Luego de asumir su segundo mandato presidencial, Sebastián Piñera entraba triunfante por las viejas puerta de La Moneda, entre guarniciones militares y saludos cordiales, haciendo un llamado a la unidad “en cinco acuerdos nacionales” -Infancia, Seguridad, Paz en la Araucanía, Desarrollo y Salud– creando posteriormente las correspondientes comisiones de trabajo, una suerte de mesas de diálogo del Ejecutivo con la Oposición (exNueva Mayoría y Frente Amplio), intento del oficialismo para revertir las desventajas que le traen el ser minoría en las cámaras del Congreso.
Este martes, en entrevista al Diario Financiero, el diputado por el partido frenteamplista Revolución Democrática y principal dirigente del bloque, Giorgio Jackson, recomienda a sus pares que dosifiquen sus energías, porque la pega parlamentaria es desgastante; argüiendo que si bien las propuestas de Piñera no han cambiado mucho, posee cierta “madurez política” que, según Jackson, lo hace equivocarse menos.
Se refiere a la participación de las comisiones de Piñera como una instancia donde tratar de vincular elementos de las demandas sociales a los planes del Ejecutivo, sosteniendo que depende de éste que la instancia sea fructífera y que de no serlo, le habrá hecho perder tiempo a todo el mundo.
¿Es acaso que el diputado olvidó lo estériles que fueron las mesas del 2006 con Bachelet o las mesas con Bulnes, Beyer, Eyzaguirre o Delpiano? Supongamos un momento que lo tienen presente, entonces: ¿la táctica será mostrarle al mundo que Piñera no quiere ceder? En ese caso nos están haciendo también perder el tiempo. De todas formas lo que queda claro con ésto es que el Frente Amplio destina sus energías a un espacio estéril cuyo mejor resultado posible para Jackson sería terminar maquillando de demanda social los ajustes y reformas de Sebastián Piñera.
Jackson se ve proclive a confluir con la nueva mayoría precisamente en defender aquellos puntos del “legado de Bachelet”. Manifiesta una clara intención de quedarse en la defensa de aquellas conquistas mínimas como la beca de gratuidad o el aborto en 3 causales, sin entregar un objetivo superior, atemorizados de enfrentar a Piñera en las calles poniendo en movimiento las federaciones y centrales sindicales que dirigen. Ni nos bastan esas conquistas mínimas ni son las que han exigido los movimientos sociales que hoy usan en su discurso para legitimar su propio actuar.
El Frente amplio hoy se encuentra corriendo enérgicamente, sin saber dónde, respondiendo a los tiempos y los planes del gobierno de la derecha. Se tiene reducido a pelear por las migajas que dejó la Nueva Mayoría durante su gobierno, indecisos a la hora de desarrollar la fuerza de los movimientos que ellos dicen representar y que ocupan como argumento durante las discusiones en la cocina parlamentaria. En su afán por ganar la opinión ciudadana han dejado de lado que solo una fuerza articulada en las calles del movimiento estudiantil, el de mujeres, No + Afp, junto a las y los trabajadores se avanzará a ganar legitimidad en la sociedad, a la vez que se avanza ya no en defender migajas, sino que en arrancar de las manos de los poderosos nuestros derechos. |