“Yo acuso a la fosa común,/ y a los incineradores, y a la piedad sobre los ojos/…Yo acuso al dos de octubre que quiso ser dos de noviembre mexicano”. Leopoldo Ayala (1939-2018)
AL COMITÉ ESTUDIANTIL DEL CONSEJO NACIONAL DE HUELGA, A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, OBRERAS, CAMPESINAS Y ESTUDIANTILES, AL PUEBLO EN GENERAL:
Los herederos de 1968 siempre han sido y serán los estudiantes mexicanos; aquellos que no se callan, aquellos que un día de tanto golpearlos, despiertan abruptamente a la realidad mexicana y quieren contribuir a la construcción de un mejor país. Son aquellos que un día marchan por miles cerrando sus escuelas y, a gritos de consignas, exigen un cambio.
El año de 1968 marcó un parteaguas en la historia política y social del mundo. En México, el saldo negativo de este proceso histórico es de miles de torturados en instalaciones militares, que fungen como cárceles clandestinas; cientos de muertos y ejecutados extrajudicialmente; 800 desapariciones forzadas plenamente acreditadas y las secuelas físicas, económicas y psicológicas de millares de personas, incluyendo a las víctimas y familiares de la llamada Guerra Sucia.
Con la tipificación en 1941 del delito de disolución social en el Código Penal Federal, se inicia la legitimación del derecho a la violencia institucional y la criminalización de la lucha social. Se tilda de“desestabilizadores” a los estudiantes del ‘68; “terroristas” a los integrantes del CGH en 1999 y, hace 4 años con la excusa del narcotráfico, se criminaliza al movimiento social y se utiliza la llamada “verdad histórica” para ocultar crímenes de Estado, como lo ocurrido con los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Lo que sucede, es una perfección de las fuerzas represivas del Estado, que mantienen una ciudadanía secuestrada, temerosa y dispuesta a aceptar al ejército en las calles con un falso discurso de “seguridad”. Fueron el ejército, la dirección general de seguridad y el estado mayor los responsables.
El decreto por el que se ordena inscribir con letras de oro, en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro no debe ser visto como una victoria más del movimiento estudiantil de 1968; el castigo a los responsables y el derecho a la verdad sobre los muertos y desaparecidos como consecuencia de los hechos represivos del 2 de octubre del 68, el 10 de junio del 71 y de la Guerra Sucia en México, merecen el reconocimiento y la reivindicación en la historia nacional.
Así como el 68, varios movimientos sociales tienen urgencia por resolver los pendientes de sus luchas, mostrar la cara de un Estado que reprime, se lava las manos y vuelve a golpear, y que cada seis años sólo se cambia el traje. Los movimientos estudiantiles del 71, 85, 99, 14, 17 y 18 deben reflexionar sobre la tinta que se dejó de escribir y resolver las deudas pendientes, señalar las estrategias del Estado que enfrentaron, crear un corpus de lucha y resistencia, para que las nuevas generaciones tengan un camino menos complicado.
Que la represión no sea un pretexto para irse a casa, que la represión no sea un pretexto para el olvido.
Este 2 de octubre, coincide al igual que en 1999, con una revuelta estudiantil que pone en entredicho a los que enarbolan desde el poder un triunfo del 68 electoral. Los jóvenes han tomado las calles y difícilmente volverán a las aulas con las manos vacías. Es tiempo de volver a las calles, apoyar las nuevas luchas y reivindicar los años en que la universidad y el contexto histórico nos obligaron a luchar.
Miremos atrás para mirar hacia adelante: hace 20 años, los líderes del movimiento del 68 fueron cuestionados sobre qué le aconsejaban al movimiento de 1999. Ellos respondieron que el 99 era nuestro, que lo viviéramos como mejor nos pareciera. Por ellos, existimos nosotros y por nosotros estarán otros; sólo nos queda hermanar y aprender del gran movimiento estudiantil mexicano que nos ha dado duras y valiosas enseñanzas en estos 50 años.
Como Consejo General de Huelga 1999-2000 nos unimos al duelo de los asesinados, de los que siguen desaparecidos, así como de sus familiares y de sus compañeros, hacemos lo propio para que ¡esto no vuelva a suceder!
Repudiamos las agresiones y detenciones arbitrarias que sufrieron los estudiantes del CCH azcapotzalco, el 1 de octubre en el cch Naucalpan.
¡Mienten aquellos que se dicen herederos de 1968 y sólo ganan poder político o elecciones de Estado!
¡PORQUE EL COLOR DE LA SANGRE JAMÁS SE OLVIDA!
¡2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!
¡VIVA EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL!
¡PORQUE VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
Ex activistas del Consejo General de Huelga 1999 – 2000
Ciudad de México, 02 de Octubre de 2018 |