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6 de abril de 2025 Twitter Faceboock

Las mujeres en mayo del 68
Constanza Satás

A 50 años del mayo francés, presentamos algunos apuntes sobre el contexto general de la época y el rol de las mujeres obreras, estudiantes y diversidad sexual dentro de esta gran lucha por cambios radicales en la sociedad capitalista y patriarcal.

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El mayo francés suele recordarse como un proceso histórico donde los estudiantes desde un punto de vista utópico “pidieron lo imposible”. Sin embargo, esta visión no contempla toda la combatividad que expresa este movimiento ni el rol de millones de obreras y obreros. En mayo del 68 eran alrededor de siete millones las/os trabajadoras/es movilizadas/os, quienes se tomaron sus fábricas y en muchas ocasiones secuestraron a sus dueños.

El proceso es importante por su masividad y su radicalidad tanto en métodos de lucha como en sus demandas. Las huelgas movilizaron no solo a obreros masculinos, sino que logró agrupar a mujeres, migrantes y jóvenes obreros. Respecto a las demandas, nacen desde un descontento concreto: salario, actitud de los jefes, pero que luego traspasa estas situaciones para mostrar un descontento social, un cuestionamiento profundo al modelo de sociedad de postguerra. Emergen posiciones políticas explicativas de la sociedad y también posiciones estratégicas sobre cómo transformarla radicalmente.

Este posicionamiento político va a significar una diferenciación entre tendencias políticas. El sindicato mayoritario, la CGT, buscó contener el movimiento, impulsando una huelga masiva pero fácilmente canalizable, y en este sentido se opuso a la unión entre obreras/os y estudiantes y apoyó el desvío electoral en junio.

En el movimiento estudiantil de la época, se expresó una profunda unidad con las demandas obreras. Una de las consignas era pasar del “cuestionamiento de la universidad de clase al cuestionamiento de la sociedad de clases”. Esta radicalidad en los planteamientos políticos de amplios sectores, principalmente del movimiento de trabajadores y estudiantil, permite que el mayo del 68 siga siendo un referente a nivel internacional para los sectores más politizados dentro del movimiento de trabajadores, estudiantil, de mujeres, de la diversidad sexual y el conjunto de los sectores oprimidos.

Una de las grandes preguntas que se abre en esta época es “cómo pensar teóricamente y elaborar programas para lograr una emancipación social, que contemple a la vez la lucha por la más amplia libertad y autodeterminación.”

Sobre las mujeres y la diversidad sexual

La consigna “todo es político” expresa de alguna manera la posibilidad de cuestionar hasta lo más profundo de las relaciones sociales y sexuales, y el rol de las instituciones como la iglesia y el Estado en la perpetuación de ciertas normas sociales como la heterosexualidad obligatoria, monogamia y rol reproductivo de las mujeres. A pesar de esto, parece ser que el proceso del mayo francés es más un impulso para que posteriormente surgieran estos cuestionamientos desde el feminismo y el movimiento LGBT, ya que en el proceso mismo las cuestiones sexuales y feministas no tuvieron un rol protagónico.

Respecto a la diversidad sexual, las barricadas de Stonewall y los Frentes de Liberación Homosexual surgen en EEUU a partir de esta experiencia previa. Jean Nicolás, militante de la LCR y del FHAR, en su texto “La cuestión homosexual” habla sobre la relación entre marxismo y sexualidad, criticando a organizaciones de izquierda que se negaban a tomar en sus manos esta lucha contra la opresión sexual. Él proponía que el proceso de normalización sexual apuntaba a consolidar el modelo de familia heterosexual, basado en la opresión sobre las mujeres y los niños y la represión de la homosexualidad latente.

En el caso del movimiento de mujeres podemos diferenciar la participación femenina dentro del movimiento del 68, y la instalación de demandas específicas en torno a su opresión. En el primer aspecto, existen registros de la participación activa de trabajadoras en la toma de fábricas, participación de estudiantes tanto organizando la movilización como siendo parte de la creciente politización y emergencia de posiciones políticas dentro de amplios sectores. En términos generales, parece evidente que la profundidad de las demandas que se proponen una transfomación radical de la sociedad, conlleva una posición anticapitalista y antipatriarcal, pero en realidad la emergencia del feminismo parece ser un fenómeno que tuvo lugar en algunos sectores del movimiento, y que se masificó posteriormente.

Una de las principales demandas que surgió desde el movimiento feminista dentro de este proceso fue el aborto libre y gratuito. Además, se extendieron las manifestaciones de solidaridad con las obreras en lucha en Francia, y solidaridad también con las mujeres que habían abortado o quienes habían sufrido violencia sexual.

Nati Camacho y Ramona Parra, mujeres del 68, recuerdan:

"Éramos y nos decíamos feministas ya entonces, de un feminismo popular, de discutir cómo nos afectaban a nosotras las cosas. Sobre todo en las fábricas donde estábamos explotadas como esclavas"

"Entonces había la costumbre de coser y cantar, se podía cantar en la fábrica y como no nos dejaban hablar entre nosotras metíamos en la letra de las canciones los lugares donde nos reuniríamos clandestinamente después"

Lecciones a 50 años de las jornadas de mayo

El estudio de este proceso histórico se vuelve muy significativo ya que a 50 años del ’68, el movimiento de mujeres ha emergido con fuerza en las calles a nivel internacional, y en algunos sectores, principalmente en el movimiento estudiantil pero también por parte de sectores de trabajadoras, del sector educativo y otros sectores, ha vuelto a aparecer la necesidad de un cuestionamiento más profundo a la sociedad capitalista y patriarcal, a las relaciones sociales y sexuales, a las imposiciones y normas sociales, a la imposición de la familia heterosexual y monogámica, y a todas aquellas cadenas que nos impiden vivir libremente.

Estos cuestionamientos reabren la pregunta sobre cómo pensar teórica y programáticamente la emancipación social, que contemple también la lucha por la más amplia libertad y autodeterminación, y para responderla es crucial pensar en los distintos actores políticos que históricamente han unificado sus luchas para resquebrajar el modelo.

 
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