El miércoles 16 de mayo las trabajadoras y trabajadores del Consejo de niñas, niños y adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires realizaron un pañuelazo pronunciándose a favor del proyecto de la legalización del Aborto.
La persistencia de la penalización del aborto constituye en la actualidad una de las injusticias sociales más aberrantes a las que son sometidas las mujeres en nuestro país, cuestión que se agrava por la desigualdad económica que atraviesa nuestra sociedad, donde mujeres pobres sin oportunidad de elegir deben exponerse a prácticas insalubres, peligrosas y traumáticas.
Esta problemática se encuentra presente en las situaciones en las que las trabajadoras y trabajadores del Consejo intervenimos a diario.
Las niñas, adolescentes e identidades jóvenes con capacidad de gestar destinatarios de nuestros programas se encuentran en un estado de vulnerabilidad extrema. La Convención de los Derechos del Niño, la Ley Nacional 26.061 y los artículos pertinentes del Código Civil y Comercial de la Nación, haciendo hincapié en el interés superior del niño, explicitan su derecho a ser oídos y decidir sobre sus cuerpos. Pero ¿Sería la primera vez que el estado funciona como limite material para garantizar los derechos y hacer que se cumplimente la ley que el mismo estado sanciona? Esto que podría parecer una contradicción, en la práctica sabemos que el estado dentro del capitalismo funciona de esta forma; con políticas que potencian las desigualdades, y luego políticas sociales que son apenas unos parches que no cambian la desigualdad intrínseca del sistema.
En este sentido, como trabajadoras y trabajadores de dicho organismo (que nos encontramos precarizados y recibiendo salarios que se encuentran por debajo del índice de pobreza), conocemos cual es el interés destinado a terminar con la desigualdad social que deja nulas oportunidades a los niños, niñas y adolescentes que se encuentran vulnerados en todos los sentidos. Somos testigos día a día en nuestro lugar trabajo de las falencias concretas con las que se desarrollan los programas que luego recaen sobre las adolescentes sin recursos, imposibilitando su acceso al sistema de salud pública y educación sexual integral.
El debate por el derecho al aborto seguro legal y gratuito se ha configurado como un debate hegemónico que atraviesa a nuestra sociedad de manera transversal y sigue siendo una de lasprincipales causas de muerte de cuerpos gestantes, generando su prohibición un circuito ilegal, clandestino y por sobre todas las cosas millonario.
A lo largo del tiempo, el proyecto por la legalización del Aborto tuvo sucesivas presentaciones desde el 2005, sin lograr ni siquiera discutirse durante el gobierno kirchnerista. Hoy, como producto de la lucha del movimiento de mujeres, se presenta una oportunidad histórica porque implica no sólo reconocimiento de derechos sino también, de los años de lucha feminista y de los movimientos de mujeres dando pelea en las calles. Las enormes manifestaciones del pasado 8 de marzo y los pañuelazos que se vienen sucediendo en distintos puntos del país con masiva concurrencia, son apenas el puntapié inicial de la gran concentración que tenemos que preparar desde todos los lugares de trabajo y estudio. De nuestra movilización dependerá cuál es el futuro de este proyecto de ley.
Desde Pan y Rosas sabemos que el debate actual se conquistó en las calles, por las exigencias del movimiento de mujeres y mediante la organización junto a nuestros compañeros, respaldado por una gran historia de lucha. De nuestra organización también depende la Aprobación del Proyecto de Ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, ya que sólo puede conquistarse por las mismas vías. En este sentido, no podemos confiar en el Congreso, es necesario exigirles a los sindicatos (ATE, SUTECBA, UPCN) que convoquen a un paro con movilización el día del dictamen para que las y los estatales seamos miles exigiendo un derecho que es un problema de salud pública tanto más urgente para la población con la que trabajamos. Porque son esas niñas las que mueren por abortos clandestinos y es ese mismo estado quien dice protegerlas y es cómplice de la vulneración de sus derechos.
Hoy mismo vamos a participar del pañuelazo con miles de trabajadoras estatales hoy en el congreso.
En este sentido las y los trabajadores del Consejo de niñas, niños y adolescentes vivimos cotidianamente con las adolescentes que sufren estas condiciones para acceder a la salud, y que pagan con sus propias vidas el no poder acceder a las condiciones seguras para realizarse un aborto.
Por esto debemos poner en pie una comisión de género para poder debatir y llevar adelante juntos esta lucha; y organizar hasta al último trabajador del consejo, sin importar afiliación gremial, para conquistar este derecho. En pos de exigir el pleno reconocimiento del Estado sobre nuestras decisiones reproductivas y sexuales; los trabajadores del consejo, debemos gritar bien fuerte que necesitamos aborto seguro, legal y gratuito. |