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5 de abril de 2025 Twitter Faceboock

Crónica
Cómo se vivió la lucha por el aborto en la marea verde
Bárbara Brito | Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)

La Izquierda Diario estuvo presente en Buenos Aires. Acá te dejamos una crónica de cómo se vivió la marea verde en las calles de Argentina.

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Desde Santiago de Chile, antes de abordar el avión, la marea verde se hizo sentir. En el aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benitez, en la madrugada del 7 de agosto, ya se hacían ver los pañuelos verdes colgados en bolsos y maletas, con dirección a Argentina, Buenos Aires.

Al arribar a Ezeiza pedí un uber, era una mujer que no tardó en advertir que habíamos llegado en días de movilización nacional. Para ella el tiempo destinado al debate por el aborto legal era excesivo, “es claro que tenemos derecho a decidir, ¿qué más vueltas?”.

El martes en la noche ya se empezaron a concentrar las pibas y la izquierda en las afueras del Congreso Nacional. Decenas de personas comenzaban a montar carpas y colgar lienzos preparando la gran movilización que estaba a horas de comenzar. “¡Que sea ley!” versaba un cartel de la campaña nacional por el aborto legal, imperativo de miles de mujeres que han acompañado a amigas o familiares a abortar en clandestinidad, que han tenido miedo de un mal procedimiento y de tener que ir al hospital con el riesgo de ser detenidas por el Estado, que se niegan a que la Iglesia se meta en nuestras vidas y nos diga qué hacer con nuestros cuerpos y sexualidad. “Los Curas a Laburar” se leía en otro cartel de la agrupación de mujeres Pan y Rosas de Argentina.

Caminando por Rivadavia, entre Riobamba y avenida 9 de Julio la calle estaba llena de detalles verdes: lazos colgados en cada árbol, ventanas de edificios adornadas con pañuelos, rayados en veredas y en la calzada anunciando la marea verde que al día siguiente y desde temprano se haría sentir.

A las 8 de la mañana volví a Rivadavia y Callao, la izquierda ya se encontraba concentrada con cánticos, se encontraban en la calle las diputadas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) del PTS: Myriam Bregman, legisladora porteña; Nicolás del Caño y Nathalia González, diputados que históricamente han sido parte de la lucha por el derecho al aborto y el único conglomerado, además, que tiene esta política integrada en su programa. A diferencia de los otros bloques como el kirchnerismo, el FIT votó de forma unánime por el derecho a decidir y en consecuencia, salió a la calle con las pibas a luchar.

Las pibas comenzaban a copar las calles, con selfies que pudieran registrar su lucha a futuro, pero también, como medio para llamar hoy a otras a luchar con ellas en la calle.

Y ese llamado no demoró en llegar, a las dos de la tarde ya no se podía caminar y la marea arrastraba a miles de personas que no están dispuestas a que un puñado de senadores y la iglesia sigan resguardando el aborto clandestino como realidad. Apretadas, con viento, frío y lluvia, dispuestas a soportar horas y horas frente al Congreso Nacional, las pibas gritaron al mundo que nadie las callará, tarde o temprano será ley.

En las calles la mayoría sabía que la votación ya estaba “cortada”, por eso decidieron poner sus fuerzas en la movilización. Desde el escenario gritaban “ya ganamos”, y las pibas debatían qué era lo que se había ganado en realidad. La ley no se ganó, pero si demostraron fuerza para conquistar este derecho e ir por más. Difícilmente podrán ser acalladas.

Señal de ello fue el pañuelo naranja alusivo a la lucha por la separación de la Iglesia y el Estado, muy atingente en el contexto en que la Iglesia ejerció una enorme presión para asegurar esos 38 votos en contra del proyecto de ley, con lobby parlamentario, pero también, utilizando los subsidios que le entrega el Estado para arrendar buses y organizar la movilización en las calles con los pañuelos celestes.

A las 11 de la noche Anita Tijoux cantaba en el escenario central ubicado en la avenida 9 de julio, al otro extremo miles de personas continuaban aglomeradas esperando el resultado final, a un costado del Congreso. “38 dinosaurios” que votarán en contra, decían, que serán mal recordados por defender el aborto clandestino, a las pibas no las callarán, la llamada “revolución de las hijas” difícilmente podrá ser frenada, nada le deben a esta casta de políticos que defienden los intereses de los más poderosos.

 
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