Recapitulando
La derecha volvió al gobierno pero sin conquistar a la mayoría de la población y del parlamento. Es por esto que desde su asunción, Piñera anunció una serie de temas que marcarían su agenda política: infancia - seguridad- salud –Araucanía y desarrollo económico, políticas según Chile Vamos de “acuerdos nacionales”.
De esta forma, la derecha busca hacerse terreno a través de la política de los consensos, mientras pasa ataques por debajo de la mesa: el fallo del Tribunal Constitucional que permite y profundiza el lucro en las universidades, las restricciones al aborto en 3 causales y la objeción de consciencia, la brutal represión policial durante las incipientes movilizaciones, profundización de la ley antiterrorista y la promoción de una policía anti-mapuche -o “anti-terrorista” como la llama el oficialismo-, los despidos a dirigentes sindicales y trabajadores movilizados en Antofagasta, entre otros. A lo que se suma la defensa del discurso reaccionario de la ultra-derecha representada en Kast bajo un cínico velo de tolerancia, para legitimar y blindar este discurso, y pasar de conjunto a un clima político e ideológico favorable a la derecha que le permita un rango de acción mayor para profundizar en sus ataques.
Sebastián Piñera junto a José Antonio Kast
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La polémica de la (supuesta) UDI “popular”
En esta tónica, el piñerismo ha extendido la política de los acuerdos a la conformación de Comisión de Seguridad Pública, en la cual confluyen figuras del oficialismo como Chadwick desde el Ministerio del Interior, Andrés Allamand junto a su compañero de militancia de Renovación Nacional Francisco Chahuán, Javier Macaya desde la UDI y el exdiputado falangista Jorge Burgos. Sin embargo, a esta comisión se sumó también el alcalde de Valparaíso y militante de Movimiento Autonomista Jorge Sharp, pese a los conflictos abiertos dentro del Frente Amplio por la integración de Boric (MA) y Castillo (RD) a la comisión de infancia, quienes recibieron con alegría las invitaciones del gobierno, llevándose incluso las felicitaciones del gran magnate Andrónico Luksic.
En base a esto, Sharp declaró que: “la oposición como bloque hoy día no existe (…) pienso que ir o no ir a la comisión no significa que un partido u otro tenga más o menos importancia por la seguridad ciudadana".
Dicha situación, fue discutida en el consejo de la Unión Demócrata Independiente (UDI) en Punta de Tralca, con presencia de los ministros Andrés Chadwick (Interior), Alfredo Moreno (Desarrollo Social), Gerardo Varela (Educación), Nicolás Monckeberg (Trabajo) y Gonzalo Blumel (Segpres). Alfiles, torres y caballos comenzando a acomodarse en el tablero.
En dicho cónclave las declaraciones de Jacqueline Van Rysselberghe encendieron las alarmas, ya que cuestionó la forma en la que el gobierno viene orientando y desarrollando sus proyecciones y ataques. Afirmando que:
“No tenemos por qué empezar a correr los cercos. Estoy absolutamente convencida de que una de las grandes razones por las que perdimos el gobierno la vez pasada fue justamente eso, porque empezamos a correr el cerco hacia la izquierda y empezamos a ampliar la cancha hacia la izquierda. Finalmente, la izquierda se metió en nuestra cancha y terminamos cediendo posiciones y dejando que se generen falsos consensos en la sociedad que, en realidad, no eran tales”.
Añadiendo un llamado al gobierno a “ponerse los pantalones” como diría un militante de la UDI: “no podemos permitir que vuelva a pasar, por ejemplo, lo del lucro; en cualquier parte del mundo el lucro es la remuneración justa al trabajo bien hecho, sin embargo, nosotros dejamos que nos corrieran la frontera, y el lucro terminó transformándose en un pecado casi mortal. (…) tenemos que ser capaces de defender nuestras ideas con valentía y coherencia.”
Van Rysselberghe: Evitar los rodeos y el consenso y pasar directamente a un gobierno aún más reaccionario
Las declaraciones de la presidenta del partido más conservador y golpista de Chile no son menores. Se enmarcan dentro de un debate estratégico sobre cómo orientar sus fuerzas: o las utilizan para buscar aliados en sus políticas para generar un clima favorable para ellos, sumado a la recuperación moderada y estabilidad relativa de la economía que puede funcionar como un viento de cola para la derecha, legitimando su discurso ideológico y sus expresiones en ataques o, según la posición de Van Rysselberghe utilizar el sillón presidencial, el viento de cola, la campaña de la cínica tolerancia, la crisis de la Nueva Mayoría para pasar a desarrollar ataques más directos y profundos. Es decir, articular sus posiciones para pasar directamente a la ofensiva y restarse el rodeo y la política de los consensos.
Sin duda alguna es un debate central para el consejo del partido más conservador y pinochetista del país, el cual justamente tiene entre sus militantes alcaldes, ministros, parlamentarios, funcionarios de gobierno, centros de estudio y la mismísima presidencia.
Para Van Rysselberghe la política de los consensos no hace más que abrirle más terreno a la “izquierda”. Por lo que deben cerrarle todas las vías.
Sin embargo, esta misma “izquierda” que reconoce la presidenta de la UDI, sólo ha seguido el rastro de migas que le ha tendido el gobierno para integrarse a las comisiones de los acuerdos nacionales que viene desarrollando el piñerismo. El mismo Sharp lo afirmó: "la oposición como bloque hoy día no existe”. ¿Entonces qué hace Sharp? Va a sentarse con Chadwick. Ya que si no es parlamentaria no hay.
Jorge Sharp, militante de Movimiento Autonomista y alcalde de Valparaíso
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¿Y dónde quedó la oposición?
La oposición no dejó simplemente de existir de un día para otro ni tampoco la abdujeron los extraterrestres. Si Sharp piensa que compartiendo la mesa con el piñerismo la oposición y la izquierda “despertarán” y se articularán en contra del gobierno está muy equivocado. El pensamiento mágico no va en la política ni en la lucha estratégica.
Es justamente por estos métodos que la oposición –y hablamos de la oposición en las calles, esa misma que se mostró durante las masivas jornadas de movilizaciones por el año 2011 y no de la supuesta “oposición responsable”-, como el movimiento estudiantil, por ejemplo, se encuentra en un retroceso: debido a infructíferas mesas de diálogo y negociaciones dentro del marco de lo posible, promovidas por el Frente Amplio y las Juventudes Comunistas. Por algo también llegan las felicitaciones de uno de los mayores capitalistas de Chile como lo es Luksic.
Si para Sharp eso no es un indicador de que algo está mal no sabemos qué significará para él.
La oposición que para Sharp se extinguió misteriosamente debe ser articulada: Estudiantes, trabajadores, el movimiento de mujeres, pueblos originarios, inmigrantes, unidos en las calles y en sus demandas, enfrentando en conjunto a un gobierno patronal y reaccionario que empieza a calentar sus motores, a preparar sus políticas y a su policía para pasar al ataque. Nosotros también debemos prepararnos, y las estrechas paredes del congreso y las mesas de negociación, así también como las comisiones no nos permitirán hacerlo.
Un primer ensayo de esto es la movilización nacional de este 19 de abril, convocada por la Confech, la CONES y el Colegio de Profesores. Este hecho debe ser el punta-pié inicial de un gran plan de movilizaciones unificadas con las y los trabajadores de todos los rubros. Que se disponga a articular todas estas fuerzas en las calles para cerrarle todas las vías a la derecha y los empresarios que ya se comienzan a preparar para sus ataques, y no un mero hito que funcione como medida de presión para las mesas de diálogo como lo planean el Frente Amplio y las Juventudes Comunistas. Después de todo, es hacia allá a donde los orienta Piñera con sus señuelos: mantenerse como una supuesta oposición parlamentaria, (pero responsable, como diría Luksic), para justamente evitar que vuelvan a poner los pies en la calle.
El Frente Amplio tiene 21 bancadas parlamentarias, si no las pone en el sentido de la movilización y la lucha en las calles y se queda entre las cómodas sillas del congreso y las mesas de diálogo, su lucha pasará a ser meramente testimonial.
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