió definitivamente en dos en 2019, cuando LGCFruit se hizo con la planta de envasados y Zumos Palma con la de exprimido.
El auténtico calvario para los trabajadores comenzaría cuando Zumos Palma realizó un ERTE en la fábrica en noviembre de 2020 hasta marzo del año siguiente. Sin embargo, apenas se preparaban para iniciar el trabajo de nuevo, los 38 trabajadores de la plantilla fueron sorprendido por otro ERTE que duraría hasta octubre del mismo año.
En este tiempo, prácticamente sobrevivieron con el paro que tenían. Era obvio que este último ERTE era profundamente improcedente. Así lo definió el Tribunal Supremo de Justicia de Andalucía cuando los trabajadores denunciaron su situación. La empresa recurrió y, a día de hoy, está en vista el pago de las nóminas de ese periodo.
En noviembre de 2021 los trabajadores se incorporaron al trabajo y fueron informados de que la empresa Cegeplas (Central Andaluza de Gestión y Suministros Plásticos) iba a hacerse cargo ahora de la fábrica. Los trabajadores pensaron que era una subcontrata como tantas otras que habían pasado por los mandos de la plantilla. Todo estaba dispuesto para hacer el traspaso, hasta que, en el último momento, cuando el trato estaba cerrado y Cegeplas debía tomar el control de la producción, alegó errores en el contrato y se desentendió de los trabajadores, los cuales tampoco fueron reconocidos por Zumos Palma.
Entrevistamos a Fernando Trujillo, Portavoz de los Representantes de los Trabajadores. Nos ha explicado que los trabajadores estaban completamente anonadados y desprotegidos: la empresa que los había contratado los había «despedido» alegando irregularidades en el traspaso y Zumos Palma los consideraba como trabajadores de Cegeplas. Estaban en tierra de nadie, de facto despedidos, pero sin que nadie se hiciera cargo.
Trujillo apunta a que lo están padeciendo por partida doble: el cierre de fábrica manda al paro a muchos trabajadores, en muchos casos veteranos del sector que difícilmente podrán encontrar otro trabajo dada su edad y formación. Pero peor es que tan siquiera les reconozcan el despido, lo que les impide recibir la indemnización y condición de parado correspondiente. De hecho, tuvieron que recurrir a inspección de trabajo para que el SEPE reconociera su calidad de parados y pudieran cobrar el paro a pesar de «no haber sido despedidos».
Sin embargo, es algo más que un vacío legal. Los trabajadores pronto se dieron cuenta de que Cegeplas era una empresa fantasma. En otras palabras, como nos aclara Trujillo, no ha sido más que una treta para despedir a 38 trabajadores sin darles indemnización ni ningún tipo de cobertura. Además, las cabezas visibles de esta empresa están ahora imputados y se les reconoce antecedentes penales. Guardia Civil y Fiscalía interpusieron una denuncia contra los CEOs de Cegeplas.
CCOO, principal sindicato entre la plantilla, ha recomendado permanecer a los trabajadores a la puerta de la fábrica para evitar que se lleven maquinaria y puedan alegar que no tienen capital para indemnizar a los trabajadores. Así buscan conseguir las indemnizaciones de los ocho meses. La contrapartida es un largo desgaste que sólo se soporta con paciencia y esperanza por parte de los trabajadores. Trujillo ha insistido, por otra parte, que la maniobra de la empresa es alargar los plazos y trámites, haciendo recursos constantes para vencer por cansancio a los trabajadores.
La justicia siempre ha ido de la mano de las empresas. Además de la lentitud habitual de los juzgados, lentitud que hace más dolorosa la espera de los trabajadores que dependen de sus escuetas prestaciones de desempleo y de la ayuda solidaria de los vecinos, hay que añadir que se pretende hacer juicio por grupo de trabajadores. Trujillo nos transmite la incertidumbre de esta forma de actuar: puede ocurrir que algunas indemnizaciones sean distintas, que cada uno vea su situación resuelta frente al resto de compañeros. Naturalmente, aunque la moral de los trabajadores es alta y su cohesión es admirable, esto no deja de ser una tensión que puede dividir la plantilla.
Trujillo reconoce los apoyos que ha recibido la plantilla. En primer lugar, por los vecinos del lugar. Pero también por el otro lado de la fábrica, el ala de envasado. Desde el principio se solidarizaron con sus compañeros. Aunque LCGFruit, la empresa que se hace cargo del envasado mantuvo el trabajo, los trabajadores han detectado irregularidades. Zumosol se trasladó a Murcia y abandonó su contrato. Dejó a deber una ingente suma de dinero, que la patronal hace repercutir sobre los trabajadores, que siguen envasando otros encargos. Sin embargo, en la actualidad, están en un concurso de acreedores, lo que ha puesto la mosca detrás de la oreja a los empleados. E 16 de mayo, los trabajadores de LGCFruit hicieron una huelga ininterrumpida de dos semanas contra el traslado de Zumosol.
A pesar de estas maniobras por parte de la empresa para socializar las pérdidas y sacar beneficio propio a toda costa, Trujillo advierte que los trabajadores están preparados para hacer frente a estos atropellos. «Zumosol es una empresa que ha dejado de exprimir naranjas y ahora exprime trabajadores. Pedimos que cualquier que compre sus productos piense en nuestra situación». Para colmo, añade, a pesar de que hace mucho que Zumosol no produce en este complejo, la etiqueta de sus productos sigue diciendo que el origen del envasado es Palma del Río, algo que es falso.
Casos como los de esta fábrica se dan cada vez con más frecuencia en todo el Estado, y cada vez más hay que luchar por una alternativa que resuelva la precariedad de los trabajadores. Es un camino que va más allá de los juzgados y que el Gobierno progresista no va a darnos. Ione Belarra estuvo en la fábrica, pero como comentó Trujillo, «no fue más que propaganda electoral, porque aquí seguimos todos igual». Este horizonte optimista es una vía a conquistar con la tenacidad y la solidaridad obrera que hay que mostrar a luchas como la de Zumos Palma.
Pueden mostrar su apoyo y solidaridad a los trabajadores a través de sus redes sociales.
https://twitter.com/Trab_Zumosol