Durante la jornada de movilizaciones que se realizaron en todo el país, en la universidad de Antofagasta se realizó una asamblea de mujeres, un hito sin precedente que puede marcar un antes y un después en la historia del movimiento feminista en Antofagasta.
A la instancia asistieron mujeres de más de 10 carreras diferentes, además de un grupo de docentes de la institución, quienes en conjunto discutieron sobre los muchos casos de acoso y abuso sexual que se han destapado en mayor número y con mayor fuerza durante los últimos años, de los que la UA no está exenta.
Uno de los temas centrales fue la urgente necesidad de un protocolo contra el acoso, que sea independiente de las autoridades, ya que son éstas las que han minimizado, o de plano omitido, las múltiples denuncias de estudiantes sobre casos de acoso de parte de profesores de la universidad.
Junto con esto la asamblea fue enfática en resaltar el hecho de que en la UA no existe un protocolo contra el acoso, y de la necesidad urgente de que éste se elabore. Tomó fuerza la idea de que este protocolo debe ser triestamental, tanto en su fase de redacción y formulación, como en su fase de implementación, con una comisión independiente de las autoridades, con representantes de los tres estamentos electos de manera democrática. Al momento de plantearse este objetivo, se abre la necesidad de además ponerse a la cabeza de la pelea por el fin a la inestabilidad laboral de los trabajadores y trabajadoras, ya que el temor a ser despedidas, o de sufrir cualquier tipo de represalias, es un freno real para que las trabajadoras denuncien si sufren acoso o malos tratos.
Claro está que, al momento de plantear por ejemplo el pazo a planta de todos los funcionarios a honorarios y subcontratados en la universidad, la respuesta -como es siempre para todo- será la falta de recursos económicos para responder a dicha demanda. Sin embargo, los recursos sí existen y el problema es que éste se reparte entre unos pocos. Por esto, es central que se unifique la lucha por el financiamiento integral a todas las universidades públicas del Estado.
Así mismo, las asistentes acordaron en que el problema de la ausencia de educación no sexista es transversal a las mallas curriculares en las universidades, y más allá, transversal a todo el sistema de educación. Carreras altamente feminizadas, que acarrean muchas situaciones de discriminación. Es por esto que la necesidad de una educación no sexista es central y debe ser una gran bandera que levante el movimiento estudiantil en unidad con los trabajadores.
La apuesta ha de ser por la unidad para impulsar las demandas del movimiento de mujeres y lograr imponerlas con fuerza en las calles, permitiendo que este momento histórico para el movimiento feminista, se transformen en un fuerza dinamizadora y levantar una gran movilización contra la violencia machista, que sea abrazada también por la diversidad sexual, el conjunto del movimiento estudiantil, las y los trabajadores.
Te puede interesar: Asambleas de mujeres: la necesidad de impulsarlas y sus desafíos |