La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer un proyecto de ley que flexibilizaría las leves normas aplicadas al sector bancario por Obama luego de la crisis del 2008.
La votación del martes modifica algunas de las reglas de la ley Dodd-Frank del 2010, una regulación light implementada pos Lehman y odiada por las instituciones financieras. Aunque las disposiciones centrales de la ley quedan intactas.
Las autoridades afirmaron que la Casa Blanca espera que Trump promulgue el proyecto de ley durante una ceremonia formal esta semana.
El proyecto de ley, aprobado en una votación 258-159, aumenta de U$S 50.000 millones a U$S 250.000 millones el umbral para que un banco se someta a las pruebas anuales de estrés (un análisis para medir la solvencia de las entidades). En la modificación se excluye así a los bancos regionales.
Si los bancos no superan estos exámenes, la Fed puede prohibirles que realicen los planes de capital con los que premian a los accionistas hasta que tengan la liquidez necesaria para afrontar un hipotético escenario de crisis. El supervisor bancario podrá, en cualquier caso, someter a pruebas periódicas a las entidades con más de U$S 100.000 millones en activos.
El proyecto aprobado está lejos de la promesa de campaña de Trump, cuando afirmó que restauraría la ley Glass Steagall, que separa la banca comercial de la banca financiera, aplicada por Roosevelt en 1933 y anulada por Clinton en 1999. |