En la noche del lunes el gobernador De la Sota informaba, a través de mensaje en todos los medios provinciales, que “no tenía buenas noticias” para los cordobeses, ya que las lluvias iban a seguir. Dentro de la tónica que arrastra desde hace más de 15 días, sostuvo que lo que está ocurriendo en Córdoba es “una catástrofe natural”. El gobernador afirmó que “estamos viviendo juntos la mayor catástrofe climática de Córdoba de los últimos 50 años”, y más adelante, que “la naturaleza no es algo que podamos manejar nosotros”.
Así el gobierno sigue evadiendo las responsabilidades que le caben en haber llegado a esta situación. Como se informó en la edición de ayer de la Izquierda Diariolos reclamos entre los vecinos de las distintas localidades afectadas empiezan a crecer porque el gobierno, lejos de aportar soluciones duraderas a los problemas, sólo da ayuda en cuentagotas. Cómo denunció en la Legislatura provincial el bloque del FIT, mientras el fondo original destinado a los damnificados por las inundaciones era de $150 millones, a las empresas Cotreco y Lusa (recolección de basura en la ciudad capital) se les otorgaban exenciones impositivas por $200 millones anuales.
En su mensaje De la Sota señaló que el fondo destinado a paliar los problemas se ampliaba en $50 millones. Al mismo tiempo, se conoció en la tarde de este martes que el gobierno gestionaba, a través de legisladores nacionales, un crédito del gobierno nacional de $450 millones de pesos destinado a infraestructura. Pero esto es claramente insuficiente dado que ese era el monto calculado tras las primeras inundaciones que abarcaron sólo las localidades de las Sierras chicas.
Se extiende la catástrofe
Este martes por la mañana nuevas lluvias volvieron a ampliar la crisis social y los desastres que se abatieron sobre miles de personas. Más de 2 mil personas se encuentran evacuadas. La enorme mayoría de ellas (850) pertenecen a la localidad de Idiazábal que se halla sumergida completamente. El mismo gobernador llegó afirmar que “de Idiazábal no queda nada”. Cerca de 400 personas se hallan evacuados en Balnearia que se halla sumergida en un 40% de su superficie. El resto se distribuye de la siguiente forma: 200 en Jesús María, 120 en Capilla del Monte y La Cumbre, 60 en Bell Ville, 40 en Colonia Caroya y 30 en Hernando. Mientras tanto, se espera la crecida del río Tlamochita, por la apertura de las compuestas del dique Piedras Moras, que haría aumentar ese caudal de agua, poniendo en riesgo a la ciudad de Villa María.
La destrucción de rutas, puentes y casas ha sido un común denominador. Las posibilidades de recuperar la infraestructura dañada vienen siendo superadas ampliamente por el crecimiento de las lluvias y las inundaciones.
Este martes la lluvia y el agua golpearon duramente sobre Jesús María que quedó aislada. Desde muy temprano circuló un vídeo que mostraba como el río crecido derrumbaba tres casas. Trece rutas se hallan cortadas o con restricciones en su circulación. El caso extremo se da en la Ruta 9 Norte y su variante, el Camino Real, en las cuales el transporte interurbano que une la capital con las localidades del norte provincial se halla suspendido. El camino del Cuadrado, que une Sierras chicas con el Valle de Punilla, está cortado por desmoronamientos.
El norte cordobés, habitualmente más árido, recibió ingentes lluvias y también sufrió las inundaciones. En localidades como Los Molles llovieron más de 70mm desde el domingo. En la ciudad de Deán Funes las imágenes mostraban las calles inundadas. |