Hoy se cumple el 8° aniversario del asesinato del joven militante a manos de una patota de la Unión Ferroviaria que actuó para impedir el pase a planta permanente de cientos de tercerizados.
Hace 8 años fue asesinado el joven militante de Partido Obrero Mariano Fereyra. El asesinato fue llevado a cabo por una patota de la Unión Ferroviaria, enviada contra un reclamo de los trabajadores ferrovariarios tercerizados, que exigían su pase a planta permanente. El titular de ese gremio era José Pedraza, dirigente sindical burocrático alineado con el gobierno kirchnerista.
Mariano, como ya lo había hecho en muchas ocasiones, acompañaba esa pelea contra la tercerización laboral. El reclamo de los trabajadores ferroviarios ponía al desnudo un verdadero fraude laboral. Las empresas que tenían la concesión de las líneas ferroviarias (Grupo Roggio-Metrovías, Cirigliano-TBA luego responsables de la masacre social de Once, el Grupo Emepa-Romero) contrataban a otras empresas de su misma firma para la tercerización de determinadas tareas. En ese marco, la burocracia de la Unión Ferroviaria armaba sus propias empresas tercerizadas bajo el disfraz de “cooperativas” (como la Cooperativa Unión del Mercosur, propiedad de familiares de José Pedraza). Todo eso ocurría con el aval abierto de Gobierno Nacional.
El asesinato de Mariano Ferreyra contó con la complicidad de la Policía Federal que, como quedó demostrado, liberó la zona para que actuara la patota de la UF. En ese entonces el responsable de esa fuerza era el ministro del Interior Ánibal Fernandez. Además, el mismo Pedrazza mantenía vínculos con el entonces ministro de Trabajo Carlos Tomada. Tal como quedó revelado durante las investigaciones, hubo llamadas de “aviso” por parte del funcionario nacional hacia el dirigente sindical.
Cuando se conoció la muerte de Mariano se desató un enorme descontento, influyendo de hecho en la situación política del país. En Buenos Aires y otras ciudades del país hubo movilizaciones enormes de repudio social al asesinato. Además, hubo paro en distintos sectores. Vale señalar el ejemplo de los operarios y operarias de la planta de Kraft-Terrabusi en la zona Norte del Gran Buenos Aires, que paralizaron las actividades y se movilizaron a la Panamericana para expresar su bronca. Como consecuencia del asesinato y las manifestaciones de descontento, se impuso en la agenda la problemática de los trabajadores tercerizados.
A 8 años del asesinato de Mariano, José Pedraza goza del beneficio de la prisión domiciliaria. Una muestra más de su cercanía al poder.
Pero la memoria de ese joven militante de izquierda sigue viva. En el hall de la estación Constitución trabajadores y organizaciones sociales y políticas colocaron un cerámico realizado por los obreros de Zanón-Fasinpat para homanajearlo, en honor a su lucha y su memoria. Sin embargo, bajo la excusa de "hacer remodelaciones" la empresa lo sacó. Desde la oposición ferroviaria vienen exigiendo hace meses que sea nuevamente colocado.
A ocho años de su asesinato, una vez más ¡Mariano Ferreyra, presente!