Escribimos desde la comunidad de estudiantes secundarios de la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano para revelar y repudiar las acciones llevadas a cabo por la Dirección y el Ministerio de Educación de la ciudad a fin de entorpecer la lucha estudiantil.
Hace meses que los estudiantes exigimos, en las calles, en las escuelas, en nuestros pañuelos, la posibilidad de decidir sobre nuestros cuerpos. Hablamos por supuesto de el acceso al aborto legal, seguro y gratuito. Y las adolescentes no solo somos protagonistas en esta lucha: son nuestros cuerpos los que se ven más vulnerados frente al abandono del Estado.
Sabiendo que el próximo miércoles 13 de junio se celebrará la histórica sesión en la Cámara de Diputados, y en consideración de que quiere quitar del Proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo su artículo 8°, donde se refiere a los procedimientos realizados en personas de 13 a 16 años “se presume que cuenta con aptitud y madurez suficiente para decidir la práctica y prestar el debido consentimiento”. Que nos quiten el artículo 8° significa no solo la subestimación de las capacidades cognitivas de los adolescentes, también es ignorar a una juventud que se pronunció repetidamente a favor de la legalización del aborto, así como estuvo cada martes en las puertas del Congreso reclamando por sus derechos.
Por eso, los estudiantes secundarios nos movilizamos en defensa de este artículo, así como redoblando el compromiso con la lucha. Porque hace años venimos exigiendo la real implementación de la educación sexual integral, el acceso libre a los métodos anticonceptivos y ahora más que nunca el aborto legal para no morir. Frente a esto, se discutió la posibilidad de tomar los colegios o hacer vigilias en nuestros lugares de estudio en apoyo al proyecto de ley de la campaña.
Con seis días de anticipación, los estudiantes de la Belgrano habíamos programado una asamblea para el día lunes 11 donde discutiríamos acerca de la autonomía progresiva y pensar en conjunto la medida de lucha que nos resultara adecuada. Sin embargo, el rumor y la paranoia de la palabra “toma” circulando por las aulas provocó una reacción en la dirección de la escuela. Durante la tarde del día viernes 8 nos enteramos mediante una nota en el cuaderno de comunicaciones que el lunes no tendríamos clases por una repentina “desinfección de urgencia”.
Y por supuesto, nada tenemos contra las desinfecciones considerando que llevamos desde el comienzo del año exigiendo que se haga algo respecto a la invasión de cucarachas que llegó hasta la comida del buffet. Pero todas las veces que habíamos increpado a la directora previamente sobre este tema, respondía diciendo que se hacían desinfecciones todos los sábados. ¿Por qué entonces quitarnos un día de clase en una desinfección no programada y avisada sin anticipación? ¿Por qué los directivos se niegan a darnos una respuesta sobre la repentina desición de cancelarnos la jornada?
Desde el Centro de Estudiantes denunciamos esto como una maniobra de la dirección para bloquear la libre realización de nuestra asamblea e imposibilitar la toma de medidas de lucha.
Por eso, los estudiantes convocamos a una concentración y asamblea el mismo lunes 11 de Junio a las 12 h a realizarse en la puerta de la escuela. A pesar de la censura y persecución por parte de la Dirección y el Ministerio, los estudiantes no nos callamos.
Por último pero no menos importante, esta asamblea iba a funcionar también como vía para convocar a los estudiantes a movilizarse el día 14 de Junio a Av. Comodoro Py 2002 a las 10 h por el comienzo del juicio oral por el doble femicidio de Natalia y Nuria, dos compañeras de 15 y 18 años asesinadas en 2016 en la plaza Irala. Invitamos también a quién quiera acompañarnos a sus compañeros y familiares en la búsqueda de justicia.
Porque estamos hablando de las vidas de los cuerpos gestantes, de las vidas de nuestras compañeras, del acceso pleno a la educación y la salud, repudiamos el accionar de las autoridades y reiteramos nuestro compromiso con la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito.
C.E. La Belgrano. |