El homenaje a Miguel Krassnoff, en la Escuela Militar -en el día inaugural de las olimpiadas internas- tuvo repercusiones no solo dentro del Ejército, desde donde se le exigió el retiro a Miguel Krassnoff Bassa, sino en toda la opinión pública, debiendo dar explicaciones desde las máximas autoridades de la Institución hasta el Gobierno.
No resulta nuevo que un sector del Ejército defienda a los genocidas de la dictadura cívico-militar, ya sea manteniendo cárceles de lujo como el hotel cinco estrellas de Punta Peuco o logrando indultos para estos criminales. Así mismo, idolatrando a los militares que “liberaron” al país a costa de asesinatos, persecuciones, torturas y desapariciones del pueblo trabajdor.
A esto se suma, también, la investigación que lleva más de un año la ministra de la Corte Marcial y de Santiago, Romy Rutherford, quien investiga la arista “agencias de viaje” donde se indagan sobre los posibles fraudes al fisco producto de transacciones fraudulentas en comisiones de servicios y viajes de la Institución en misiones al extranjero.
Lo anterior se desarrolla en marco del famoso caso "Milicogate", que -hasta la fecha- suma más de 200 millones de dólares en uno de los fraudes más grandes del último tiempo del cual se tengan registro.
La historia del glorioso Ejército de Chile es hoy una historia de sangre y crímenes, en varias ocasiones a lo largo de la historia han sido ellos los que disparan en contra del pueblo, dejando claro a qué intereses representan y trascendiendo hasta el día de hoy, donde aún existe impunidad y secretos que no quieren revelar de la represiva dictadura de la cual fueron parte, manteniendo privilegios y homenajes. |