Profundización de la ligazón con el mundo privado
Planteando como medida la inyección de recursos estatales a los museos que no pertenecen al estado, pretenden naturalizar una estrecha relación entre el estado y el mundo privado, donde el estado termina financiando a los empresarios de la cultura y las artes.
Los gobiernos de la Nueva Mayoría, y anteriormente la Concertación ya habían preparado el terreno para el ingreso de las empresas en temas de cultura con la llamada Ley Valdés, donde empresas aportan a corporaciones de derecho privado, fundaciones y organizaciones “sin fines de lucro”. Las empresas por el hecho de donar, reciben beneficios tributarios como una forma de “alianza del gobierno entre las empresas, el estado y las personas” transformándose en una base legalizada y validada para que las donaciones sean evasión de impuestos. A esto se suma los beneficios publicitarios que reciben las empresas, es decir, ganancia si o si, las cuales optan por eventos culturales masivos para difundirse.
La baja en financiamiento para cultura por parte del antiguo gobierno de la Nueva Mayoría, y el nulo comentario de la derecha al respecto, se sostiene en base al falso concepto de “solidaridad” de las empresas en tema de cultura, pero lo que no se dice es que es una forma de que el estado no se haga cargo de estos temas, y menos de exigir a las empresas mayores impuestos destinados a la materia.
“La cultura no tiene signo ideológico y no es propiedad de la izquierda”
Estas palabras fueron dichas por Alejandra Pérez en entrevista a La Tercera, como manera de justificar la nula crítica al ministro Ottone y de calificarla como una posta. Evalúa positivamente el trabajo realizado por el anterior ministro, a pesar de los bajos índices de participación cultural que revelan la poca asistencia a espectáculos artísticos por parte de la gran mayoría de la población y particularmente en los sectores más empobrecidos. Ottone no cuestionó nunca las largas horas laborales para preguntarse el porqué había problemas de audiencia o índices bajos en la lectura, sorprendentemente lo hace la ministra de derecha.
Alejandra Pérez, periodista que en materia cultural es una gestora industrial de la cultura, ex presidenta del directorio de canal 13 del empresario Luksic, sabe muy bien el por qué no asiste la gente, pero no tiene intenciones de cambiarlo, mantiene el sistema capitalista, aceptando las condiciones, y tener cultura para ricos, y para pobres, con la idea de “cultura para todos”. Pero ¿cómo se darán estas condiciones? ¿realmente la cultura no tiene un signo ideológico?.
En entrevista a ambos diarios, la ministra habla de potenciar la “identidad chilena” y de “hacer patria”, ¿no es esto en sí un contenido nacionalista, criollo, muy propia de la derecha?. Por otra parte, cuando se realizan obras de teatro aludiendo a las distintas movilizaciones, exponiendo las contradicciones de clase, cuando se realiza una obra postmoderna abstracta, o cuando entendemos la música desde diferentes gustos como el trap para los sectores más populares, o la ópera para los sectores más elitistas, el hip-hop para los sectores más combativos ¿no tiene un signo ideológico?
Una expresión artística es la manifestación libre del ser humano, nace de una persona, que tiene un contenido ideológico, consciente e inconsciente, y esta se expresa desde distintos lenguajes artísticos. A su vez, el conocimiento científico y la tecnología también tienen un contenido ideológico dependiendo de cómo se use y administre. Separar la cultura y el conocimiento de los aspectos ideológicos es un ejercicio inútil, puesto que la sociedad, la cultura y las tradiciones tienen un aspecto profundamente político y por lo tanto, ideológico. La misma intromisión del mercado en la producción artística ¿ no sera una expresion de elementos idelogicos?
La ministra dota a las artes y la cultura un contenido de derecha
Con términos como “oferta” y “demanda” propios del mercado, la ministra habla de los contenidos con estos fines, y se respalda con su experiencia en canal 13. Lo que no dice directamente es que la calidad cultural estará sujeta a donde exista la demanda, es decir, a quienes puedan pagar por ella. A nivel de contenido las separa en dos áreas, las instancias masivas y de fácil acceso, y las que son más críticas socialmente, que esas estarían en otro marco. Para aclarar, lo más profundo y más reflexivo seguiría en manos de una elite de acuerdo a la demanda del sector más elitizado.
La nueva Ministra en entrevista con El Mercurio de Valparaíso, también mencionó querer volver al teatro itinerante, descentralizando las actividades artísticas en Santiago. Pero al parecer no está muy informada que varias companías postulan a fondos para itinerar sus trabajos sin recibir financiamiento. Fondos de cultura que también han sido muy cuestionados, al adjudicarlos generalmente a las mismas personas y tener un claro sesgo idelogico al momento de la seleccion.
Por otra parte, el nuevo canal cultural de televisión estará en manos de la secretaría general de gobierno, por lo que el dotar de contenido estará sujeto a los intereses de un gobierno de derecha, que en nada critica el financiamiento de los privados y acepta la superficialidad cultural de acuerdo a lo que se vende. Las y los trabajadores de la cultura no tendremos incidencia en ese canal, ni menos los trabajadores de otras áreas.
Con el comentario “Estamos atrasados en el tema de los mecenazgos” se va instalando esta alianza más profundamente. El Ministerio de las culturas, las artes y el patrimonio tendrán la función de liderar este mecenazgo, donde plantea en palabras propias de la ministra de que “No son donaciones”, “Es inversión” ¿inversión para que sigan ganando las grandes empresas? ¿Inversión para que el arte esté sujeto a los intereses empresariales? Parece estar más claro que la derecha quiere tener la creación artística bajo su completo dominio.
¿Quienes están enfrentando a la derecha en materia cultural?
En materia de leyes se aprobó la ley de artes escénicas en la cámara de diputados y paso a su segundo tramite constitucional, si bien dicha ley es progresiva, buscando promover la labor de los artistas, no resuelve la avalancha del mercado cultural, que también potenciaran desde el Ministerio con Alejandra Perez a la cabeza. Ante la privatización de la cultura, ¿que haremos como trabajadores de la cultura y las artes?
La clave esta en seguir el ejemplo que dejan sectores de trabajadores como el sindicato del Centro Cultural Gabriela Mistal (GAM), que se han movilizado por el derecho a negociar colectivamente, cuestionando privilegios de su propio directorio, así como tambien cuestionar los retrasos de las obras de infraestructura , uniendose con los vecinos del sector, y con los trabajadores de la empresa concesionaria por los sueldos impagos. Este ejemplo de lucha y organización debe servirnos para enfrentar la privatizacion y mercantilizacion de la cultura que quiere imponer la derecha. |