Estas semanas al gobierno se le abrió una crisis importante desatada por la situación ambiental que se vive particularmente en la Quinta Región. Tras años de sacrificio ambiental las comunidades dijeron basta luego de que se produjera una masiva intoxicación.
Ante la falta de solución aún continúa las manifestaciones. Hay liceos y escuelas tomadas en respuesta a la falta de solución. Además se han realizado cortes de ruta hacia el parque industrial con la participación del Comunal del Colegio de Profesores.
Recientemente se suman los avisos de los trabajadores de ENAP, empresa estatal a la cual el gobierno pretende achacar la contaminación, quienes manifestaron iniciar un estado de alerta y no descartaron mayores movilizaciones.
Esta situación no es particular de Quintero, en todo el país existen zonas de sacrificio ambiental producto de la impunidad con que las empresas producen a costa del ambiente y del bienestar de la población.
Ejemplo de esto lo tenemos en la región de Antofagasta. Ciudades como Calama y Tocopilla son zonas históricas de sacrificio que deben convivir con la minería y con empresas termoeléctricas que les contaminan y matan.
Así mismo en Mejillones recientemente estalló el conflicto con la comunidad y los pescadores, quienes vienen realizando protestas en contra de las empresas exigiendo soluciones para la crisis ambiental que se vive en la bahía producto de la contaminación que afecta a los peces y el lecho marino.
En Antofagasta vivimos rodeados de mineras, con emanaciones de gases que el año pasado afectó gravemente a la comunidad del Liceo Industrial, actualmente tenemos el problema del Galpón de concentrado de cobre en el puerto del Grupo Luksic, etc.
Los empresarios han contado con toda la impunidad para contaminarnos a nosotros y nuestras familias, en las escuelas y en los trabajos. Por su sed de ganancia nos condenan a vivir envenenados y a morir enfermos.
Para ponerle freno a la contaminación hay que tomar medidas urgentes para no seguir envenenándonos, en los casos que ponen en riesgo la salud de las personas y se necesita un cierre temporal de las empresas y que esto sea garantizando los sueldos de los trabajadores.
En aquellos casos donde los empresarios se niegan a una producción compatible con la salud y el entorno natural, que la empresa sea expropiada y pase a ser propiedad estatal, pero a producir bajo control de sus trabajadores para hacer todas las transformaciones productivas necesarias para terminar con la destrucción ambiental y de la salud de las personas; ya que sabemos que los gobiernos de turno se han mostrado permantemente del lado de los empresarios.
Esto requiere que los trabajadores estemos organizados y nos sumemos, desde nuestras organizaciones y sindicatos, a hacer estas exigencias para que no sea el gobierno el que pretenda poner paños fríos a la crisis ambiental con soluciones parches.
Los empresarios sólo se preocupan de sus ganancias, no del ambiente. Es por esto que además necesitamos realizar investigaciones independientes de las empresas y sus cómplices en las instituciones del Estado, esta investigación independiente podría conformarse por los sindicatos, organizaciones sociales y gremiales, como el Colegio Médico, que pongan sus conocimientos a disposición de esclarecer el verdadero daño ambiental. |