A tres meses de la muerte de Facundo Ferreira, el niño de 12 años asesinado por un disparo de policías en Tucumán, una nueva pericia desmiente la versión oficial de un enfrentamiento armado. De acuerdo a los resultados del barrido electrónico, solicitado por la Fiscalía, el niño no disparó ningún arma.
En la madrugada del 8 marzo, los policías Nicolás González Montes de Oca y Mauro Gabriel Díaz Cáceres, integrantes de la patrulla motorizada, persiguieron a dos menos que se trasladaban en otro rodado por la avenida Avellaneda. El relato policial sostuvo que los menores no se detuvieron a la voz de alto y que comenzaron a disparar con armas de fuegos por lo que los oficiales comenzaron a disparar a los menores con sus armas reglamentarias.
Bajo la defensa férrea de esta versión oficial, funcionarios como Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación, y Claudio Maley, ministro de Seguridad de Tucumán, avalaron a los policías. “Cuando un policía da la voz de alto, la persona se tiene que detener. No hay discusión. Lamentablemente, un chico de 11 años le tiró a la Policía. Esa es la prueba que hizo la fiscal”, sostuvo Bullrich en medio de la defensa de la “doctrina Chocobar”. “Hay cuestiones que el Estado no se puede hacer responsable, cuestiones muy internas que son propias de la familia. El padre o la madre tienen responsabilidad sobre ese chico pequeño de 11 años. ¿Qué hace en la calle? ¿qué hace ligado al uso de armas?”, declaró Maley días después del asesinato de Facundo.
El aval al accionar en este caso de gatillo fácil fue construido también desde los grandes medios de comunicación, con la filtración parcial de que Facundo tenía pólvora en sus manos, a partir del resultado de un dermotest, cuando los peritos criminalísticos aseguran que esa prueba no es concluyente y que se debía esperar al barrido eléctrico. Este resultado había sido precedido por una prueba que determinó la inexistencia de ADN de Facundo en el arma secuestrada, y por el positivo en el exámen toxicológicode uno de los policías.
Desde un primer momento, los familiares de Facundo Ferreira desmintieron que se trataba de un enfrentamiento, denunciando la brutalidad policial y la impunidad que se intentó imponer. En la denuncia de los familiares se incluía el hecho de que Facundo fue trasladado cerca de unas tres horas después e ingresado como un chico de 18 años que había sufrido un accidente automovilístico; señalaron que al niño no se le dio asistencia inmediata, que su cuerpo estaba lleno de impacto de balas de goma y que tenía una marca de golpe en el rostro. Además se movilizaron, junto a organizaciones políticas y de derechos humanos, para exigir la detención de los policías y justicia por Facundo. |