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Poema escrito por Juan Otero ex trabajador de Albano Cozzuol ante el fallecimiento de un compañero que manipulaba sustancias cancerígenas.

Miércoles 29 de octubre de 2014

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Fotografìa: Natan Miquel

Dos Muertes para el perro, falta la de su Nombre
un hilo violeta como pos data de las horas
corre por su labio, otro baja por el orificio nasal
la sangre corriendo por donde pincha el reloj
y entre dientes están sus domingos de madrugada y pasta cancerígena

Tercio abundante inglés, esnifadito de forma bien prolija
a ocho le sumás cuatro, te da doce
medio día de carne reseca
lacerándose en secreto, y los vampiros en su casa, viendo los humores de la Bolsa

Clin tarjeta: verdades de estados benefactores
productividad y productividad
como las grandes habilidades del general
fusiles para la burguesía nacional y popular
y collares bien vistosos para los mansos

Gabriel ya tiene los gusanos decorándole los huesos
(la piel se quebraba desde antes incluso)
se desgajaba en un galpón comandado por Toyota
y a estirar los labios para arriba que vienen los generales pon-ja
clin tarjeta, para llenarse los oídos de deuda
o simplemente para hacerse la casa, para rodar en los autos que él mismo fabrica,
pagándolos con alguna libra de su carne
¿y ahora quién va a auditar su cuerpo?
debe tener un par de motas, traigan las taqueadoras para ver si podemos remover
la Metástasis del capital que lo desgarra por dentro
colmillo rojo Revolucionando, ese cuerpo politizado de la forma más invisible
traigan a los vampiros:
a los Delegados,
a Martino
a Cozzuol, tráiganlos;
van a morder el pañuelo hasta decir lo que deben

Juan Otero, nació en La Plata el 16 de enero de 1989. Autodidacta. Autor del libro "Sien Perros" basado en su experiencia como ex-trabajador en la autopartista Albano Cozzuol.