Hace aproximadamente un año, la coordinadora No+AFP realizó un plebiscito autogestionado para saber qué opinaba la población sobre el actual sistema previsional. Dicho plebiscito contó con la votación de un millón de personas, de las cuales un 96.76% de sufragios apoyó la opción de acabar con las AFP.
Pero ¿Qué son las AFP?
Las Administradoras de Fondos de Pensiones fueron un sistema previsional ideado durante la dictadura de Pinochet por el economista José Piñera, hermano del actual presidente. El 4 de noviembre de 1980, José Piñera presentó la reforma previsional que venía a reemplazar el antiguo sistema de reparto administrado por el Estado, por un nuevo sistema de ahorro individual administrado por empresas privadas (las AFPs).
En concreto la diferencia estaba, más que en la formalidad de quién administra los fondos, en el modelo de acumulación. El antiguo sistema de reparto se basaba en el aporte individual de la población activa a un fondo nacional, el cual luego se repartía en la población jubilada, mientras que el modelo de AFP funciona en base a la existencia de un fondo individual, el cual va siendo llenado por un descuento por planilla al salario de todas y todos los trabajadores con contrato -variando entre el 10 y el 13% del sueldo bruto-, siendo administrados exclusivamente por la AFP correspondiente.
El resultado de este sistema es categórico: El 50% de los jubilados recibe una pensión igual o inferior a 82.650 pesos. En esa misma línea, la mitad de las mujeres percibe una pensión igual o inferior a 42.561 pesos.
Es por ello que hoy es necesario conquistar un nuevo sistema de pensiones, de reparto, pero que esté financiado por el/la trabajadora, el Estado y el empleador, con mayor aporte de éste último y que esté bajo gestión de sus trabajadores. Sin embargo, para cambiar este sistema de pensiones, que en última instancia son fondos de inversión para las grandes empresas, es con la movilización de la mayoría trabajadora, de las mujeres y la juventud que el día de mañana recibirá pensiones miserables. Solamente esa fuerza desarrollada en las calles podrá poner de rodillas a los partidos empresariales, como el gobierno actual o la ex Concertación que durante los últimos 28 años ha dejado intacta esa parte de la herencia dictatorial.
El paro nacional activo de la CUT y la estabilidad del Gobierno
Hace un par de semanas, la principal central sindical del país hizo un llamado a paralizar activamente durante este 8 de noviembre por un conjunto de demandas, entre las cuales destacan: Contra el desempleo -que hoy alcanza más del 7%-, la eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres, contra la reforma tributaria que beneficia solo a los más ricos, por no más AFP y por la educación gratuita, universal, pública y gratuita, entre otras.
Si este paro resulta ser efectivamente activo puede ser un duro golpe contra el gobierno empresarial de Sebastián Piñera que viene llevando adelante ataques disimulados como la reforma tributaria anunciada hace unas semanas, el estatuto laboral juvenil o el reciente proyecto aula segura. Su gobierno da confianza al empresariado para despedir y atacar a los sectores organizados con total impunidad.
Sin embargo, el papel aguanta mucho y un paro activo no se hace real por decreto, sino que se organiza. Ya vimos por ejemplo cómo la dirección del Colegio de Profesores, a cuya cabeza se encuentra el Frente Amplio decidió por arriba, al contrario de como se había discutido en la Asamblea Nacional, separar el paro del 3 y 4 de octubre, además de no organizarlo prácticamente.
Por ello no basta con que las dirigencias de la CUT, principalmente del Partido Comunista hagan un llamado a paralizar, sino que es necesario convencer a las y los trabajadores de que solamente parando es posible conquistar nuestras demandas históricas, golpeando al empresariado y a su gobierno donde les duele: en sus ganancias. Es primordial que este paro se discuta en sindicatos para convencer a los sectores organizados, como en asambleas abiertas por fuera de los sindicatos para organizar a todo el sector que por uno u otro motivo no se encuentra sindicalizado.
En ese mismo sentido, para que este paro sea un punto de inflexión para el gobierno de la derecha es clave que sea un paro de unidad. Que en las universidades, liceos, asambleas populares o en los cabildos en defensa de Quintero se discuta la adhesión al paro, para poder golpear con un solo puño por todas nuestras demandas, como la educación gratuita, el derecho al aborto legal o el fin del código laboral de la dictadura. Asimismo que este paro no sea un hito aislado, sino que sea el puntapié inicial en un plan de lucha ascendente para enfrentar a la derecha y a los empresarios, con total independencia de la ex Nueva Mayoría.
Desafíos para el movimiento estudiantil
Hoy Piñera vuelve de su viaje en el extranjero como si nada, la única oposición que hoy podría hacerle frente está prácticamente desarticulada: la oposición que han realizado las manifestaciones de estudiantes, mujeres y trabajadores en las calles a lo largo de la historia están relativamente inactivas. Quienes se encuentran a la cabeza de estos movimientos son justamente partidos de la ex Nueva Mayoría y del Frente Amplio, quienes a lo más le han concedido a estos movimientos el papel de sujetos pasivos para poder negociar en las alturas de la superestructura parlamentaria.
El gobierno se encuentra lanzando una ofensiva contra el movimiento estudiantil específicamente en el sector de estudiantes secundarios, uno de los sectores más radicalizados. Con el proyecto de “Aula Segura” ha aprovechado de criminalizar al movimiento estudiantil, mientras que las direcciones de la Confech poco y casi nada han hecho contra esto, es más, dirigentes del Frente Amplio incluso han salido a aportar a la criminalización.
En este marco se abren variados desafíos para el movimiento estudiantil, como hacerle frente a la ofensiva de la derecha contra estudiantes secundarios movilizados echando abajo el proyecto de Aula Segura, enfrentar la crisis de la Educación Pública en Chile, así como conquistar soluciones para las Universidades que cierren y que han dejado a miles de estudiantes, trabajadores/as y profesores/as en las calles sin continuidad de sus estudios y trabajos.
¿Pero cómo lograrlo si las mismas direcciones del movimiento estudiantil nada y poco aportan a ello? A la par de luchar contra esta ofensiva de la derecha, el movimiento estudiantil debe conquistar su autoorganización y hacer confluir las luchas con las de trabajadores y trabajadoras en las calles, con las mujeres y el pueblo mapuche, a la vez que exigiendo a las direcciones de organismos como la Confech o la CUT que golpeemos como un solo puño a este gobierno de los empresarios.
Hoy está planteada la posibilidad de esta unidad de las luchas contra un gobierno empresarial que es nuestro enemigo común. De esta manera es que podremos no solo hacer frente a la derecha, sino que ir más allá de los límites que las direcciones del Frente Amplio y la Nueva Mayoría nos han impuesto.
Quisieran hacernos olvidar que la demanda por la educación gratuita no era un horizonte lejano, sino que conquistable con la confianza en nuestras propias fuerzas en unidad a mujeres y trabajadores. Quisieran hacernos creer que el aborto libre, legal, seguro y gratuito sólo lo podremos conseguir en un gobierno del Frente Amplio. Y por más que limiten la lucha contra este sistema capitalista que condena a miles a la explotación y la miseria debemos tener claro que el desafío más importante del movimiento estudiantil es, junto a mujeres y trabajadores/as, ir por todo.
Nuestros desafíos no son solo los “meramente estudiantiles”, sino que nuestros desafíos son transformar la sociedad. Podemos ir hacia un 24 de Octubre y un 8 de Noviembre que hagan tambalear a este gobierno y desarrollar nuestras fuerzas en un plan de lucha ascendente en la perspectiva de conquistar la educación gratuita, acabar con el sistema de pensiones miserables de las AFP, conquistar el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito, y enfrentar la violencia del Estado hacia el pueblo mapuche.
Levantemos la exigencia de paro activo y efectivo en cada lugar de estudio, convenzamos a nuestros compañeros y compañeras, profesores y profesoras, funcionarios y funcionarias de nuestros liceos, universidades e institutos. Desarrollemos nuestras fuerzas organizadas como un solo puño contra este gobierno empresarial y sus personeros fieles custodios del régimen dictatorial. |