El conflicto universitario sigue rodeado de un cerco mediático, que tapa la amplia movilización en todo el país. La lucha por derecho al aborto continua y se filtra, demostrando que llegó para quedarse, e ir por más.
Quienes van a la Universidad Pública no solo estudian, tienen trabajos, muchos ya tienen hijos, algunos vienen de otros países para poder acceder a una educación gratuita y de calidad. Son quienes están desde hace tres semanas peleando contra la crisis económica.
Son miles de estudiantes y docentes alrededor de todo el país que unen sus pañuelos verdes para continuar la lucha por el derecho al aborto, la separación de la Iglesia y el Estado, y ahora en defensa de la educación pública.
Se plantan contra el ajuste presupuestario y la rebaja salarial docente que recién comienza, y se entrelaza con la continuidad de la lucha de las mujeres en las clases públicas. El verde se ve en las asambleas y en las reivindicaciones que levanta el conflicto educativo nacional.
“Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode”, canta un estudiante mientras se sacan fotos con sus compañeras. En la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA donde también se cursa el Ciclo Básico Común, las pibas y pibes se organizaron en asambleas y comités de base para darle impulso a la lucha educativa, levantando sus pañuelos verdes y naranjas, mostrando que la pelea por aborto legal continúa y también se organiza para enfrentar el ajuste en curso.
En la asamblea del centro de estudiantes CeFyL se votó convocar a un pañuelazo el miércoles 29 de Agosto en la facultad junto con festival y colgar un pañuelo gigante naranja por la separación de la Iglesia y el Estado.
En la importante movilización de Rosario un cartel se viralizó mostrando con creatividad la hipocresía de los argumentos antiderechos detrás de los cuales también se esconden los responsables del ajuste: “Sin universidad pública el feto no va a ser ingeniero”.
Fue en la asamblea estudiantil, Irene Gamboa, de la agrupación Pan y Rosas fue aplaudida al plantear que somos las mismas con el pañuelo verde en los cuellos las que salimos ahora a exigir plata para educación no para pagar la deuda, contra el plan de ajuste del macrismo a los trabajadores y a la educación. No dudó tampoco en repudiar al FMI.
La imaginación al poder vuelve a ser una consigna actual. En la Universidad Nacional de Artes se viene impulsando un comité estudiantil por separación de la Iglesia y el Estado, y desde el cual propusieron votar la consigna “plata para educación no para la Iglesia”.
A su vez, las y los estudiantes de la Facultad de Medicina de la UBA realizaron un pañuelazo al terminar una asamblea con cientos de estudiantes que cortaron las avenidas y repudiaron a la Franja Morada. Fue la misma facultad que este año peleó contra las cátedras homofóbicas en sus aulas.
En Córdoba coparon las calles, y se enfrentaron a la policía. Se hizo más evidente la necesidad de unidad de estas luchas. Son los mismos dinosaurios que expusieron en el Congreso a favor de mantener en clandestinidad el aborto, los que dirigen las facultades y el ajuste, como es el Decano de la Facultad de Derecho que ordenó un desalojo para evitar la organización estudiantil y docente que se desarrolla. El decano tiene una trayectoria a cuestas no sólo de militar contra el aborto legal, sino también para impedir y obstaculizar la implementación del aborto no punible.
Frente a esto, la masividad que cobra la organización en Córdoba y en Rosario contra el ajuste a la educación empieza a mostrar que el movimiento de mujeres dejó algo en claro: para irrumpir en la escena política es necesario ganar las calles, confiar en las fuerzas organizadas desde abajo.
Ahora es el momento en que las estudiantes, docentes y no docentes creemos espacios para debatir cómo hacemos para defender a la educación pública y que el movimiento de mujeres también tome en sus manos la lucha contra el ajuste en curso que golpea a los y las trabajadoras y los estudiantes. Y que la votación del Senado no pudo frenar a la marea verde, que sumó el color naranja poniendo claros quiénes son sus enemigos, y ya se está proponiendo ir por más.