Después de dos asambleas interuniversitarias y una interUNAM hemos avanzado en la construcción de pliegos únicos, para dotar de contenido al movimiento y tener claras cuáles son las demandas por las que hoy luchamos.
Para conquistar el cumplimiento cabal de nuestro pliego petitorio es urgente que pensemos en cómo reanimar al movimiento, y volver a los cientos miles de estudiantes que el 13 de septiembre marcharon en Ciudad Universitaria parte de la lucha por la conquista de nuestras demandas. Para esto hay que reactivar las asambleas de base y a la par pensar en un modelo organizativo que nos permita caminar hacia la organización permanente del estudiantado.
En este sentido recuperemos las mejores lecciones que nos dejaron las generaciones del 68 y del 99. Esto implica hoy impulsar consejos generales de representantes (CGR) con representantes rotativos y revocables por salón, generación y carrera, que lleven sus mandatos de base a asambleas abiertas donde prime la libertad de expresión y de tendencias independientes de las autoridades, que somos parte orgánica del movimiento, que todos y todas tengamos voz y sólo los representantes voto.
Una definición clara que debe tener el movimiento estudiantil es la total independencia de las autoridades, el Estado y los partidos patronales. A dos meses de que López Obrador asuma la presidencia en lo que el régimen mexicano esperaba fuera una transición tersa, no es de sorprendernos que los intentos de la rectoría -que responde a los intereses del mismo Estado y durante años ha estado en manos del priismo- y las direcciones de las diferentes facultades y escuelas, hayan sido de desactivar y desarticular al movimiento lo antes posible, así como de apaciguar el descontento ofreciendo mesas de diálogo por afuera de la asamblea interuniversitaria.
El piso mínimo de cualquier negociación que ofrezcan las autoridades debe ser que para llegar a cualquier acuerdo particular nos deben cumplir el pliego petitorio único en su totalidad, de no ser así debemos recuperar la exigencia de fuera Graue, acompañado del voto directo de rector y directores para así avanzar hacia un gobierno tripartito y la real democratización del movimiento.
Para llevar hasta el final la defensa de la educación pública y gratuita, es necesaria la unidad con otros sectores como lo es el magisterio combativo que durante años ha luchado contra de la reforma educativa y el nuevo modelo educativo, haciendo un llamado a la CNTE a unirse a las jornadas de lucha y construir un plan de lucha conjunta, llamando al conjunto de los sindicatos que se reclaman de oposición a parar este 2 de octubre y salir a las calles.
AGRUPACIÓN JUVENIL ANTICAPITALISTA
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