Somos docentes que queremos construir una gran agrupación magisterial que defienda nuestros derechos y la educación pública. Sabemos que para recuperar los derechos que nos han arrebatado tenemos que tirar todas las reformas y para ello la unidad con otros trabajadores es vital.
A través de nuestras alumnas y alumnos somos testigos de los deseos y las carencias de los trabajadores, que compartimos porque también somos explotados y oprimidos. Históricamente las clases oprimidas han tenido que luchar para arrebatar sus derechos porque nadie se los ha regalado. Este 15 de mayo tenemos que salir a demostrar que somos fuertes y capaces de organizarnos y luchar para vivir mejor.
La lucha puede comenzar en el aula, pero debe crecer y salir. En todo el mundo, se escuchan gritos de guerra que claman por mejores condiciones de vida. Los docentes que salen de sus escuelas en México, en Estados Unidos, en España, en Brasil, y en varias partes del mundo, nos dan el ejemplo y nos invitan a unirnos, porque para ganar se necesita la fuerza de todas las luchas golpeando al mismo tiempo.
Debemos defender la educación pública y nuestros derechos laborales porque la reforma educativa ha avanzado y la lucha tiene que ser más fuerte que los planes privatizadores de la educación que mandata la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). No debemos darle tregua a este sistema opresor. Ahora más que nunca, es necesario mostrar la fuerza del magisterio en las calles, marchando codo a codo con los padres de familia que son parte fundamental de la educación. No hay que permitir la imposición del Nuevo Modelo Educativo que trae consigo la desaparición de talleres, la reducción de horas de educación física y de toda la currícula, dejando sólo "aprendizajes clave" que limitan la reflexión y crítica de los alumnos, arrastrándolos a que se adapten a procesos de formación de mano de obra subordinada.
Los pocos derechos que nos quedan a los maestros se consiguieron a través de mostrar la fuerza del magisterio, que junto con todas y todos los trabajadores y sus familias, es la única fuerza en la que podemos confiar. Al gobierno hay que imponerle nuestras demandas siendo miles en las calles, unidos con otros sectores de trabajadores. Defendemos el derecho democrático de los maestros a ser escuchados por el gobierno (a lo que éste se niega sistemáticamente), pero no podemos esperar que en una mesa de negociación los gobernadores resuelvan nuestras demandas por voluntad propia, cuando son los que han impuesto la reforma educativa a sangre y fuego, recordemos Nochixtlán, Ayotzinapa y cómo fueron desalojados nuestros compañeros del plantón que sostenían en el Zócalo aquel 13 de septiembre de 2013. La clave está en generar una correlación de fuerzas a nuestro favor.
Hoy, el gobierno y la podredumbre de la sociedad generada por la precariedad laboral y la explotación desmedida e irracional de los recursos naturales, a la que nos somete este sistema capitalista, nos siguen demostrando que debemos arrebatarle nuestras vidas, que debemos transformarlo todo para que la sociedad de las futuras generaciones empalme con la infinita belleza del mundo y puedan disfrutarla plenamente.
Todas y todos los que soñamos con ese mundo tenemos que conocernos, intercambiar y empezar a luchar juntos por él, basta de solo quejarse, mejor invitemos a nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo, a nuestros vecinos y conocidos a que nos acompañen en esta enorme labor. Éste 15 de mayo tenemos una cita en el Auditorio Nacional a las 9:00 horas.
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