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La Izquierda Diario
6 de abril de 2025 Twitter Faceboock

OFENSIVA REACCIONARIA
Pablo Casado propone ilegalizar al nacionalismo catalán y decretar un nuevo 155
Alberto Fernández | Vigo

Aplicación de la “ley de partidos” a todo el espectro independentista, decretar un nuevo 155 para “restituir la legalidad y la convivencia" en Catalunya y acusaciones de “kale borroka” hacia los CDR. Un nuevo giro de tuerca en el autoritarismo del Partido Popular.

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Estas y otras ideas fueron planteadas por Pablo Casado, nuevo líder del Partido Popular y digno representante del aznarismo, durante un almuerzo organizado por el derechista diario ABC este pasado lunes.

Preguntado por ese hipotético nuevo 155 contra el pueblo catalán, éste sería aplicado "con la duración que haga falta, con la extensión que haga falta, con la implicación suficiente del Estado", planteando incluso que los consellers sean nombrados por el Gobierno. "¿Qué más tiene que pasar en Catalunya para que el Gobierno ponga orden?".

Para ello, no duda en apelar a la utilización de la infame Ley de Partidos, en su día herramienta clave de la judicatura en su ofensiva represiva sobre la izquierda abertzale. Su blanco sería ahora todo el arco político del nacionalismo catalán. "Solicitamos la modificación de la ley de partidos para que se pueda actuar ya contra aquellos partidos y organizaciones en Catalunya que están alentando la violencia e incitando a la confrontación civil.”, dijo en referencia a las CUP, ERC y PdeCAT.

Y mientras tanto Aznar...

Entretanto, el maestro no se quedaba a la zaga del discípulo. Durante un acto de la Fundación FAES, José María Aznar se aprestaba a comparar la situación actual en Catalunya con los sucesos de 1934 en Asturias. El mismo era una presentación de la biografía del reaccionario Miguel Maura, ministro de gobernación (actual interior) durante los primeros días de la IIª República española y enemigo acérrimo de la izquierda y el movimiento obrero durante aquel período. Un ejemplo político para FAES y el propio Aznar, cuando por boca de uno de los asistentes se lo describió como “un ejemplo de coherencia política y fidelidad a unos principios”.

Así, según Aznar, "conviene recordar hoy el golpe de Estado de 1934", que llevaron a cabo "partidos de izquierda...", donde, al parecer, existe una “extraordinaria similitud” con la situación actual que vive Catalunya. Según él, "sin respeto a la ley no hay libertades, ni democracia ni orden ni convivencia posible. Nadie puede estar por encima de la ley", en alusión directa a las movilizaciones de los Comités en Defensa de la República (CDR) de este pasado fin de semana.

Lo que Aznar no explicó es que la breve experiencia revolucionaria de Asturias de 1934, en la que los trabajadores asturianos audazmente tomaron el poder y procedieron a implantar medidas de transformación social profundas y destrucción del aparato del Estado burgués, fue una reacción contra la apertura del llamado “Bienio Negro” y la fascista CEDA, que superó totalmente a sus direcciones socialistas y anarquistas. Tampoco que la Comuna Asturiana fue aplastada a sangre y fuego por el ejército de la República, a cuyo frente se hallaba, a la sazón, el general Francisco Franco. La represión fue durísima. A día de hoy, se estiman más de 3.000 muertos y 50.000 detenidos en todo el Estado. Esta es la receta que el Partido Popular ensalza y pone en valor.

Catalunya, “crisis de gobernabilidad” y reacción política

Cada vez queda más claro el complicado escenario que afronta Pedro Sánchez para sostener su Gobierno. Sumado a los escándalos de corrupción que sacuden a sus ministerios (el último, Dolores Delgado y su relación con Villarejo), la cuestión nacional catalana, lejos de cerrarse se ha reabierto con toda su fuerza.

A pesar de los intentos por parte de la dirección “procesista” de volver a la senda del autonomismo, el retorno de la movilización exigiendo el cumplimiento del mandato del 1-0 -con miles silbando a Torra, Torrent y el consejero Buch mientras pedían dimisiones-, parece estar abriendo un nuevo capítulo en la lucha del pueblo catalán por decidir su destino.

En este escenario se enmarca el ultimátum planteado por Quim Torra de retirar el apoyo a Sánchez en el Congreso si no plantea un referéndum en un mes, que ha puesto al presidente del Gobierno en una situación de debilidad extrema.

El Gobierno consideró el órdago de Torra un chantaje y dijo que “no acepta ultimátums y mantiene su determinación por la vía del diálogo”. Pero el “diálogo” y la “distención” prometida por Sánchez sólo se ha traducido en que los líderes políticos catalanes siguen presos bajo la acusación de rebelión, la policía nacional (junto a los Mossos) sigue golpeando a la juventud catalana cuando toma las calles para reivindicar el aniversario del 1-O y el 155 se mantiene como amenaza ante cualquier intento del pueblo catalán de autodeterminarse.

En esta agenda no hay diferencia entre el PSOE, el PP, Ciudadanos, y no lo olvidemos, la Corona. El endurecimiento de la política reaccionaria y antiderechos del Partido Popular y Ciudadanos, sin embargo, no sólo responde a su batalla por el electorado de derechas. Su objetivo estratégico es avanzar en una salida reaccionaria a la crisis orgánica del régimen español.

La inestabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez es una expresión de los límites insalvables para cerrar la crisis del Régimen del 78 de forma “progresista” como apuesta Unidos Podemos “cogobernando” con el PSOE desde el Parlamento. Por un lado, no existe una base material sólida para que el capitalismo español ofrezca ninguna conquista social perdurable más allá de gestos de cara a la galería. Por el otro, el PSOE es y seguirá siendo un partido del Ibex35, el Régimen y la Corona.

Ambos escenarios, tanto una salida reaccionaria de PP y C´s, como la política de gestos vacíos del PSOE, sostenida por Unidos Podemos, no tienen nada que ofrecer a la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.

El planteo de luchar por Asambleas Constituyentes Libres y Soberanas en las que pueda decidirse todo, defendiendo en primer lugar el derecho del pueblo catalán a su autodeterminación nacional contra la ofensiva reaccionaria del Régimen, cobra una actualidad apremiante.

 
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