En el mediodía de este sábado, tal como estaba previsto, se realizó la “Misa a la Virgen” en la ciudad de Luján. Hasta allí llegaron, desde la mañana, los contingentes de distintos sindicatos, aunque la presencia mayoritaria la pusieron el SMATA y Camioneros. Pero también estuvieron presentes los gremios de la Corriente Federal de Trabajadores y referentes de la CTA de los Trabajadores, entre ellos Hugo Yasky, Roberto Baradel, Daniel Catalano y Néstor Segovia.
La concurrencia fue abrumadoramente de trabajadores varones. Quizás la reciente cruzada de la Iglesia contra el derecho al aborto y otros reclamos de las mujeres, les quitó a muchas trabajadoras cualquier entusiasmo con peregrinar a Luján.
El acto comenzó antes de las 12, cuando todavía caía una llovizna sobre la avenida Nuestra Señora de Luján, que se fue cubriendo de columnas de los distintos gremios, así como las que se identificaban con intendentes del conurbano (Menéndez, Magario, Gray, Festa).
Luego de leer la “Oración de la Patria”, que la Iglesia había creado durante la crisis de 2011-2002, desde el palco se leyó un documento de los organizadores. Hubo críticas al gobierno y el pedido central que se repitió durante toda la jornada: Paz, Pan y Trabajo.
En la primera fila estaban escuchando por un lado los sindicalistas organizadores: Pablo y Hugo Moyano, Sergio Palazzo y Ricardo Pignanelli, acompañados por otros dirigentes del Frente Sindical y la CTA. Del otro lado estaba algunos intendentes del peronismo y referentes del peronismo como Felipe Sola, Daniel Scioli, Wado de Pedro, Jorge Taina y Guillermo Moreno.
Luego sería el turno de Monseñor Radrizzani, que inició su misa diciendo “queremos rezarle a Dios y la virgen de Luján, porque la oración mueve montañas”. Además criticó la "grieta de hambre” y los "mercados financieros". Entonces planteó que "hay un anhelo de cambio. Rezamos por gobernantes, empresarios y sindicalistas, por el bien común".
Lo seguirían los jefes de distintas religiones - evangélicos, católicos, judíos e islámicos – que harían una oración ecuménica. El final de la misa estaría a cargo de Vanesa Siley, dirigente judicial de la Corriente Federal y diputada de Unidad Ciudadana, quien dijo "queremos ser nación. Danos la libertad de los hijos de Dios”, llamando a “la paz, la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza. Argentina canta y camina", terminó parafraseando aquella oración escrita para la última gran crisis nacional.
Faltaba un momento importante. “Nos damos la paz” dijo el obispo auxiliar de Luján y varios dirigentes del Frente Sindical, la CTA y del peronismo bonaerense se fundieron en un abrazo.
Así terminaba la misa, que muchos trabajadores siguieron con atención aunque varios que dialogaron con La Izquierda Diario sintieron que no alcanzaba para terminar con la situación que se describió desde el escenario.
En el evento fundacional del Frente Sindical no hubo menciones a ningún plan de lucha ni siquiera una convocatoria a la movilización del 24. Ese día el Congreso tratará el Presupuesto de ajuste.
Lo que quedó claro, cuando se despejó la avenida frente a la Basílica, es el mensaje que habían dejado los organizaciones. De parte de la Iglesia, la idea de jugar un rol más protagónico ante la crisis social y económica, como otro factor de contención del malestar popular. De parte del sindicalismo opositor y el peronismo bonaerense, de acompañar esa tarea mientras avanza en su armado político hacia el 2019. |