La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) conducida por Antonio Caló suspendió el paro nacional que había convocado para este jueves, en el marco de la negociación paritaria que viene trabada desde hace semanas.
Se trata del gremio industrial más importante del país, que nuclea a más de 200.000 trabajadores y trabajadoras. La medida de fuerza y la movilización a Plaza de Mayo quedaron suspendidas porque el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria.
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“El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por el término de 15 días, por ende las medidas de fuerza quedan suspendidas”, publicó el sindicato en su cuenta de Twitter.
Inicialmente, Caló había dicho que pediría un aumento del 20% para sus afiliados, lo cual hubiera superado ampliamente el techo a las paritarias del 15% que impuso el ministro Triaca hasta el momento en diversos sindicatos. Durante la ronda de paritarias que se desarrolló fundamentalmente en marzo, el oficialismo logró que los dirigentes sindicales más afines firmaran acuerdos por el monto que el Gobierno decía que se ajustaba a la inflación esperada. De esta manera, se conformó lo que se conoce como “el club del 15%”.
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Con el correr de las semanas, quedó al desnudo que la meta de inflación del 15% es una fantasía que ni siquiera el gobierno puede sostener. En ese marco comenzaron a desarrollarse las audiencias para acordar el aumento de los metalúrgicos. Las complicaciones comenzaron cuando, ante las exigencias del sindicato, las cámaras empresarias del sector plantearon que estaban dispuestas a ceder un incremento de nada más que un 12%.
El Ministerio intentó acordar un aumento del 18,5%, pero de todos modos las negociaciones no avanzaron. Antonio Caló definió entonces llamar a un paro nacional para exigir un aumento que deje el salario inicial en $17.000.
Las partes volverán a reunirse el próximo miércoles. La última oferta de los empresarios metalúrgicos había elevado levemente la oferta original del 12% y llevaba el salario inicial a $16.000, lo que fue desestimado por el sindicato.
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La negociación de los metalúrgicos es clave, dado que lo que está en juego es la necesidad de romper el techo a las paritarias que impone Cambiemos a la luz de la inflación que supera las ridículas expectativas oficiales de comienzos de año.
Además, ante los tarifazos que saquean los bolsillos de los trabajadores y sectores populares, se hace cada día más palpable la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la carestía de la vida de millones.
Desde el gobierno de Cristina Kirchner los metalúrgicos padecen el ajuste mediante despidos y suspensiones, situación que se profundizó con la llegada de Cambiemos al poder. Un ejemplo claro es el caso de Mabe, empresa líder en el mercado productora de electrodomésticos, que a fines de abril decidió cerrar su planta de Haedo dejando a 120 trabajadores en la calle. La patronal aduce que sus ventas cayeron ante una baja en el consumo y por la apertura de las importaciones. ¿Qué medidas tomó el sindicato para defenderlos y evitar que queden en la calle? Ninguna.
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Ante esta realidad, la dirigencia sindical no ha hecho más que darles la espalda a los trabajadores y dejar pasar los ataques. Caló se ve presionado a exigir un mayor incremento salarial para el sector porque los números ofrecidos por las patronales no cierran por ningún lado entre los trabajadores. |