El hecho tiene relación directa con la renuncia de Jorge Capitanich a la Jefatura de Gabinete; el chaqueño fue quien lo recomendó para el cargo por tratarse de un hombre de su absoluta confianza. La estadía de poco más de un año de Sánchez al frente de la Aduana distó de ser un lecho de rosas. Nombrado en momentos que se rumoreaba la posible salida de Ricardo Echegaray de la jefatura de la AFIP (organismo del cual depende la Aduana), otro sector dentro del mismo gobierno decidió poner alguien de la tropa propia en un cargo jerárquico que fue inventado para el caso: el de Director de Aduana Adjunto. Y la persona elegida fue nada más y nada menos que Beatriz Paglieri, quien ya tenía claro eso de intervenir en un organismo por su experiencia en ese rol en el INDEC, a las órdenes directas de Guillermo Moreno, quien anteriormente la había ubicado como directora de Papel Prensa y posteriormente a cargo de la Secretaría de Comercio Exterior.
La llegada de Paglieri significó el inicio de una guerra fría en la dirección de la Aduana, con disputas que iban desde la injerencia en las decisiones más importantes hasta cuestiones cotidianas de manejo de personal y los expedientes que circulan internamente en el organismo; todo debía readecuarse para pasar también por las manos de la flamante Directora Adjunta.
La salida de Carlos Sánchez significa el ascenso de Guillermo Michel, quien ocupará el puesto vacante. Michel, contador y hasta el jueves cabeza de la Subdirección de Coordinación Técnico Institucional de la AFIP, fue mencionado como mano derecha del administrador federal Echegaray, cuando también se conoció su nexo con el empresario Lambiris hace un año, cuando Echegaray apareció junto a éste en todos los medios por un costoso viaje al exterior que realizaron ambos con sus familias. |