En noviembre de 2017, previo a las elecciones presidenciales, Cristian Nieto hacía un llamado a votar por Mario Desbordes de Renovación Nacional y por Eddy Roldán, quien siendo Seremi de Transportes de la Región Metropolitana hizo de su cargo una tribuna de ‘alabanzas’ para ‘honrar a Dios’.
El llamado que hacía Nieto se apoyaba en las injurias desatadas contra el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh). Las declaraciones de Nieto en ese entonces fueron directamente a uno de los sectores religiosos más conservadores y polémicos del último tiempo.
En concreto el vocero planteaba “el Movilh está pidiendo que una relación sexual entre un adulto y un menor de 14 años sea consentida” lo cual se catalogó como una injuria contra la ONG Movilh.
La defensora de la demanda levantada desde el Movilh, Carolina Etcheverry planteó abiertamente que la sentencia que se dío, que implica que la iglesia indemnice al Movilh con 5 millones de pesos, se basaba en que los dichos de Nieto “implicaban un daño a la honra y a la imagen de la ONG, toda vez que se le estaba vinculando con un delito sexual en contra de menores que eso es algo que nuestro Código Penal señala como violación impropia”.
No se trata de una ‘Libertad de culto’ ni de ‘opinión, las injurias dirigidas al Movilh van en ataque también a todo el grupo de diversidades y disidencias sexuales que se contraponen a lo que las y los conservadores pretenden mantener.
Dichas declaraciones no surgen de la nada, y se enmarcan dentro del contexto en que la derecha vuelve a gobernar y cada vez los sectores de la derecha encuentran mayores formas de expresión, tal como lo viene mostrando José Antonio Kast con Acción Republicana. Pese a que se sancione con una multa, el problema de fondo es que dichos sectores conservadores y machistas se encuentran amparados no sólo por su sector político, sino también por el gobierno. |